“A Fernando Pérez Algaba lo mataron por plata”, sintetizó la fiscal Marcela Dimundo frente al jurado y, con certeza, señaló a Maximiliano Pilepich (47), Matías Gil (31) y Nahuel Vargas (46), los tres acusados por el crimen de “Lechuga”, el empresario asesinado en General Rodríguez y cuyos cuerpo descuartizado fue hallado en Lomas de Zamora.
El fiscal se pronunció de esa manera durante los alegatos de apertura en el segundo día del juicio por el crimen cometido entre el 18 de julio y el 19 de julio de 2023.
Este lunes empezó el debate ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 8 de Lomas de Zamora con la selección de 12 jurados titulares y seis suplentes. Fue tan extensa la selección que los testigos empezaron a declarar recién este martes pasadas las 9.
En primer lugar declaró la dueña del departamento de alquiler temporario que Pérez Algaba había alquilado entre el 13 y el 19 de julio de 2023 para hospedarse en Ituzaingó durante su regreso al país. Hacía tiempo se había instalado en Barcelona y viajó a Buenos Aires con el único objetivo de, según la acusación fiscal, cobrar una deuda de 50 mil dólares a Pilepich por la venta de dos departamentos.
Cuando Pérez Algaba debía dejar el departamento de alquiler, la propietaria no pudo comunicarse con él, por lo que realizó la denuncia.
Otro de los testigos de este martes fue Rodolfo Pérez Algaba, hermano de la víctima y quien aportó un dato revelador: “Una semana antes mi hermano me dijo que Pilepich quería que fuera a trabajar a ‘Renacer’. Yo le dije que no, porque sabía la clase de persona que era. A mi hermano lo estafó con cuatro departamentos en Hurlingham, que le habrá vendido la misma propiedad a 500 personas”.
Rodolfo recordó que él se vio muy afectado por el estrés que le provocó el crimen de su hermano. “Yo era una persona que pesaba 85 kilos y ahora peso 64. Tengo diabetes y muchos problemas de salud por el estrés”, detalló.
“Yo no soy Dios ni puedo juzgar a nadie, pero tengo calle, cuando veo a una persona puedo equivocarme, pero si alguien de movida no me cae bien, yo no… Y a Pilepich lo vi cuando vino a buscar dos autos y no…”, aseguró sobre el acusado.
Después del crimen, Pilepich lo llamó: “Me dijo que él y mi hermano estaban amenazados, me quiso citar y que nos encontremos. Me llamó desde un teléfono que no se podía identificar. Pero si yo hubiera ido a trabajar, no había nadie que reclamara por mi hermano”, contó Rodolfo.
Rodolfo Pérez Algaba, hermano de Fernando.También declaró la escribana a cargo de la certificación de la deuda que Pilepich tenía con Pérez Algaba y que se explayó sobre una serie de operaciones y trámites.
Además, brindó su testimonio una mujer de 36 años, llamada Ariana González, que contó que tuvo una “relación sexoafectiva” con Pilepich y que trabajó vendiendo terrenos del predio Renacer. Durante un tiempo vivió en una propiedad dentro del terreno que, según la acusación, fue el lugar donde asesinaron a la víctima.
La mujer definió el vínculo con Pilepich como “conflictivo” y con reacciones que “le hacían muy mal”. También aseguró que el predio Renacer era de su entonces pareja y que tenía una relación de “amor odio” con “Lechuga” porque “no lo soportaba, pero lo necesitaba”.
Al ser cuestionada por sus antecedentes penales la joven justificó: “Así como tuve una relación con Pilepich, tuve otras dos parejas que me metieron en problemas. Estaré más loca que todos, tendré un patrón, salí con un asesino, pero no hice nada malo, estoy diciendo la verdad”.
El caso
No solo Pilepich, Vargas y Gil están acusados de este brutal crimen, ya que Luis Alberto Contreras (40), Horacio Mariano Córdoba (50), Fernando Gastón Martín Carrizo (36) y Flavia Lorena Bomrad (41) serán juzgados por un tribunal técnico en un juicio que aún no tiene fecha. Blanca Gladys Cristaldo (61), por su parte, está acusada de encubrimiento agravado.
Durante la instrucción y en sus declaraciones, Vargas y Pilepich se acusaron mutuamente por lo que nunca estuvo claro cuál de los dos apretó el gatillo para asesinar a Pérez Algaba. Lo cierto es que la imputación es contra los dos por el homicidio.
Gil, en tanto, era empleado de la constructora de Pilepich y fue quien retiró unos documentos de reconocimiento de deuda firmados por aquel. Las antenas de telefonía celular lo ubican junto a la víctima y los otros dos imputados el día del crimen.
Según la acusación, entre las 18 del 18 de julio y las 3 del 19 de julio de 2023 Pérez Algaba se dirigió al predio “Renacer”, un emprendimiento inmobiliario en General Rodríguez, a bordo de una camioneta Range Rover blanca.
En dicho predio Pérez Algaba recibió dos disparos “en la parte posterior del torso” mientras se encontraba cambiando una lamparita en una oficina del predio. Los proyectiles ingresaron por la espalda a una distancia “superior a los cincuenta centímetros, provocando lesiones en pulmones e hígado que derivaron en una hemorragia aguda y el fallecimiento”, según las pericias.
Para la justicia, el móvil del crimen fue la “codicia” porque esperaban, con el asesinato, eludir el pago de las deudas y la entrega de 17 de los lotes del barrio privado.
No conformes con asesinar a Pérez Algaba, los acusados coordinaron un plan para descuartizarlo y ocultar el crimen. Los restos desmembrados fueron colocados en bolsas de nylon negras y distribuidos en una valija roja, una mochila negra con inscripciones del Municipio de Lomas de Zamora y bolsas de consorcio.
Los restos de la víctimas fueron arrojados al Arroyo del Rey en la zona de Ingeniero Budge, en Lomas de Zamora. Las primeras partes fueron encontradas por unos chicos que jugaban a la pelota el 23 de julio, el resto los días siguientes en distintos puntos en medio de las pericias que buscaban identificar el cuerpo.
