Las razones del sugestivo cambio de postura de Candela Arizaga y los beneficios de ser un Moyano


El mismo día del escándalo con la modelo Candela Arizaga (23), la Justicia fue veloz como pocas veces y dispuso que Facundo Moyano (41), secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA), 18 años mayor que ella, no tenía que seguir preso.

El marplatense, diputado nacional durante ocho años (entre 2011 y 2019), estuvo formalmente detenido durante 13 horas.

Lo dejaron irse a su casa pese a que todavía no le habían tomado declaración a la víctima por los delitos imputados: “lesiones leves y privación ilegal de la libertad en contexto de violencia de género”.

Cualquier ciudadano en su misma situación no la hubiera tenido tan sencilla. “Está todo aclarado“, lanzó pasadas las 21 del martes 4 de agosto a los medios apenas salió caminando rumbo a la libertad.

Iba con una gorra visera urbana negra de 49 euros de la marca alemana LFDY (Live Fast Die Young), que traducido al español significa “Vive rápido, muere joven“. Un estilo de vida que le calza al “hijo bien” de Hugo Moyano: intenso, extremo y lleno de riesgos.

Con una molesta restricción de acercamiento a cuestas, ratificada en las últimas horas, el acusado dejó la Unidad de Flagrancia (UFLA) Norte del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, en el barrio de Saavedra, la misma a la que había llegado menos de una hora antes. Lo que se dice un trámite exprés.

Desde ese mismo momento en que fue excarcelado, empezó el operativo cambio de abogado de la modelo y creadora de contenido rosarina: sale el experimentado penalista Diego Storto, entra Roberto Herrera, con una versión edulcorada y favorable para el sindicalista, dejando de lado los primeros dichos a la Policía que dejaban mal parado a su novio.

Ese martes a la mañana se viralizaron en los canales de TV y las redes sociales las imágenes virales de Arizaga, descalza y vestida con un body rojo de red transparente, corriendo fuera de sus cabales casi 400 metros por Avenida del Libertador al 5400, y Moyano detrás, desesperado, en bermudas. Un típico síntoma de consumo de tusi, la llamada “cocaína rosa”.

Facundo Moyano, al recuperar la libertad. Foto Pedro Lázaro Fernández.

A la joven no la atropellaron de milagro. Enseguida afloró en la memoria de los periodistas el caso de Emmily Rodrigues Santos, la modelo brasileña de 26 años que murió el 30 de marzo de 2023 al caer desde el departamento del empresario Francisco Sáenz Valiente (55), en un sexto piso de Retiro, en medio de una fiesta donde abundaron las drogas.

La misma noche del escándalo, en LAM, el programa de chimentos de Ángel De Brito, Storto habló como acostumbra, sin pelos en la lengua: “Puedo asegurar que Candela no consumía drogas hasta que empezó la relación con este chico, que fue en enero de este año”.

El abogado penalista Diego Storto. Foto: Luciano Thieberger.

Florencia, prima de la ex de Elián Valenzuela, conocido como L-Gante, se mostró sorprendida por lo que decían de ella: “Nunca se drogó, no tomaba ni alcohol”.

Sobre el incidente, Storto enfatizó: “Comienzan a drogarse los dos. La situación, el consumo, se les fue de las manos. Se les acabó (la droga) y llamaron a este Pinocho”, en referencia a un supuesto -y misterioso- dealer.

“Consumieron solo cocaína. El examen toxicológico de Candela así lo arrojó”, sostuvo el abogado y expresó sus dudas de que efectivamente se haya tratado de un “consumo acordado”. Esto no favorecía a Moyano, más bien lo contrario.

Candela Magalí Arizaga (23), novia de Facundo Moyano, en su perfil de Instagram.

Un vínculo que empezó en enero

La pareja empezó a salir en enero pasado. Sin embargo, Moyano nunca la presentó públicamente como su novia.

En sus redes sociales, donde fotos y videos hay de sobra, no se observa ninguna donde estén juntos. “Él no la considera su novia. Ella sí. Pero la da vida de novia“, dijo una fuente a Clarín que pidió reserva.

A sus íntimos, después de que le hicieran un lavaje de estómago en el Hospital Pirovano, Arizaga les comentó que Moyano “se volvió loco cuando ella no quiso tener relaciones sexuales”.

Los dos habían llegado el domingo a la noche de la cancha de River, donde el “millonario” sumó una nueva derrota, 0-1 con Rosario Central. No fue una actuación para festejar.

Candela Arizaga y su nuevo abogado, Roberto Herrera.

En un momento empezaron a consumir drogas. “Ese finde estuvimos juntos, comimos con su familia, al otro día fuimos a la cancha, el domingo, volvimos al departamento de él y vimos una película, y como no tenía sueño, empecé a consumir cocaína“, aseguró ella en su declaración testimonial el jueves 6.

Se preocupó por aclarar que había probado droga “hace un tiempo“, pero no con Moyano, y que se la “habían regalado“, aunque no recordaba quién. “La tengo hace un montón“, dijo. Y resaltó que él “no se drogó ni tomó alcohol” delante de ella. Un poco más y solo le faltaba pedirle disculpas.

También habló de que había sufrido “un brote psicótico“, del que se recuperó milagrosamente en tiempo récord.

Uno de los vecinos de Moyano en la exclusiva torre residencial comentó haber escuchado “una discusión de entre 10 y 15 minutos” en ese departamento, en la que “ella gritaba y él le decía ‘tranquilizate‘”.

En el caso intervino en un primer momento el fiscal Julián Pistone, de la UFLA. Pero luego pasó a su colega Florencia Nocerez, titular de la Fiscalía N° 3 Especializada en Violencia de Género.

El allanamiento al departamento A del piso 21 del edificio ViewPoint se ordenó a las 10 de la mañana del martes. Recién se concretó a las 16. Y al día siguiente -tarde también- la Policía de la Ciudad fue a verificar, por orden judicial, las cámaras de seguridad.

De acuerdo a lo que pudo reconstruir Clarín, hubo una ventana de 5 a 8 en la que todo fue un descontrol. A las 5.03 fue el primer llamado al 911, en el cual el vigilador del ViewPoint aludía a un posible “ataque al corazón” que refería Moyano.

Por la mañana, el chofer del ex diputado, Diego Di Santo (43), integrante del SUTPA, entró al departamento y salió con una bolsa, a las risas, ante las cámaras de TV, con un diseño de Maneki-neko (el gato de la suerte japonés).

Diego Di Santo (43), chofer de Facundo Moyano, entró a su departamento en el edificio ViewPoint y salió con una bolsa sin que nadie se lo impidiera.

En ese entonces había una consigna de la Policía de la Ciudad en la entrada del edificio, pero no en la puerta de la vivienda. Di Santo manifestó que llevaba ropa para los dos.

Cuando se hizo el tardío procedimiento judicial en la propiedad, encontraron todo “muy prolijo” y no había ningún rastro de drogas. No es tan difícil inferir que limpiaron la escena.

Diego Di Santo y la bolsa con la que salió del departamento de Facundo Moyano.

El nuevo abogado de la modelo, Roberto Herrera, lo atribuyó a que de lunes a viernes, de 10 a 18, va una empleada doméstica a cumplir con esas tareas.

El mismo Di Santo, alias “Figa”, fue el que llevó a Rosario a Arizaga. Al día siguiente, ella declaró y contó a los medios que Herrera era su abogado y le agradeció a Storto por su colaboración.

Con este último, la joven había estado conversando casi tres horas en su departamento del piso 10 del edificio Distrito Quartier, en Pedro Zanni al 300, de Retiro, donde también se encontraba su hermana Cintia (31).

La actuación de la Justicia deja mucho que desear en este caso. También, varias preguntas: ¿Nadie va a investigar de oficio quién suministraba las drogas? ¿Quién es Pinocho? ¿Es alguien ligado al gremio de los peajes? ¿Es verdad que hubo un auto de regalo para un familiar muy cercano de la modelo para cambiar su versión y dejar bien parado a Moyano? ¿Y el celular del ex diputado?

Herrera, en diálogo con La Nación+, aseguró: “No hablé con Facundo Moyano ni lo conozco”. Y señaló que, llamativamente, había conocido a su clienta el día anterior: “No creo que (el acusado) ejerza violencia de ningún tipo. Me parece desproporcionada la perimetral“, se envalentonó.

“Si escuchan al doctor Herrera, se dan cuenta a quién está defendiendo”, lo chicaneó Storto.

Los dos abogados coincidieron en un punto: que la joven no fue víctima de golpes. La única lesión era en una rodilla, producto de una caída al tropezar en su descontrolada maratón de 400 metros por la Avenida del Libertador, adonde le dijo a un policía que la tenían retenida contra su voluntad y que había sido golpeada.

“Candela estaba en cualquiera, no sabía dónde estaba”, describieron quienes la conocen.

Su perro bulldog francés, Mafia, que le regaló L-Gante, fue rescatado por Camilo, el portero de un edificio de la zona que la asistió cuando estaba “fuera de sí”.

Candela Arizaga y su perro Mafia, regalo de L-Gante, su ex pareja.

Del sindicalista no se pudo certificar que haya consumido drogas porque rechazó someterse a los análisis de sangre y orina. El juez del caso tenía la facultad legal de ordenar esa prueba de forma compulsiva, medida que finalmente no se dispuso. Los beneficios de ser un Moyano.



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