“La carrera armamentista asusta y las armas atómicas no generan paz”, afirma un Papa alarmado en el prólogo de su libro sobre la necesidad urgente de paz conocido este martes.

“Sobre todo en la era atómica la verdad debe abrirse paso. No son las armas atómicas las que generan la paz sino el desarme. Esta verdad que parecía indiscutible en las últimas décadas, durante las cuales hemos sido testigos de una desescalada mundial, se ha visto empañada por una carrera armamentista que hoy asusta y aterroriza”, escribió León XIV.

El Papa, que pasa sus vacaciones veraniegas en la sede pontificia de Castelgandolfo, a unos 60 kilómetros al sur de Roma, lamenta que la paz es “el gran anhelo para la humanidad” pero se ve a menudo “amenazada, pisoteada y ridiculizada” en un mundo en el que “103 países están involucrados de alguna manera en un conflicto

León XIV recuerda varias veces “a mi amado predecesor”, el Papa argentino, Jorge Mario Bergoglio, que fue arzobispo de Buenos Aires, jesuita, “que en su tiempo acuñó la expresión ‘Tercera Guerra Mundial a pedazos‘ para describir la difusión de una creciente conflictividad, “sin precedentes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial”.

“Las armas golpean y matan en Ucrania, en Oriente Medio, en Sudán, en Myanmar, en Yemen, el Congo y tantos otras situaciones”, señala.

“Ante todo la paz es una responsabilidad”, asegura el pontífice.

“Si el primer instinto frente a un problema es juzgar a los otros, acusarlos y hasta condenarlos, será fatal que la indiferencia y el odio se desarrollen en torno a nosotros. Existe un modo de ver la realidad que destruye y no construye. En cambio la paz comienza desde mi mismo. Inicia de nosotros”, escribe Robert Prevost.

“La paz es un don”

El libro de la Editorial Vaticana, se titula: “Desarmada y desarmante. La paz es un don”.

León XIV continúa: “La paz se edifica con la verdad. También quien hace la guerra afirma actuar en nombre de la paz. Nadie declara que quiere la guerra por la guerra, hasta los potentes de la Tierra saben que cada persona aspira a la justicia y desea vivir en paz. Sobre todo después de las terribles consecuencias de Hiroshima y Nagasaki, el recurso a la guerra es siempre una aventura sin retorno”.

El Papa Prevost recordó a San Juan Pablo VI, que a la Asamblea de las Naciones Unidos, dijo que “lo que une a los hombres es un pacto con un juramento que debe cambiar la historia futura del mundo: ¡No más la guerra! La paz debe guiar la suerte de los pueblos y de la entera humanidad”.

El pontifice agrega que “la afirmación de las verdades debe hacerse camino: no son las armas atómicas las que generan la paz sino el desarme. Esta verdad que parecía alargada en los decenios pasados, en los que asistimos a una desescalada de la carrera nuclear, ha sido ofuscada por una actual carrera a los armamentos que hoy espanta y aterroriza”.

León XIV abordó también la creciente preocupación de la Iglesia por el uso de la Inteligencia Artificial como fuente más peligrosa de “un mundo en que sean las maquinas más sofisticadas y veloces que nosotros las que determinen un bombardeo sobre personas inermes, lo que seria espantoso. La conciencia de una persona puede valer el mundo entero”.

Una multitud de fieles frente a la residencia de los papas en Castel Gandolfo, cerca de Roma, el domingo. Foto: EFE

La paz “necesita la esperanza”, destacó el Papa. “La Iglesia continuará predicando la caridad hacia todos los hombres y las mujeres. Si hay algo que el mundo busca hoy creo que es un mensaje de esperanza para el futuro”.

Visita a la Abadía de Montecassino

El Papa viajó el lunes en visita privada desde Castelgandoldo a la Abadía benedictina de Montecassino, donde también existe una histórica comunidad monástica.

En el lugar se combatió una de las batallas más intensas y sangrienta durante meses en el sur de Italia, La victoria de los aliados abrió las puertas de la conquista de Roma, que aceleró el fin de la batalla por las tierras italianas.

En Montecassino hay varios cementerios donde fueron enterrados los combatientes de ambos bandos. Entre ellos uno de ellos recuerda el coraje y el sacrificio de los soldados polacos, que lucharon contra los alemanes que habían ocupado su país, lo que determinó el comienzo de la Segunda Guerra Mundial cinco años antes.

El Papa eligió su visita a Montecassino para lanzar un nuevo llamado por la paz en el mundo.

El abate benedictino Luca Fallica, prior del mas grande monasterio del mundo y el segundo más viejo de Italia, saludó la presencia del pontífice en las ceremonias que se realizaron. “El Papa León llegó aqui, como los Papas que lo precedieron, vino aquí como peregrino de paz.

La ceremonia que confio el Papa a San Benito, se celebró en el mismo lugar en el que en 1964 había rezado San Pablo VI. En aquella ocasión, el Papa Montini proclamó a San Benito patrono prirncipal de Europa.



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