Bajo las aguas del océano Pacífico, un gigante baila y avanza sobre un mar de rocas calientes y semifundidas que envuelven la Tierra. Y cuando baila, el mundo se estremece, tiembla, se transforma, se quiebra y se rompe sin importar qué. El terremoto en Colombia es el ejemplo más reciente. ¡Con ustedes: la Placa de Nazca!
Colombia no es el único en riesgo. Al menos, cuatro países de Sudamérica están a merced de los movimientos de este gigante. La placa de Nazca impacta directamente en el litoral de Sudamérica, causando una intensa actividad sísmica en Perú, Ecuador, Chile y Colombia.
La capa más externa de la Tierra está dividida en grandes piezas que se llaman placas tectónicas. Existen 57 placas en total, algunas mayores y otras más chicas. Y todas están en movimiento.
La placa de Nazca es una de las principales placas tectónicas oceánicas del planeta. Abarca un área aproximada de 15,6 millones de kilómetros cuadrados en el océano Pacífico oriental.
Es tan grande que va a lo largo de toda la costa occidental de Sudamérica, desde el sur de Colombia hasta el sur de Chile.
La placa se desplaza a una velocidad muy elevada, estimada entre 7 y 8 centímetros por año sobre las costas de Sudamérica.
Y aunque -según una investigación publicada en el Journal of Geophysical Research: Solid Earth- su velocidad ha disminuido ligeramente, esto no reduce el peligro sísmico. El movimiento constante sigue acumulando una enorme tensión tectónica en las zonas donde la placa de Nazca se traba al subducirse bajo la placa Sudamericana, liberándose periódicamente en forma de terremotos de gran magnitud.
Esta región forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una inmensa zona geológica conocida por la gran cantidad de fosas oceánicas, volcanes activos y terremotos gigantescos que alberga.
Chile, Ecuador, Colombia y Perú comparten el mismo riesgo geológico debido a este choque constante entre placas tectónicas. Pero aún no existe la tecnología capaz de predecir exactamente cuando ocurrirá el próximo terremoto.
