La tensión entre el presidente Donald Trump y los legisladores de su propio partido en el Congreso se agudizó este miércoles, luego de que el Senado aprobara el martes una resolución para que Estados Unidos retire las tropas de la zona del conflicto con Irán. El jefe de la Casa Blanca calificó a los republicanos que votaron esa medida como “perdedores”, canceló abruptamente la firma de una ley de viviendas y dijo que quiere que los legisladores aprueben primero un proyecto de reforma electoral que lo considera vital para la seguridad nacional.

Las rispideces de Trump y los legisladores de su partido vienen acrecentándose desde el comienzo de la guerra, que es cada vez más impopular en Estados Unidos, según las encuestas. El martes, el Senado aprobó una resolución que llama al Gobierno a retirar las tropas de la zona de conflicto en Oriente Medio, una medida que contó con el apoyo clave de cuatro legisladores republicanos.

Trump reaccionó por Truth Social y criticó la decisión del Congreso con dureza. Por primera vez en décadas, Irán “respeta a todo Estados Unidos y al presidente”, escribió Trump.

“El Senado decide tener una ley de poderes de guerra en un mal momento, diciendo al principal patrocinador del terror en el mundo que a Estados Unidos no le gusta lo que hago, y que debo parar, y al hacerlo ha proporcionado ayuda y consuelo al enemigo. Cuatro republicanos perdedores votaron con los demócratas, e Irán preguntó a mi gente: “¿qué significa?””, dijo en referencia a las actuales negociaciones que mantienen con el régimen iraní sobre un acuerdo final. Y el presidente agregó: “Estos senadores solo me han hecho más difícil el trabajo, pero lo haré de una manera u otra”.

La furia de Trump siguió el miércoles por la mañana cuando decidió cancelar la promulgación de una ley aprobada también el martes con aval de los dos partidos, que significaría mejorar el acceso a las viviendas para los estadounidenses. Dijo que antes de firmarla quiere que el Congreso apruebe primero un proyecto de ley llamado “America Save Act”, que exige reglas más estrictas para la identificación de votantes en las elecciones.

Trump considera esa ley como indispensable para la “seguridad nacional”. La iniciativa crearía nuevos requisitos estrictos para que los votantes prueben su ciudadanía y muestren una identificación en las urnas.

También exige que se agregue una prohibición de las boletas por correo al proyecto de ley, así otros temas que no relacionados con lo electoral, como disposiciones para bloquear cirugías de reasignación de sexo en algunos menores y evitar que personas nacidas como hombres jueguen en deportes femeninos.

Esas medidas son tildadas de discriminatorias por los opositores demócratas, que denuncian un intento de torpedear a su electorado en los estados bajo su control. Muchos piensan que es una maniobra de Trump para que los republicanos puedan conseguir más votos en algunos estados clave para las próximas elecciones de noviembre y que no está enfocada en lo que realmente interesa hoy a la gente. Hasta algunos legisladores oficialistas critican que el presidente esté tan empeñado en la aprobación de esa ley burocrática cuando los estadounidenses están sufriendo una crisis de inflación y de acceso a vivienda.

En medio de esa turbulencia, Trump se unió a los republicanos del Senado para almorzar en el Capitolio, su primera reunión con ellos desde que desayunaron en la Casa Blanca en noviembre. “Creo que tuvimos una gran reunión. Tenemos un partido muy unido“, dijo el presidente a los periodistas al salir del encuentro con los senadores.

Trump ha estado presionando a los senadores durante meses para que se concentren en su proyecto de ley de votación de prueba de ciudadanía, aunque no cuenta con los votos para aprobarse.

También ha contribuido a reducir su propio apoyo en el Senado después de respaldar a rivales en primarias contra dos republicanos en funciones que antes eran votos confiables para su agenda —el senador de Texas, John Cornyn, y el senador de Luisiana, Bill Cassidy. Ambos hombres perdieron sus primarias y desde entonces se han vuelto más críticos del presidente.

Aun así, los senadores dijeron antes de que Trump cancelara la firma del proyecto de vivienda que esperaban centrarse en la unidad, no en los desacuerdos.

“Si vamos a ganar las elecciones de mitad de mandato, necesitamos estar en la misma sintonía”, declaró Cornyn el martes antes de la reunión. “No estamos en la misma sintonía ahora, y eso creo que es peligroso”.



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