Los principales ejecutivos de OpenAI, Anthropic y otras empresas de inteligencia artificial están analizando en privado cómo responderían si la tecnología provocara un incidente catastrófico.

La información fue publicada por el medio estadounidense Axios, que citó a fuentes de la industria y señaló que el escenario que consideran más probable es un ciberataque capaz de interrumpir servicios financieros, internet o incluso el suministro de electricidad y agua.

Axios también informó que algunos referentes del sector creen que un episodio grave podría ocurrir en los próximos seis a 12 meses.

Esa previsión, sin embargo, no equivale a afirmar que la inteligencia artificial vaya a causar la extinción humana ni que las empresas hayan anticipado una fecha para una catástrofe. OpenAI dijo al medio que realiza ejercicios de preparación con distintos escenarios, pero que no los considera inevitables.

La advertencia llega en un momento en que la Comisión de la revista británica The Lancet sobre amenazas globales para la salud identificó dos riesgos con potencial de extinción antes de 2100: el uso malicioso de la IA y un conflicto nuclear.

Para el primero, el informe describe tres vías posibles: la creación de nuevos patógenos, fallas en cascada en infraestructuras críticas y la pérdida de control sobre sistemas autónomos. Son escenarios de alto impacto y con un grado importante de incertidumbre; no predicciones de que necesariamente vayan a ocurrir.

Un ciberataque que deje fuera de servicio infraestructura crítica

Es el escenario más cercano al que Axios atribuye a los ejercicios de las compañías. Un atacante podría usar herramientas de IA para encontrar vulnerabilidades, escribir código malicioso o automatizar tareas que antes requerían más tiempo y conocimientos.

El informe internacional sobre seguridad de la IA de 2026 señala que ya hay evidencia de actores maliciosos que usan estos sistemas en operaciones cibernéticas y de modelos capaces de ayudar a detectar vulnerabilidades y producir código para explotarlas.

El daño podría amplificarse si el ataque afectara servicios interconectados, como bancos, redes de comunicación, electricidad o agua. Eso no significa que una falla informática aislada vaya a acabar con la humanidad: el riesgo descrito es el de interrupciones extensas y efectos en cadena, cuya escala dependería de los sistemas afectados y de la capacidad de respuesta.

La creación de un patógeno con ayuda de IA

Imagen ilustrativa generada con IA - ChatGPT

Otro temor es que una persona malintencionada use modelos de IA para obtener asistencia en tareas vinculadas con el desarrollo de armas biológicas.

El informe internacional señala que algunas compañías incorporaron salvaguardas adicionales a sus modelos después de que las pruebas previas a su lanzamiento no permitieran descartar que pudieran ayudar de manera significativa a usuarios sin experiencia. También aclara que esas mismas capacidades pueden tener usos legítimos en investigación médica.

La Comisión de The Lancet incluye el desarrollo de nuevos patógenos entre las vías por las que un uso malicioso de la IA podría llegar a tener consecuencias extremas. La posibilidad preocupa por el potencial impacto, pero las fuentes consultadas no describen un caso en el que un sistema de IA haya creado y liberado un patógeno capaz de provocar una pandemia.

Agentes autónomos que escapen al control humano

Imagen ilustrativa generada con IA - ChatGPT

El escenario de “pérdida de control” contempla sistemas que persigan objetivos de maneras que entren en conflicto con los intereses humanos y que sean difíciles o muy costosos de detener.

El informe internacional explica que, para que ese riesgo se materialice, los sistemas deberían poder evadir la supervisión, ejecutar planes prolongados y resistir intentos de apagarlos. También subraya que los investigadores no coinciden sobre cuán probable es ese escenario.

Anthropic publicó una investigación sobre la posibilidad de que modelos pequeños se repliquen entre dispositivos conectados. En un entorno controlado, el equipo probó una propagación entre nodos que simulaban dispositivos Android y explicó que uno de los modelos evaluados completó el proceso bajo condiciones simplificadas, incluida una vulnerabilidad de acceso preparada para el experimento.

La empresa advirtió que esto no demuestra que exista hoy un gusano de IA autónomo capaz de propagarse libremente por internet: lo presentó como una señal de riesgo que podría volverse más factible si mejoran las capacidades de los modelos pequeños.

Una escalada militar que termine en un conflicto nuclear

Imagen ilustrativa generada con IA - ChatGPT

La IA también puede influir en decisiones militares, aunque no esté conectada directamente a los sistemas que controlan armas nucleares. Un estudio del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) advierte que las herramientas de apoyo a decisiones podrían acelerar la detección de amenazas y los tiempos de respuesta.

En una crisis, esa presión podría aumentar el riesgo de errores de cálculo o malinterpretaciones entre países con arsenales nucleares.

La hipótesis no es que una IA vaya a lanzar por sí sola un misil. El punto de preocupación es que sistemas más rápidos o automatizados puedan reducir el tiempo disponible para que los responsables humanos evalúen una situación.

The Lancet incluye el conflicto nuclear entre los riesgos con potencial de extinción, aunque considera que su probabilidad sigue siendo baja y que las estimaciones están sujetas a incertidumbre.

Los escenarios, entonces, no son equivalentes. El que Axios atribuye a las empresas es un incidente grave (sobre todo, un ciberataque) y una crisis política y social posterior.

Las hipótesis de extinción describen riesgos de mayor alcance y a más largo plazo. La diferencia importa: prepararse para responder a un daño posible no prueba que ese daño sea inevitable, pero sí refleja una preocupación creciente por sistemas de IA cada vez más capaces y extendidos.



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