Este jueves el Indec informará una recuperación de la actividad económica tras la fuerte caída de febrero (2,6%). La mejora en la cosecha de maíz y la recuperación de la producción de carne en marzo, tras siete meses de caída, serán la clave del repunte.

El trimestre cerraría así levemente positivo. “Los indicadores de industria y construcción de marzo apuntan a una recuperación que llevaría el promedio trimestral a niveles similares al del cuarto trimestre de 2025”, agregó este lunes el titular del Banco Central, Santiago Bausili, en una conferencia de prensa celebrada por el mercado, los economistas de la city y el FMI, que en las próximas horas aprobará un desembolso a la Argentina waiver mediante.

Lo cierto es que el Gobierno agrupará el dato de actividad de mañana en una lista con indicadores que en los últimos días que le han sido favorables: la inflación minorista de abril (bajó), el uso de capacidad instalada industrial de marzo (subió), el trabajo registrado privado de febrero (cortó una racha negativa de ocho meses de caída).

Todos ellos buscan enhebrar un tejido que logre dejar atrás los reveses en materia económica acumulados en el último tiempo por el Gobierno, básicamente, tras la suba mensual de la inflación durante diez meses (hasta marzo) y la caída de la actividad, dándole así sentido a una frase de Luis Caputo del otro día: “La evidencia empírica no muestra lo que refleja el periodismo”.

Pero esto solo ocurrirá en la medida que las mejoras derramen en el bolsillo de las personas y no sean elucubraciones teóricas de pizarrón porque si el periodismo es el primer borrador de la historia, el bolsillo de las personas es el primer termómetro para los gobiernos.

Los trazos de esta economía no son por ahora lo suficientemente nítidos. Según el economista Fernando Marull en abril los ingresos le habrían ganado por primera vez en el año a los precios pero el desempeño de la actividad después de marzo fue negativo y la inflación mayorista pegó un salto en abril.

“La economía está en una especie de meseta atravesando un serrucho: un mes arriba, otro abajo, arriba y otra vez caída”, dice Lorenzo Sigault Graviña, economista de Equilibra. “La mayoría de las actividades están estancadas, empujan minería y agro”. Según Equilibra la actividad económica sin el sector agropecuario rebotaría 0,4% mensual en marzo. El propio Bausili que habló de un crecimiento “heterogéneo”.

En público y en privado el Presidente insiste con que la reactivación vendrá de la mano de la caída de la tasa de inflación (la minorista en mayo daría 2,1% para Eco Go) y la remonetización de la economía, esto es, volcar más pesos a la calle, pero con la condición de que esto sólo suceda cuando tenga la garantía de que los argentinos usarán esos billetes para consumir o invertir y no para gatillar una corrida al dólar.

Seguir al Presidente y a veces el equipo económico por momentos se vuelve una tarea ardua. Requiere técnica y templanza. Si la explicación de los tiempos y la secuencia para un proceso monetario-desinflacionario de esta naturaleza resulta confusa al público especializado (un veterano de las finanzas como Miguel Kiguel habló de “falta de claridad” en el programa monetario y Francisco Mattig de Consultatio dijo el actual “es un esquema difícil de comunicar”), qué queda para el ciudadano de a pie que votó a Milei ilusionado de que su sueldo llegaría en dólares.

¿Por qué le hablan ahora de demanda de dinero? ¿qué es la demanda de dinero? Hubo un presidente del Banco Central con Raúl Alfonsín que cuando los autores del Plan Austral le explicaron que la demanda de dinero caía y no había que emitir más, aquel les respondió: “Yo lo único que veo es que la gente demanda cada vez más dinero, no menos”. Hoy todos los argentinos son un poco Alfredo Concepción.

Bausili brindó una explicación lograda y calma, como es habitual en él, acerca de cómo el Gobierno visualiza este camino. “Anticipamos un proceso de remonetización, no lo prometemos. No podemos controlar la demanda de dinero sino brindar condiciones que incentiven a que la gente demande más pesos. Es más un supuesto que una promesa que va a ocurrir una remonetización”. La baja cantidad de billetes en la plaza más el pronóstico de crecimiento económico, están detrás de este supuesto con el que trabaja Milei. Digamos que es como un anhelo. ¿Llegará a él?

En el mercado y Wall Street hay ganas de que los supuestos salgan bien. El riesgo es que los análisis y pronósticos del Gobierno y sus voceros en los medios se tornen indulgentes. Quizás por eso aún hay desconfianza y el riesgo país no baja de 500 puntos.

A favor, economistas que van desde Marina Dal Poggetto a Hernán Lacunza, críticos de este gobierno, ven difícil la posibilidad de una crisis cambiaria como ocurrió con Mauricio Macri o Alberto Fernández.

“En esta economía las empresas ya no hacen planes de negocio pensando en si el dólar va a estar en $ 1.400 o $ 1.600”, dice Dante Sica, director de abeceb.com. “Acá el foco está en si un supermercado abre un boca de expendio en Neuquén y cierra en GBA”.

Un dólar que es un barrilete es la certeza de un naufragio político pero un tipo de cambio estable no asegura que la imagen de un presidente entusiasme. Con la convertibilidad, después del Tequila, la inflación bajaba (deflación), la economía crecía mientras la pobreza y el riesgo país aumentaban. No se cumplía eso que los economistas llaman ‘efecto derrame’, esto es, que los beneficios del crecimiento de un sector vayan al resto.

Milei cree que el derrame de Menem falló porque el riojano abandonó el camino de las reformas. Para Axel Kicillof, en cambio, el derrame vendrá solo por el Estado.

De todas maneras si hay un ayudín mejor: el gasto público primario en abril subió 1,6% en términos reales, mostró la consultora ACM. “En particular los subsidios económicos, partida que había sido uno de los principales componentes del ajuste del gasto en 2024-2025, presentó un alza del 87,6%, acumulando en los primeros cuatro meses del año un mayor gasto”.

Es la primera vez que el gasto crece en el año. Y Caputo auguró que la mayor recuperación en términos de actividad probablemente venga a partir de mayo-junio con la puesta de la obra pública a través de los corredores viales. ¿Se viene un derrame austríaco?



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