“Muerte traumática“. Así (de momento) está caratulada la investigación sobre una sorpresiva muerte ocurrida en el área de celdas de aislamiento de la Unidad 9 de la Plata. Sobre la medianoche del miércoles -primeros minutos del jueves-, fue descubierto colgado en su celda Carlos Lima (56), protagonista de un caso de terror y autor confeso de dos homicidios, que pudieron ser muchos más.
Los guardias que hacían el recuento de la población carcelaria, abrieron la mirilla del pasa platos de su celda, miraron al interior y lo vieron colgado de lo alto de los barrotes de su celda. Alrededor de su cuello había un cable eléctrico color rojo.
Todo tiene la apariencia de un suicidio. Sin embargo, varios detalles llaman la atención: la cámara de video de seguridad de ese sector no estaba funcionando y no había pedido asistencia psicológica, pero sí para que lo cambiaran de cárcel. Lima no logró mudarse, aunque fue aislado en la Unidad 9 como una “medida preventiva de seguridad“.
Según los registros del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), desde 2021 fue y vino varias veces de diferentes cárceles. La Unidad 9 de La Plata ya había sido su hogar. Pero ahora tenía problemas con otros internos del pabellón 8.
Por eso, en septiembre pasado pidió su traslado a Olmos. Como no había lugar allí, aceptó ir a un sector de “resguardo” momentáneamente. Antes de cambiarlo, lo evaluaron y no detectaron ningún alerta sobre ideas suicidas.
Luego de pasar cinco años en prisión preventiva, Lima estaba a punto de llegar a juicio oral: la primera audiencia iba a ser el 12 de noviembre.
El debate, que lo tenía como único acusado, se desarrollaría en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de La Plata y seguramente tendría repercusión, ya que lo que hizo Lima fue impactante: la noche del 22 de octubre de 2021, mató a dos de sus superiores a balazos e intentó matar a un tercero. Todo ocurrió arriba de un barco mercante, frente a las costas de Ensenada, en la rada de La Plata.
El buque tanque Ayane, con bandera de conveniencia de Malta, escenario del doble crimen.Su muerte -se trate de un suicidio o no- tiene una consecuencia inmediata: no habrá juicio, ya que, al morir el acusado, se extingue la acción penal.
Al no haber una sentencia de culpabilidad, también caen potenciales indemnizaciones a los familiares de las víctimas y hasta los honorarios, que iban a ser regulados, de los abogados que participaron en el desarrollo de la causa.
“El Loco” Lima
Lima había purgado una pena de siete años y medio luego de intentar matar a un vecino, en City Bell, que se quejaba de que su lavarropas inundaba la vereda.
Por este ataque, el 1° de julio de 2011 el Tribunal Oral en lo Criminal N° 5 de La Plata lo condenó por “tentativa de homicidio agravada por el uso de armas“. Luego la Cámara le bajó la calificación. Fue alojado en la Unidad 9 de La Plata y en la 28 de Magdalena. Salió de la cárcel el 18 de enero de 2013, tras cinco años preso.
Era policía bonaerense, pero estaba de licencia psiquiátrica al momento del episodio en City Bell, ocurrido en 2008. Cuando salió en libertad, no tuvo inconvenientes para continuar con su otra pasión: la marina mercante.
Juan Alfonso Pegasano (48), una de las víctimas del doble crimen en el buque petrolero Ayane.Sus antecedentes de violencia o bien no se supieron o no importaron. Lo cierto es que, pese a su carácter irascible, terminó trabajando en buques, labor que lo mantenía semanas aislado junto a un grupo reducido de personas. Le decían “El Loco Lima“, pero nadie se imaginó lo que era capaz de hacer.
En octubre de 2021 Lima era tercer oficial de cubierta del buque petrolero Ayane. Casi sobre la medianoche del viernes 22 de octubre de 2021, tomó un arma que había entrado escondida al barco y mató al capitán Daniel García (39) y el primer oficial Juan Alfonso Pegasano (48). En realidad, él tenía problemas con Pegasano y el capitán fue asesinado porque intentó intervenir.
Su plan era también asesinar al segundo oficial, Lucas Discenza (32), pero cuando lo fue a buscar a su camarote, donde estaba durmiendo, no pudo abrir la puerta. La pateó y la baleó, pero no logró llegar a él.
Frustrado, fue al puente de mando, disparó contra los instrumentos, tomó la radio y emitió un contundente mensaje a la Prefectura: “El capitán y el primer oficial están muertos, los maté yo. Y me voy a entregar. Así que quiero que venga un guardacosta y me arreste. Listo. Es tan sencillo como eso“. Todo quedó grabado. Acto seguido tiro el arma por la borda. Nunca pudo ser rescatada.
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Doble crimen en el buque
Lima quedó a disposición del juez federal Enrique Kreplak, que primero certificó que estaba cuerdo y después lo procesó. A eso le sumó la prisión preventiva y un embargo de veinte millones de pesos.
Lima dio solo una entrevista, a Clarín, y no mostró ningún arrepentimiento. Incluso sugirió que el arma era del primer oficial y que éste lo había provocado al revelar a bordo que tenía antecedentes penales. También dijo que el capitán murió porque se interpuso en su camino, que no tenía nada contra él porque apenas lo conocía.
“Yo entré a esa empresa (Bahía Grande) y tenía una excelente relación con todo el mundo. Hasta que el idiota del primer oficial se le ocurrió tirarme a la cancha el día de mi cumpleaños, el 13 de octubre. Así nomás: soplé las velas y me sacó una foto diciéndome ‘Carlitos, mandale un saludo a los muchachos de Batán’ (por la cárcel). Era algo que yo tenía oculto bajo siete llaves. Era un pasado que yo tenía enterrado y éste me mandó al frente en pleno comedor de oficiales”, contó desde la cárcel.
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Habla el marino y ex policía que mató a sus jefes en el buque Ayane
La entrevista, publicada en noviembre de 2021, tiene algo premonitorio.
-No se lo escucha consternado, la verdad.
-¿Quiere que me ponga a llorar? Ya pasó un mes y pico de todo esto. Mi duelo interno ya lo hice. ¿Usted piensa que yo estoy feliz de estar tras las rejas? ¿Feliz de que puedo llegar a enfrentar una condena a perpetua?
-Pienso que, mínimo, debe estar preocupado…
-Bueno, cada uno exterioriza el dolor que tiene de diferentes maneras. Usted es mujer, llorará. Yo he llorado, sí, pero no voy a vivir eternamente llorando. No puedo ver el sol, no puedo ver a mis hijos. Pero ¿por qué? Voy a seguir dando pena. Yo tengo que seguir con mi vida. ¿Usted qué quiere, que me ahorque?
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El sobreviviente del buque Ayane.
No habrá juicio ni tampoco una investigación sobre responsabilidades por lo que pasó pese a los planteos de los abogados querellantes Tomás Farini Duggan y David Aguilar, representantes de las viudas e hijos de las víctimas.
A ellos el final de Lima los dejó con una mezcla de tranquilidad (porque le tenían miedo) y bronca porque no llegó a juicio. Jorge Barrera, que era bombero en el Ayane y sobrevivió tras cruzarse con Lima armado en el buque lo sintetiza: “Estoy shockeado. Yo estaba esperando cerrar una etapa con el juicio y dar vuelta la página, que Lima pagará por lo que había hecho. Pero sí, estoy más tranquilo. Con bronca, pero más tranquilo“.
