Se profundiza la crisis de Flybondi. Su flota se redujo al mínimo y solo tiene activos dos aviones actualmente, aunque en las últimas horas llegó a operar en el Aeroparque Jorge Newbery con uno solo, por lo que realizó cuatro vuelos y canceló otros 12. De esa manera, siguen las cancelaciones de vuelos: ya van más de 2.500 en los últimos meses, con 350.000 pasajeros perjudicados, según datos recientes de la consultora Adventus. La low cost está inmersa en una de las mayores crisis desde su fundación en 2018, con la apertura que impulsó Mauricio Macri. Tiene buena parte de su flota paralizada: hay 11 aviones fuera de servicio, en su mayoría por problemas vinculados al mantenimiento y al pago de contratos de leasing (alquiler de las aeronaves). Esta situación impactó en la baja de la puntualidad: en mayo, el cumplimiento de horario de la compañía fue de apenas 26,64%, mientras que casi la mitad de sus vuelos programados, 46,93%, fueron cancelados. En cambio, el mes pasado, las otras dos aéreas que realizan vuelos de cabotaje, Aerolíneas Argentinas y JetSmart, alcanzaron marcas cercanas a 90% de puntualidad, con cancelaciones inferiores a 1%. No hubo voceros disponibles ante la consulta de Clarín. Flybondi llegó a posicionarse como la segunda empresa más relevante del mercado aerocomercial doméstico, detrás de Aerolíneas Argentinas en cuanto a vuelos internos. En el verano, anunció un plan de expansión con la incorporación de hasta 35 aeronaves y un crecimiento de 230% en su flota para los próximos cuatro años. A la par, se suman problemas financieros que arrastra por deudas con proveedores internacionales. Dos aviones habrían sido enviados al exterior para tareas de mantenimiento, pero no pudieron regresar al país por deudas en torno a US$ 5,5 millones, que agravan la capacidad operativa. Según fuentes del sector, la empresa necesita al menos US$ 25 millones para recomponer parcialmente su operación. Tras el cambio de dueños en junio de 2025, con la entrada de COC Global Enterprise (COC) –fondo del empresario Leonardo Scatturice, cercano a Santiago Caputo y con nexos con la SIDE–, hace 10 días cambió la conducción de la aerolínea. Su ahora expresidente y CEO, Mauricio Sana, dejó la empresa, tras más de siete años. En febrero, Sana había dejado de ser CEO y fue ascendido como vicepresidente de la low cost. En ese entonces, lo reemplazó en el cargo Paz Lovisolo, quien actualmente preside la compañía. En tanto, Sana también había sido nombrado como CEO de OCA en el verano, luego de que el grupo de Scatturice compró la empresa de correo y logística. En este escenario, más empleados dejaron la empresa en los últimos días. La mayoría lo hicieron dentro del plan de retiros voluntarios que la low cost abrió en marzo, con la intención de “un rediseño organizacional”. Source link Navegación de entradas Calendario de pago del IPS junio 2026: cuándo cobro mi jubilación Luis Caputo dijo que el Gobierno enviará un nuevo proyecto para que los dólares salgan del colchón