La policía italiana se enfrentó este lunes con manifestantes en la ciudad de Bolonia, en medio de una protesta para pedir explicaciones por la muerte de Abderrahim Fakir, un empresario marroquí, que falleció el domingo cuando era reducido y esposado por las fuerzas de seguridad. Este martes, Giorgia Meloni pidió que se “investiguen posibles responsabilidades” pero rechazó la violencia en las calles.

El fallecimiento del marroquí de 42 años, que quedó registrado en un video filmado por un vecino desde su ventana, desató una ola de manifestaciones convocadas de manera pacífica pero que desembocaron en enfrentamientos, focos de incendio y policías heridos.

Fakir murió el domingo, en circunstancias que todavía deben esclarecerse, cuando fue detenido por dos policías que lo esposaron, lo inmovilizaron y se colocaron encima de él, mientras se encontraba boca abajo y pedía ayuda. Esta secuencia fue grabada por un vecino y difundida en los medios italianos.

La policía había acudido al lugar, en el barrio periférico del ‘Pilastro’, después de que algunos vecinos advirtieran que el hombre estaba causando alboroto, visiblemente nervioso, y dañando un auto.

La difusión de las imágenes generó una convocatoria para manifestarse este lunes y pedir explicaciones a las autoridades sobre la muerte del empresario marroquí que dirigía una pequeña compañía de mudanzas y limpieza.

Según la agencia de noticias ANSA, algunos manifestantes lanzaron un petardo cerca de dependencias policiales de la ciudad. La policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua.

La agencia también informó que un grupo de manifestantes se sentó en una plaza sosteniendo una fotografía de Fakir, en un acto descrito como una protesta no violenta.

“Los gritos de ‘policías asesinos’ y ‘todo el mundo los odia’, coreados durante una manifestación en Bolonia, son vergonzosos”, afirmó Tommaso Foti, ministro de Asuntos Europeos del Gobierno de la primera ministra, Giorgia Meloni.

Por su parte, Meloni consideró que “lo ocurrido en Bolonia es inaceptable” y pidió “que se investiguen posibles responsabilidades con el máximo rigor”.

Sin embargo, advirtió que “nada puede justificar la violencia contra las Fuerzas del Orden” y apuntó contra quien “ha elegido usar este incidente como pretexto para poner la ciudad patas arriba, agredir a los agentes y sembrar violencia, poniendo en riesgo también la integridad de ciudadanos completamente ajenos a los disturbios”.

La Fiscalía de esta ciudad ha iniciado una investigación pero no ha imputado a los policías, ya que están protegidos por un “escudo penal” introducido desde el pasado febrero con un decreto sobre seguridad del Gobierno.

El alcalde de Bolonia, Matteo Lepore, del partido opositor socialdemócrata, aclaró que en su ciudad ayer hubo “dos manifestaciones”: por un lado “miles de personas que se congregaron pacíficamente” y por otro quienes protagonizaron disturbios y que “no son representativos”.

“Mataron a mi hermano a sangre fría. Quiero justicia”, declaró a la prensa Khadija, hermana de Fakir. En tanto que la abogada Barbara Spinelli declaró a ANSA que había conocido a Fakir en el 2025, cuando solicitó la renovación de su permiso de residencia.

Era “una persona muy amable, educada y respetuosa” que residía legalmente en Italia, pero temía ser expulsada, señaló.

“Le dije: ‘Estamos en Italia, un país democrático. Aquí la policía respeta las normas'”, relató angustiado y añadió: “No sé cómo podré volver a decirle a alguien que no debe tener miedo”.



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