Estados Unidos avanza para imputar a Raúl Castro, el ex presidente cubano de 94 años y hermano de Fidel, por el derribo de aviones humanitarios hace 30 años, una iniciativa que agrega presión de Estados Unidos sobre el régimen cubano con la velada amenaza de que el líder revolucionario podría terminar capturado y en una cárcel estadounidense como el venezolano Nicolás Maduro.

Se espera que la posible acusación se centre en el derribo de aviones operados por Cuba en 1996 por el grupo humanitario “Hermanos al Rescate”, según reveló la cadena CBS, que habló con funcionarios estadounidenses familiarizados con el asunto. El Departamento de Justicia declinó hacer comentarios.

Consultado al respecto en el avión de regreso desde China, el presidente Donald Trump no lo desmintió. Evitó comentar este viernes sobre una posible acusación contra Castro e insistió en que tienen mucho que dialogar con La Habana.

“No quiero hacer comentarios al respecto. Que sea el Departamento de Justicia (de EE.UU.) quien comente sobre ello”. El mandatario insistió en que los cubanos “necesitan ayuda”. “Así que ya veremos, tenemos mucho de qué hablar sobre Cuba”, se limitó a responder.

El plan de acusar al líder llega mientras Estados Unidos ejerce fuerte presión sobre el gobierno cubano. El gobierno de Trump amenazó con imponer aranceles severos a cualquier país que exporte petróleo a Cuba, lo que ha provocado una dura escasez energética ya que los envíos de petróleo se recortaron.

Trump ha llamado al régimen de Cuba –hoy presidido por Miguel Díaz Canel– a que encare reformas importantes e incluso llegó a proponer una polémica “toma de control amistosa” del país.

La presión sobre la isla comenzó a intensificarse en enero, después de que el ejército estadounidense capturara a Maduro y lo trasladara a Nueva York, donde permanece en prisión y enfrenta cargos relacionados con drogas. Venezuela era un socio clave de Cuba antes de la operación y su principal proveedor de petróleo.

Raúl Castro, el verdadero poder

Raúl Castro renunció formalmente como líder del Partido Comunista de Cuba en 2021, pero sigue siendo ampliamente considerado como una de las figuras más poderosas del país. Su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “Raulito”, es visto como representante de su abuelo y también un punto clave de contacto entre Estados Unidos y Cuba.

“Raulito” se ha reunido con varios representantes del gobierno estadounidense estos meses, incluso el director de la CIA, John Ratcliffe, se encontró con él el jueves por segunda vez en un mes.

Ratcliffe transmitió personalmente el mensaje del presidente Trump de que Estados Unidos está “preparado para implicarse seriamente en cuestiones económicas y de seguridad, pero solo si Cuba realiza cambios fundamentales”, dijo un funcionario de la CIA.

El nieto del expresidente Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro. Foto: EFE

El funcionario añadió que Cuba “ya no puede ser un refugio seguro para adversarios en el hemisferio occidental.”

Jason Reding Quiñones, principal fiscal federal del sur de Florida, encabezó hace varios meses una nueva iniciativa dirigida contra líderes comunistas cubanos, que involucra a las fuerzas del orden federales y locales y al Departamento del Tesoro de EE. UU..

El objetivo es buscar procesos relacionados con delitos económicos, drogas, delitos violentos y violaciones relacionadas con la inmigración, con un enfoque en dirigirse a los líderes del Partido Comunista, según informó CBS News.

El caso de las avionetas de “Hermanos al Rescate”

Ahora han encontrado un caso con el que podrían avanzar. El incidente que podría llevar finalmente a la acusación de Castro es de febrero de 1996, cuando dos aviones Cessna operados por Brothers to the Rescue — “Hermanos al Rescate”, un grupo de exiliados que buscaba cubanos que intentaban huir de la isla en balsas — fueron derribados por un caza cubano MiG-29, causando la muerte de cuatro personas.

En ese momento Raúl dirigía las fuerzas armadas cubanas bajo la órbita de su hermano Fidel, el líder de la isla, que falleció en 2016.

Flores al mar en homenaje a las víctimas del ataque a las avionetas. Foto: EFE/ archivo

Un informe de la Organización de Estados Americanos encontró que los aviones fueron derribados fuera del espacio aéreo cubano y alegó que Cuba violó el derecho internacional al disparar sin previo aviso y sin pruebas de que fuera necesario. El incidente provocó indignación en su momento, y el entonces presidente Bill Clinton lo condenó enérgicamente.

Las autoridades cubanas argumentaron que el derribo fue legítimo, alegando que el grupo había violado el espacio aéreo cubano y buscado llevar a cabo actos de sabotaje en infraestructuras.

A principios de este año, el fiscal general de Florida dijo en una rueda de prensa en marzo que reabriría una investigación estatal cerrada sobre el mismo incidente aéreo de 1996. Ahora, según CBS, avanzan en la reactivación.

El senador republicano de Florida Rick Scott y otros legisladores de Florida también han pedido recientemente al Departamento de Justicia que acuse a Castro y lo lleve ante la justicia en Estados Unidos. En una publicación el jueves por la noche en respuesta a la nota de CBS, el gobernador de Florida, Ron de Santis, festejó en X y dijo que la decisión había “¡tardado mucho en llegar!”



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