La mayoría de las actividades agropecuarias consideradas economías regionales continúan sumidas en una profunda crisis, mientras que el resto presentan signos de estancamiento y sólo un puñado crecen en el grueso de sus indicadores.

Así lo demuestra el último informe del Semáforo de las Economías Regionales elaborado por Coninagro, en cual se relevan las 19 principales producciones del sector.

En este caso, el trabajo arrojó que 9 actividades se encuentran en rojo (crisis), 6 en amarillo (estancamiento) y 4 en verde (prosperidad).

En las que atraviesan una difícil situación se encuentran la yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas, algodón, maní, leche y mandioca. Cabe mencionar que muchas de estas actividades arrastran varios meses y más de un año (como en los casos como la yerba mate y el vino) en un contexto crítico.

“En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades”, explicaron desde Coninagro.

En amarillo, se mantienen los sectores forestal, manisero, lácteo, del tabaco, de cítricos dulces, peras y manzanas, aves y porcinos.

Según explicaron desde la entidad, estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados.

“Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas”, apuntó el trabajo.

Por último, las actividades en verde o que encuentran en una situación de prosperidad son la bovina, granos, ovinos y miel. Cabe decir que las dos primeras, pocas veces son consideradas como economías regionales.

No obstante este asterisco, se observó en esta producciones un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación, buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.

Sin embargo, desde Coninagro aseguraron que más allá de su buen desempeño, en el caso de los granos se disparó un “alerta” por la disparada de precios de los fertilizantes nitrogenados y el gasoil, como consecuencia de la guerra en Medio Oriente.

Pero esta difícil actualidad no corresponde a una situación meramente coyuntural, sino que la mayoría de las economías regionales se han mantenido con alta volatilidad en sus indicadores durante la última década, atravesando gran parte de las mismas largos períodos de crisis.

Así, la entidad destacó que en los años que lleva publicándose este trabajo, 8 de las 19 economías relevadas permanecieron en situación crítica (rojo) durante más de la mitad del tiempo.

Entre los casos más comprometidos se destaca la vitivinicultura, que registró indicadores en rojo en más del 70% de los meses analizados. Le siguen la actividad arrocera y citrícola, con el 65%, y la lechería, con el 63%.

En contraste, algunas actividades mostraron trayectorias más favorables y relativamente estables. Las carnes porcina, aviar y bovina se ubicaron en verde en una proporción significativa de los meses relevados (48% en bovinos y porcinos, y 42% en aves). A este grupo también se suman la producción manisera (39%) y el complejo granario (46%), evidenciando un mejor desempeño relativo en el período analizado, puntualizaron desde Coninagro.



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