Quién es el único preso que resistió el traslado de la cárcel de Devoto a Marcos Paz: 30 años entre rejas y un futuro oscuro


El nombre de Guillermo Antonio Álvarez podría pasar desapercibido entre tantos que se llaman así en la Argentina. Pero en este caso no: el hombre en cuestión, de 48 años, detesta que su nombre salga en los medios como “El Concheto”, “El Patovica” o “el asesino múltiple” que, en menos de una semana de 1996, junto a la llamada “banda de los chicos bien”, cometió ocho asaltos donde mató a tres personas.

Las víctimas fueron el empresario Bernardo Loitegui (42), la estudiante Adriana Carballido (24) y el policía federal Fernando Aguirre (28).

No serían los últimos hechos criminales de su prontuario: en noviembre de 1998 asesinó de un facazo a Julio Elbio “Monito” Aranda (20), un compañero de pabellón en la Unidad 16 de Caseros.

Álvarez ha pasado 30 años en la cárcel. Dos terceras partes de su vida. Tiempo de ocio ha tenido. Por eso estudió Derecho en el Centro Universitario de Devoto (CUD), donde era uno de los líderes hasta que lo echaron sus propios compañeros. “Por buchón”, dicen las fuentes consultadas por Clarín.

Tenía 18 años cuando, en agosto del ’96, la Policía lo fue a buscar a su lujoso chalé de Acassuso, en San Isidro, de donde se lo llevaron esposado. Su padre era dueño de 15 salas de cine. Problemas de plata no tenía. Pero había elegido un destino ligado al delito: salía a robar “de caño” junto a un grupo de chicos -algunos menores- que reclutaba en la villas Uruguay y La Cava.

Hace pocos días, Álvarez volvió a ser noticia por un logro tras interponer otro recurso judicial, esta vez con el asesoramiento de otro ex compañero del CUD, Sebastián Bruno (42), también eyectado de ese lugar estudiantil, ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 60 de la Ciudad de Buenos Aires.

Esta presentación se sumó al habeas corpus colectivo realizado por la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) en favor de todos los detenidos en Devoto, que fue rechazado.

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto a la ministra de Seguridad nacional, Alejandra Monteoliva, en la conferencia de prensa en la cárcel de Devoto. Foto: Luciano Thieberger.

Bruno, abogado recibido en prisión, fue condenado a perpetua en 2015 por matar a un gerente hotelero de Boedo, pero consiguió la libertad condicional el 19 de diciembre de 2023 desde la Unidad 25 de General Pico, La Pampa, de régimen abierto, también dependiente del Servicio Penitenciario Federal (SPF).

Lo cierto es que Álvarez objetó su traslado al nuevo módulo de Marcos Paz, adonde llevaron a 1.400 detenidos en cinco días. Efectivamente “Concheto” fue enviado allí el domingo 11 de octubre, pero como tenía dos órdenes judiciales de permanecer en Devoto, aislado, tuvieron que devolverlo. Allí está ahora, en el Hospital Penitenciario Central (HPC).

En Devoto quedan 74 presos, según precisaron este lunes 19 de octubre, la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, y la ministra de Seguridad nacional, Alejandra Monteoliva.

“Son los 74 internos que aguardan, como todos los argentinos, la definición sobre la posibilidad de la visita papal. Una vez que tengamos esa confirmación, se procederá al traslado de estos 74 personas, que van a participar de la bendición en el marco de la agenda de su santidad”, detalló Monteoliva.

El papa León XIV fue operado la pasada semana de un tumor canceroso en el pulmón y se encuentra en proceso de recuperación en el Palacio Apostólico vaticano, luego de que el sábado le dieran el alta hospitalaria. Mientras tanto, se espera que confirmen si viajará a Sudamérica a comienzos de noviembre, tal como estaba programado.

Un futuro en los módulos de “alto riesgo”

“Concheto” Álvarez ya es consciente que su futuro está en otra cárcel, donde será monitoreado las 24 horas. Una posibilidad que cobra cada vez más fuerza es que termine en un módulo para detenidos de “alto riesgo” o “alto perfil“, como el Complejo Penitenciario I de Ezeiza.

Allí están alojados los presos de máxima peligrosidad, como el capo narco Miguel Ángel “Mameluco” y sus hijos Iván “Salvaje” Villalba y Luca Nahuel Baigorria, alias “Dylan”. Otro de los “ilustres” del lugar es el rosarino Esteban Lindor Alvarado, que en 2023 quiso escaparse en helicóptero del penal.

Al “Concheto” lo señalaron como uno de los referentes de los reclusos que, el 24 de abril de 2020, en medio de la pandemia de COVID-19 y la suspensión de visitas, protagonizaron un violento motín.

“No tuve participación activa. Los chicos me pidieron que los represente, nada más. No negocié nada. Fui en representación de un pabellón para transmitir la problemática. Las autoridades habían pedido un representante por pabellón para contarles cuál era realidad que se vivía en cada sector, porque estaba todo el penal tomado. Solo fui a contar el estado de situación”, dijo por entonces al periodista Nahuel Gallotta en una entrevista con Clarín.

Una de las imágenes del violento motín del 24 de abril de 2020 en Devoto. Foto Juano Tesone.

Quienes conocen la interna de lo que ocurrió lo ratifican hoy a este diario. “Era uno más, no el líder“, dicen.

En agosto de 2025, Álvarez volvió a ser noticia por ganarle un juicio al Estado y una indemnización de 11.000 dólares..

La medida se tomó en cumplimiento del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en noviembre de 2023 condenó al Estado por violaciones a los derechos y garantías judiciales durante uno de los juicios en su contra, en el que recibió una pena de prisión perpetua por los crímenes de Carballido y Aguirre en el pub Company, en Migueletes y Avenida Del Libertador, del barrio de Belgrano.

Los jueces internacionales consideraron que en el debate se vulneró el principio de inocencia porque Álvarez estuvo esposado de pies y manos todo el debate, que ningún tribunal superior revisó la sentencia a fondo y que su defensa no tuvo oportunidad de preparar su caso.

El traslado de presos de la cárcel de Devoto rumbo al penal de Marcos Paz. Foto: Luciano Thieberger.

En lo que ha fallado “El Concheto” -una y otra vez- es en su objetivo de lograr la libertad condicional, debido a los informes negativos sobre su personalidad y por un eventual riesgo de fuga.

Los peritos lo liquidaron con más de un concepto: “Inestable, narcisista, rasgos psicopáticos, escasa tolerancia a la frustración, anestesia afectiva”.

“No sé hasta dónde llegarán las consecuencias que me han causado. No puedo hacer planes de vida porque no sé cuando tendré la posibilidad de ser liberado. Si al menos tuviera una fecha podría hacer planes, proyectar cuándo podré volver a vivir con mi familia, con mi hijo. Mi expectativa es saber cuándo podré volver a tener una vida”, alegó el detenido ante la CIDH.

En diciembre de 2015 le dieron la libertad cuando dos de los tres jueces de la Sala II de Cámara de Casación Penal consideraron que “la pena de prisión perpetua no puede exceder los 25 años”.

Sin embargo, 96 días después de estar en la calle, Álvarez protagonizó una confusa salidera bancaria (por la que luego fue condenado) y volvió a Devoto, donde se encuentra actualmente aislado. Hasta cuándo no lo sabe. Lo que sí sabe es que seguirá muchos días más entre rejas.



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