A Javier Cerfoglio (41) no le bastó con matar a la madre de su hijo, Magalí Vera (34), a quien le dio una brutal paliza tras una fiesta de casamiento y la arrojó inconsciente, dentro del baúl de su Honda Fit, al río Quequén, en Necochea.
Condenado a perpetua el 13 de abril de este año, el femicida sigue haciendo de las suyas desde el penal de Batán.
Su obsesión con la familia de la víctima llegó a tal punto que acusó a sus ex suegros (Felipe Vera y Stella Maris Gómez) y sus ex cuñados (Sebastián, Melina y Fernando Vera) de haber craneado un plan para mandarlo a matar en la cárcel. Un delirio absoluto.
Hace unos días, en Necochea se estrenó el documental “El sueño de Magalí“, a sala llena en el Teatro Municipal. No resultó sencillo, porque el detenido y su papá Pablo intentaron frenarlo vía recursos judiciales, a pesar de que no menciona al hijo de la pareja, hoy de 14 años, uno de los argumentos que sostenían para prohibirlo.
El chico vive con sus abuelos paternos y la versión que recibió del caso es que su mamá sufrió “un accidente”. Hace más de un año que no quiere ver a sus abuelos maternos “Tito”, de 76 años, y Stella, de 67.
“Nos agarró odio“, se lamenta el papá de Magalí, que llegó a Necochea en 1991, desde Santo Tomé, en Santa Fe. Fue capitán en los remolcadores del puerto de Quequén y se jubiló en 2015, después de 53 años de trabajo.
El documental, dirigido por el cineasta Fabián Pérez Battaglini y producido por Marina Turletto, llega este martes al Congreso de la Nación, con entrada libre y gratuita. Los papás de “Magui” estarán presentes. La ceremonia será a las 18 y el ingreso es por la avenida Rivadavia 1841.
Al igual que la proyección en Necochea, hubo intentos de los Cerfoglio por impedirlo. Los diputados Federico Pelli (Tucumán / La Libertad Avanza) y Aldo Adolfo Leiva (Chaco / Unión por la Patria), que apoyaron la iniciativa, manifestaron su preocupación por la seguridad.
En la última semana, Pérez Battaglini empezó a recibir extraños llamados a su celular.
“Fue durante tres o cuatro días, dos llamados por noche, a las 2 y las 4.30 de la madrugada, de un número oculto. Cuando atiendo, cortan. Es él, no hay duda, es Cerfoglio, no tengo ninguna duda, a mí nadie me llama a esa hora”, le dice a Clarín.
El cineasta Fabián Pérez Battaglini con Felipe Vera, papá de Magalí, víctima de un femicidio en Necochea.Esto también le pasó a “Tito” Vera, quien define a su ex yerno, al que llamaba “hijo” con su esposa, como “un psicópata, una lacra humana”.
El director ha realizado numerosas producciones audiovisuales y -remarcó- “nunca jamás recibí amenazas”.
Los viajes de vacaciones a Necochea con sus papás fueron el puntapié para reconstruir la historia de uno de los casos policiales más impactantes en la historia criminal de la ciudad.
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Así circulaba el Honda Fit que terminó cayendo al Río Quequén, en Necochea.
La idea, sostiene, es que el nombre de Magalí no quede asociado exclusivamente al femicidio, sino recuperar su identidad como mujer, mamá, hija, amiga e integrante de la comunidad.
El femicidio de Magalí Vera
“Magui” fue atacada ferozmente en las calles 50 y 53, después de que la pareja discutiera y se retirara de una fiesta de casamiento en la que la mujer, que era repostera, le regaló la torta a la novia. Fueron 30 patadas.
Luego Cerfoglio la subió inconsciente al baúl de su Honda Fit rojo y se dirigió a la zona de la terminal de ómnibus. Bajó la ventanilla del conductor y arrojó el auto al río Quequén.
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Femicidio de Magalí Vera en Necochea: así fue la brutal golpiza antes de ahogarla
El vehículo quedó tumbado sobre el agua, con las ruedas para arriba. Eran pasadas las 4 de la madrugada del domingo 1° de diciembre de 2024 y llovía torrencialmente.
Según la acusación, el femicida se tomó 28 minutos para sacar a la mujer del baúl y ahogarla (la causa de muerte fue asfixia por sumersión).
Su cuerpo recién aparecería a las 7.16, debajo de un muelle, a unos 15 metros del Fit. El primer llamado telefónico fue a su papá.
El Honda Fit rojo, en el Río Quequén. Magalí Vera (34) murió ahogada.Al lugar fueron llegando muchos de los invitados a la boda, que no podían creer lo que estaban viendo. Los trajes y vestidos lucían empapados por la lluvia.
Apenas encontraron el cadáver, los gritos de Melina, su hermana, la única que enseguida se dio cuenta de que su cuñado la había asesinado (“¡Mamá, mirá las ruedas, están derecho. La mató, mamá!“), estremecieron a todos.
Felipe “Tito” Vera y Stella Maris Gómez, papás de Magalí Vera (34), víctima de femicidio en Necochea.Mientras estaba arrodillado y embarrado, con los policías encima suyo, su suegra intercedió: “Hijo, ¿qué te están haciendo?“. Él, envalentonado, acotó: “¿Ves? Hasta mi suegra me defiende”.
El cuerpo de Magalí habló: tenía fractura expuesta del tabique nasal, la cabeza como “un globo”, los ojos completamente cerrados por la hinchazón y múltiples lesiones producto de la andanada de trompadas y patadas.
“La asesinó de forma cruel, cobarde y miserable”, sostuvo el fiscal Marcos Bendersky, quien actuó rápidamente junto con su colega Walter Pierrestegui para esclarecer el caso.
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“Yo la amaba con toda mi alma”: el descargo de un femicida
