Luces apagadas, actividades postergadas y turnos laborales completos que se paralizan frente a la televisión. Juega la selección de Argentina en el Mundial y el sistema eléctrico evidencia un comportamiento habitual en un contexto de partido, pero poco usual: durante dos horas la demanda energética dibuja una W, ya que empieza a caer en picada unos minutos antes del inicio, se reactiva en el entretiempo y vuelve a bajar hasta el pitazo final.
La repetición masiva de conductas representa un desafío para los operadores de la red, técnicos que trabajan en la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa). Cada día deben prever con exactitud -y algún margen de error- la demanda instantánea, pero los días de partido del equipo de Leo Messi también tienen que calcular los entretiempos y el flamante agregado de la “pausa de hidratación“.
El objetivo es proyectar cuánta oferta volcar a la red para no provocar sobrecargas ni dejar sin energía a la Argentina. Millones de personas yendo en el mismo momento al baño o prendiendo la pava pueden desconfigurar un sistema.
Con 2 de los 3 partidos que jugó hasta ahora la Scaloneta de noche, y el enfrentamiento contra Cabo Verde también fuera de los horarios laborales más concurridos, la curva de caída en la demanda eléctrica no fue tan pronunciada como en Qatar 2022. Solo fue más clara el lunes 22 de junio, cuando Argentina jugó frente a Austria.
Por la ola de frío polar, se espera que el consumo energético este viernes 3 de julio esté en pleno crecimiento durante la hora del partido eliminatorio, aunque más atenuado que en cualquier otra situación.
La demanda empezaría a crecer desde los 21.395 megavatios (MW) de potencia a las 17 hasta los 23.262 MW a las 18. A partir de ahí, en plena previa, se atenuará el salto y treparía a 23.828 MW a las 19 -hora de inicio del partido-, 24.891 a las 20 y 25.829 MW a las 21, cuando estarían terminando los 90 minutos.
Según un informe de la Gerencia de Programación de Cammesa, durante el partido con Austria en la fase de grupos la demanda eléctrica cayó 1.811 MW entre los minutos previos al inicio y el entretiempo; rebotó 1.049 MW en 13 minutos, por las millones de personas que fueron al baño y se prepararon un mate o un café en el receso; volvió a bajar 1.300 MW hasta el final del partido, y se incrementó en 1.854 MW luego.
Para afrontar las variaciones esperadas de la demanda desde una hora antes del inicio del partido y hasta una hora posterior, el sistema eléctrico opera en “condición de alerta”, con un despacho de “seguridad” que incluye medidas operativas tales como:
Además, los operadores técnicos ordenaron incrementar la frecuencia energética para atender variaciones súbitas sin problemas.
