Jorge Adolfo Ríos (76) luchó hasta el último día contra sus problemas de salud, derivados del violento asalto sufrido hace más de seis años en su casa de Quilmes, donde mató a uno de los ladrones.
Este miércoles a la noche murió, según confirmó a Clarín su abogado, Marino Cid Aparicio.
El jubilado, que padecía taquicardia, problemas de arritmia e hipertensión, se había caído en su casa y se quebró la cadera, por lo que permanecía internado.
Padre de tres hijos (un varón y dos mujeres) y abuelo de cinco nietos, seguía viviendo en su casa de Ayolas al 2700, en Quilmes Oeste, con la permanente compañía de una cuidadora.
Nacido el 12 de enero de 1950 en Gilbert, un pequeño pueblo de Entre Ríos, Ríos se crió en Concepción del Uruguay y a los 20 años se vino para el sur del Gran Buenos Aires.
Su esposa, María Cristina Nievas, de Salta, era licenciada en Enfermería y murió en 2013, víctima de un cáncer de hígado. Jorge sufrió un infarto y se recuperó.
Gabriela, una de sus hijas, publicó un emotivo posteo en Instagram: “El mejor papá que la vida nos pudo dar. Que el universo nos siga encontrando en estas y tantas almas. Gracias Pá“.
Sobre el incidente que le costó la vida, la mujer contó a Clarín que la operación por la fractura de cadera se demoró por “contratiempos con el PAMI” y que durante la intervención quirúrgica “tuvo una descompensación cardíaca“.
Después de estabilizarlo, lo dejaron en terapia intensiva, pero sus complicaciones de base no le permitieron resistir.
La familia lo despedirá este jueves de 13 a 15 en Empresa del Sur, en 12 de Octubre esquina Necochea, en Quilmes Oeste. Luego lo inhumarán en el cementerio de Ezpeleta.
El caso que marcó su vida para siempre
Aquella madrugada del 17 de julio de 2020, Ríos mató de dos balazos con una pistola 9 milímetros a Franco “Piolo” Moreyra (26), uno de los asaltantes que amenazaba con clavarle un destornillador en los ojos en su casa.
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Habla el jubilado que mató a un ladrón en Quilmes.
Ríos sufrió dos accidentes cerebro vasculares (ACV) y se movilizaba con dos bastones canadienses.
“No puedo estar parado sin estar agarrado de algún lugar porque perdí la orientación, la vertical no existe para mí”, le contó entonces a Clarín en la misma cocina donde empezó una lucha a cuerpo con Moreyra mientras uno de los cómplices saltaba los techos de su vecina para escapar.
Además de sus problemas de EPOC y de que le funcionaba un solo riñón, Ríos tuvo que afrontar los padecimientos psicológicos de haber matado a una persona.
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Habla el jubilado que mató a un ladrón en Quilmes.
Su abogado Marino Cid Aparicio advirtió que el herrero jubilado “fue doblemente víctima: de la inseguridad y de la Justicia”, porque estuvo tres años sometido a un proceso penal “kafkiano” que terminó con su sobreseimiento, luego de que “montaran una mentira gigantesca diciendo que al ladrón lo había rematado en la esquina”.
Ríos no solo estuvo detenido en la comisaría 9na. y esposado tras el hecho, como si fuera un delincuente, sino que estuvo a punto a de ir a juicio.
A cuatro días del inicio del debate, en junio de 2023, el Tribunal en lo Criminal N° 3 de Quilmes lo sobreseyó al considerar que se trataba de un caso de “legítima defensa“.
La polémica se dio porque un video de una cámara de seguridad lo mostró caminando hasta el lugar donde cayó malherido Moreyra. Para el fiscal Ariel Rivas, lo había rematado de un tiro en el piso, pero las pericias lo terminaron desmintiendo.
Jorge Ríos, junto a su abogado Marino Cid Aparicio, en la entrevista con Clarín en julio de 2026. Foto Martín Bonetto.“Nosotros dimos la pelea judicial, pero el que la sufrió fue él“, resumió el letrado.
A continuación, la última entrevista del jubilado:
-¿Se puede olvidar un momento así? ¿Cómo es tu vida hoy?
-No, no se puede olvidar eso. Tengo un choque interno porque si no fuera porque tenía un arma acá, no estaría vivo. Cuando me trencé con uno de ellos acá adentro y vi por la ventana que otro saltaba al techo de al lado, si ese se quedaba a hacerle ‘pata’ al otro, yo no la estaría contando. Trato de que me resbalen ciertas cosas, pero es imposible olvidar. No es bueno olvidar del todo, hay que matizar un poco las cosas.
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Dormía en el living cuando lo despertaron tres ladrones que entraron por la puerta del fondo.
-¿Y cómo fue esto de haber vivido casi tres años de un proceso judicial?
-Eso sí fue terrible. Gracias a Dios salió bien, estoy vivo y libre, pero hay momentos en los que dudo de la Justicia que tenemos.
-¿Qué problemas de salud te trajo, al margen de lo psicológico?
-Aparte del desgarro intercostal por los tirones del tipo que me quería sacar el arma, los ACV me trajeron como consecuencia que no puedo estar parado sin estar agarrado de algún lugar porque perdí la orientación. No tengo fuerza y tengo la pierna mal.
El jubilado Jorge Ríos sufrió heridas en los brazos y la cara durante el asalto en su casa de Quilmes.-¿Se puede sacar algo positivo dentro de una tragedia así?
-Lo que no hay que hacer. Yo estaba sentado con el arma porque era la tercera vez esa madrugada que me entraban. Estos tipos estaban encarnizados con una máquina de mi hijo que era muy pesada y llamaron al muchacho que murió para que les diera una mano. Ahí dije: ‘No, bueno, basta, no me acuesto a dormir de vuelta’.
-¿Cuando agarraron la urna con los restos de tu esposa reaccionaste de manera más vehemente?
-Pensaron que ahí había plata y eran las cenizas. Si yo no hubiera hecho lo que hice, estoy seguro de que me mataban.
Franco “Piolo” Moreyra (26) murió al recibir dos balazos por parte del jubilado Jorge Ríos.-¿Estos seis años se pasaron rápido o se hicieron largos?
-Pasaron. En el medio ya venía con el tema de mi señora que esperaba un trasplante de hígado que no llegó. La muerte le llegó antes y eso me llevó a vivir de una manera muy diferente.
-¿Qué mensaje le darías a alguien que pasa por una situación similar?
-No todos vamos a reaccionar de la misma manera. Yo luché. A veces reacciono muy mal, pero a mí no me vas a ver tirado en el piso ni en pedo.
Ríos puso rejas y vive siempre con compañía, además de una perra rottweiler. Foto Martín Bonetto.-Hubo mucha gente que te juzgó y sostenía que actuaste mal.
–(Se emociona hasta las lágrimas) Mucha gente me juzgó, pero si yo no tenía el arma, porque el tipo tenía ese destornillador, me podía haber ido muy mal. Como tenía una defensa, la usé como ataque o para defenderme luchando. Entonces la cosa fue diferente.
-¿Intentaste evitar ese desenlace?
-Mil veces se lo dije: ‘Tomátelas, ya está, basta’. Pero no largué el arma. Tenía tanta adrenalina acumulada que ahí sí me desbordé por la bronca de lo que había pasado. Ojo que yo no me la llevé de arriba. En ese momento no sabía cuántos eran hasta que vi las cámaras de enfrente que me muestran en la (comisaría) novena y eran cinco; si esos cinco se metían acá, me hacían ‘pelo y barba’.
Las medidas de seguridad en la casa del jubilado, en Quilmes Oeste. Foto Martín Bonetto.-¿Reaccionarías otra vez de la misma forma?
-Lo único que ruego es que no me pase otra como esta, porque no sé cómo voy a reaccionar. El otro día veía que a una jubilada la dejaron desfigurada a golpes por nada; entonces te da bronca y querés hacer algo que a veces no está alineado con las buenas costumbres. ¿Y vos de qué lado te vas a poner? ¿Del lado del chorro o del viejo?
-¿Hay que estar en el lugar de uno para ver cómo se reacciona en una situación así?
-Hay que estar en el lugar de uno, porque cuando suceden pequeñas cosas empáticamente hablamos de una manera, pero cuando la cosa es media brava yo honestamente no sabría decir cómo voy a reaccionar. Sé cómo voy a reaccionar si alguien me quiere ‘prepear’ mal, porque yo no soy de bajarme los calzones fácil. Y ahora estoy medio maltrecho, pero antes de largar el bastón lo voy a usar eh.
En la esquina donde cayó sin vida “Piolo” Moreyra hay un local comercial donde recuerdan a un perro guardián muerto. Foto Martín Bonetto.