El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) ganó este domingo las elecciones del estado federado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania al conseguir entre un 37 % y un 38 %, según los sondeos de boca de urna, que auguran una caída de la Unión Cristianodemócrata (CDU), formación del canciller alemán, Friedrich Merz, que se hunde a entre el 5 % y el 5,5 %.
Merz calificó de “desastre” resultados electorales en estado del noreste para su partido.
El partido La Izquierda se impuso este domingo en las elecciones regionales de Berlín con entre un 24,5 y 26 % de los votos frente al 20 % de la Unión Cristianodemócrata (CDU) del canciller alemán, Friedrich Merz, según los sondeos de pie de urna.
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ocupa el tercer lugar con entre un 13,5 % y un 16 %.
Las dos elecciones de este domingo se celebran dos semanas después de los comicios de Sajonia-Anhalt (este de Alemania), donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo una victoria arrolladora, rozando incluso la mayoría absoluta.
La derrota de la CDU en Sajonia-Anhalt y la mala situación en las encuestas se explican en parte por la baja popularidad de Merz que, según los sondeos, es el canciller que menos aceptación tiene desde la fundación de la República Federal de Alemania con únicamente un 10 % de apoyo.
Dependiendo de los resultados de este domingo Merz pretende pedir un voto de confianza a la cúpula del partido.
Entre los primeros en llegar a la sede de la CDU en la capital germana estuvieron, además de Merz, dos de sus colaboradores más estrechos como son el jefe del grupo parlamentario, Thorsten Frei, y la ministra de la Cancillería, Nina Warken.
La presión es tan elevada que ha desistido de viajar la próxima semana a la Asamblea General de la ONU en Nueva York porque, según dijo el portavoz del Gobierno, Stefan Cornelius, la situación política interna exige su presencia en Alemania.
Los ocho primeros ministros regionales de la CDU, que pertenecen todos a la cúpula, manifestaron antes de los comicios de hoy su apoyo al canciller, aunque sin nombrar a Merz por su nombre, y han rechazado la posibilidad de un Gobierno de minorías. El resto de la cúpula es cercano a Merz y es de esperar que también expresen su apoyo.
Sin embargo, queda todavía el reto del descontento de las bases del partido que piden una política de Gobierno más cercana al ideario de la CDU y menos compromisos con el socio de coalición.
Un voto de castigo
En el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el partido de Merz quedó reducido a la mínima expresión, al filo del umbral mínimo para entrar al Parlamento regional.
Cuando Merz llegó al poder en mayo del año pasado, prometió relanzar una alicaída economía, reconstruir las fuerzas armadas como una disuasión ante Rusia, y reducir la inmigración irregular para aplacar el temor de los votantes y evitar que se fueran con la AfD.
Pero la AfD encabeza ahora las encuestas nacionales y los índices de aprobación de Merz apenas superan el 10%.
Frente a un colegio electoral en el sur de Berlín, Moritz Lembke-Oezer, de 43 años, dijo a la AFP que espera que “la CDU sea sancionada” en estas elecciones “y que después, eventualmente, Friedrich Merz ya no esté”, aunque teme que su debilitamiento “pueda beneficiar a AfD”.
Él apoya a Die Linke en protesta contra la subida de los alquileres en una ciudad que aún era muy asequible hace unos veinte años.
Situación “dramática”
“En términos personales, la situación es bastante dramática” para Merz, comentó el encuestador Roland Abold, del instituto Infratest Dimap, antes de la publicación de los sondeos a boca de urna.
“En nuestro último sondeo de septiembre, 13% sigue satisfecho con su actuación política. Es la cifra más baja jamás registrada para un canciller en ejercicio”, declaró Abold a la AFP.
Para algunos analistas, muchos problemas de Merz comenzaron en el exterior, como las guerras de Ucrania y Oriente Medio que provocaron aumentos en los precios de los combustibles que desataron la inflación.
Y el auge económico de China está convirtiendo a este tradicional mercado de las exportaciones alemanas en un duro competidor industrial.
“Mala suerte para Friedrich Merz”, escribió el economista jefe del banco Berenberg, Holger Schmieding, quien señaló que el reciente “aumento en los precios del petróleo y el debate público sobre su futuro exacerban sus dificultades”.
No obstante, Schmieding cree que lo más probable es que Merz pueda sortear la actual tormenta política y completar su mandato hasta 2029.
