Quién es Néstor Pavón, la "persona no grata" echada de Gualeguay a la que juzgarán otra vez por el femicidio de Micaela García


El lavadero sigue activo. Los autos y camiones entran y salen como siempre, pero el lugar cambió. Gualeguay también. Después del femicidio de Micaela García (21) y de la condena del dueño del lavadero, Néstor Pavón (45), por encubrimiento, ya no pudo volver. Funcionó un tiempo en manos de un familiar y finalmente lo vendieron.

Pavón pasó un tiempo preso, pero antes de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenara que fuera nuevamente juzgado por el crimen tuvo que irse de la ciudad tras de varios escraches.

Lo último que se supo de él es que intentó asistir a fiestas de la ciudad y “lo echaron a patadas”. Los posteos se viralizaban de inmediato. Su participación en fiestas clandestinas durante la pandemia lo volvieron a poner en el ojo de la tormenta.

Se volvió, lentamente, en “persona no grata” para Gualeguay.

Ahora trabaja en un emprendimiento rural en Bandera Bajada, Santiago del Estero, formó una nueva familia y todas las semanas tiene que firmar en un destacamento policial para mostrarse a disposición de la Justicia y no volver a ser detenido.

Su nombre, su cara, su historia están atravesadas por la impunidad, o al menos por la sospecha. En 2017 lo condenaron a por encubrir a Sebastián Wagner (39), el femicida de Micaela García.

La detención de Sebastián Wagner.

Luego de un largo recorrido judicial, volverá a ser juzgado pero como coautor del homicidio.

El juicio empezará este jueves 29 de octubre y tiene pautadas ocho audiencias.

El derrotero judicial fue largo y enrevesado: en mayo de 2019, la Sala I de la Cámara de Casación de Paraná —integrada por Marcela Badano, Hugo Perotti y Marcela Davite— anuló la sentencia de primera instancia y ordenó que un nuevo tribunal vuelva a juzgar a Pavón.

En los fundamentos, los camaristas advirtieron “graves errores lógicos en la apreciación de la prueba indiciaria” y concluyeron que “se dejó sin respuesta la pregunta central sobre si Pavón se estaba autoencubriendo”.

Néstor Pavón, en el primer juicio.

Un año después, el Supremo Tribunal de Justicia de Entre Ríos anuló la resolución de Casación. Tanto la fiscalía como la querella recurrieron y la decisión quedó en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN).

En abril de 2024, el Procurador General de la Nación interino, Eduardo Casal, emitió un dictamen y aconsejó al máximo tribunal dejar sin efecto el fallo del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos y sugirió que se realizara un nuevo juicio, algo que finalmente ocurrió.

Ahora un nuevo tribunal deberá juzgar la participación de Pavón en el femicidio.

Los padres de la víctima, tras el fallo en el primer juicio.

La decisión estará en manos de los jueces Santiago Brugo, Maximiliano Otto Larocca Rees y Nicolás Gazali, que deberán decidir: ¿El jefe de Sebastián Wagner mató y violó a Micaela García? ¿Encubrió a su empleado para autoencubrirse? ¿Estuvieron juntos esa noche?

El femicidio

El crimen de Micaela puso al descubierto las falencias del Estado a la hora de intervenir en delitos vinculados a la integridad sexual. El único condenado por el crimen y el abuso sexual, Sebastián Wagner, tenía libertad condicional por dos violaciones.

Néstor "Yuyo" García y Andrea Lescano, los papás de Micaela.

Carlos Rossi era juez de Ejecución de Penas de Gualeguaychú, supervisaba el cumplimiento de las condenas y resolvía sobre beneficios y libertades.

El 1° de julio de 2016 le otorgó, pese a los informes que lo desaconsejaban, la libertad condicional a Wagner, que cumplía una pena de nueve años por dos violaciones.

Sin red, ni control, el abusador se fue a Gualeguay, formó una nueva pareja y Pavón lo contrató. Lavaba camiones y autos en su lavadero y compartían noches de consumo y alcohol, según quedó constancia en el expediente.

Nueve meses después de obtener la condicional, Wagner mató a Micaela.

Rossi recibió ocho pedidos de jury, pero finalmente se jubiló y nunca recibió ninguna sanción por su desempeño en la decisión que le costó la vida a Micaela.

El doloroso adiós a Micaela García.

El femicidio de Micaela García

Cerca de las 5.26 del 1° de abril de 2017, Micaela García (21), que estudiaba el profesorado de educación física en Gualeguay, salió caminando del boliche King.

A las 5.45 un Renault 18 Break la interceptó. Micaela forcejeó, se resistió y gritó pidiendo ayuda. Esos gritos fueron claves para que testigos escucharan que algo pasaba y pudieran declarar en el juicio. Una vecina se despertó por el pedido de ayuda.

En su declaración, Wagner afirmó que Micaela les gritaba: “Déjenme, manga de hijos de puta, los voy a denunciar, yo conozco mucha gente y los voy a meter presos a los dos“.

Micaela perdió una de sus sandalias, algo que permitió identificar el lugar del secuestro durante los días de búsqueda desesperada.

Escrache al juez Rossi en los tribunales de Talcahuano, en Buenos Aires.

De acuerdo a la acusación, Micaela fue trasladada hacia zonas rurales y apartadas del norte de Gualeguay. Los atacantes se aprovecharon del estado de indefensión para violarla y asesinarla.

El cuerpo fue hallado, luego de largos y extensos rastrillajes, en la zona rural del Primer Distrito “Cuchillas” del Departamento Gualeguay, cerca del camino de tierra que conduce a González Calderón, por la estancia Seis Robles, debajo de un árbol y oculto entre pastizales altos al oeste del camino.

La espera de la familia

Durante los días de búsqueda desesperada de Micaela García, los compañeros de facultad, jóvenes y amigos organizaron marchas, vigilias y rastrillajes que permitieron finalmente encontrar su cuerpo y dar con los responsables del crimen.

Cuando el principal sospechoso era alguien de “afuera“, alguien que “no es de Gualeguay“, la hipótesis del crimen se fortaleció en la comunidad que no aceptaba que Néstor Pavón, alguien conocido por muchos, pudiera estar involucrado.

La víctima, con su mamá.

“Nosotros creemos que puede haber un posible femicida en libertad y por eso para nosotros es importante que se lleve adelante este juicio”, le dice a Clarín el papá de Micaela, Néstor “Yuyo” García (61).

“La semana en que buscábamos a Micaela, el pueblo de Gualeguay, más allá de la facultad donde mi hija estudiaba, no se había comprometido con la causa. La población se comprometió cuando supo que el principal sospechoso no era de la ciudad”, reflexionó el hombre, que es ingeniero y docente de la Facultad Regional Concepción del Uruguay de la UTN.

García completó: “Y creo que eso influyó en la resolución del tribunal del primer juicio, que toma esta decisión con Pavón un poco por ser local, es una sensación que nosotros tuvimos todo este tiempo”.

Una de las marchas por Micaela.

Respecto de la situación de Pavón, “Yuyo” contó que pidieron la prisión preventiva cuando se resolvió la realización de un nuevo juicio, pero que se les fue denegada.

“Lo que hemos pedido también es que ponga domicilio en la provincia y lo que resolvió la Justicia es que 20 días antes del inicio del debate tiene que estar en Gualeguay”, aclaró.

El caso que propició la Ley Micaela

Además, consideró que “la ciudad quedó muy sensibilizada” pero que -a pesar de que el femicidio ocurrió en esta ciudad- Gualeguay no adhirió a la Ley Micaela.

La Ley 27.499 fue sancionada en diciembre de 2018 y establece la capacitación obligatoria en género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñan en la función pública, en todos los niveles y jerarquías de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación.

Andrea Lescano (56), al frente de la Fundación Micaela García, participa de iniciativas vinculadas a la prevención de las violencias contra las mujeres y busca mantener vivo el legado de Micaela mediante la formación, la concientización y el compromiso social.

El reclamo de justicia por Micaela.

“Me parece que cuesta aceptar que esto pasó en su ciudad. Incluso hubo un proyecto de ley para ponerle el nombre de Micaela a una calle y se votó en contra. Lo particular es que la comunidad sí apoyó y le han puesto su nombre arriba del oficial. El barrio se lo ha apropiado y le llama calle Micaela“, confió García.

“Yuyo” y su esposa Andrea llevan adelante la Fundación Micaela García, que realiza capacitaciones de género en distintos espacios, ahora mismo en el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). Viven en Concepción del Uruguay y viajan semanalmente a Buenos Aires.

Cinco indicios clave contra Pavón

El juicio se desarrollará durante ocho jornadas y juzgará a Néstor Pavón como coautor de secuestro, abuso sexual y femicidio.

Representando a la familia de Micaela, el abogado Jorge Impini fue querellante en el juicio y durante todas las instancias de apelación. Pero, por un problema de salud, tuvo que dejar la causa poco antes de que se realice el segundo juicio.

La entrada a la estancia Seis Robles, donde fue hallado el cuerpo de Micaela García.

Lo reemplazará José Iparraguirre, un abogado vinculado a los Derechos Humanos, de Paraná.

En diálogo con Clarín, Iparraguirre aseguró: “Nosotros entendemos que hay indicios de sobra para probar que Néstor Pavón estuvo con Sebastián Wagner y es coautor del crimen. Hay una cantidad de indicios más que suficientes para probar la coautoría”.

Esta postura fue convalidada tanto por la Cámara de Casación Penal de Paraná como por el dictamen de la Procuración General de la Nación ante la Corte Suprema de Justicia, que cuestionaron el fallo de primera instancia por no haber valorado las pruebas de manera conjunta.

El primer elemento surge del testimonio de una vecina que escuchó los gritos desesperados de la Micaela: “¡Auxilio, auxilio, déjenme, no me peguen, no me maten, auxilio!“.

El uso de verbos en plural demostró que Micaela se estaba defendiendo de más de un agresor.

Micaela García, saliendo del boliche King de Gualeguay.

A esto se suma la declaración otra mujer que dijo que a las 8.30 de la mañana, cerca de la estancia Seis Robles, vio pasar al Renault 18 Break conducido por un hombre, junto con un acompañante.

Otro elemento clave es la mecánica del secuestro: en las cámaras se ve al auto conducir por la ruta sin realizar maniobras erráticas ni zigzagueos ¿Cómo haría el conductor para inmovilizar la joven deportista de 1,68 metros y 70 kilos que oponía resistencia?

Una testigo declaró que, alrededor de las 4 de la madrugada, Wagner envió mensajes solicitando el contacto de una mujer argumentando que Pavón quería tener relaciones sexuales, lo que ubica a ambos sospechosos juntos y proyectando la búsqueda de una víctima.

Por último, el encubrimiento posterior al crimen: Pavón era el jefe de Wagner, a quien conocía hacía pocos meses y con quien tenía un vínculo de sometimiento. Si no participó del crimen, ¿por qué lo ayudaría a lavar y guardar el auto después del femicidio?

Además, ocultó información a la Policía mientras lo buscaba y coordinó con un camionero que lo trasladara a Buenos Aires para escapar. Le dio dinero a Wagner y habló con su familia para que lo cubriera.



Source link

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *