Sobreseen a empresaria que atropelló y mató a un turista brasilero: "¿Hasta cuándo los que destruyen familias enteras siguen impunes?"


“Recibimos la noticia de que la conductora del vehículo fue absuelta por el hecho que le quitó la vida a mi padrastro y dejó a mi madre marcada para siempre. Mi padrastro tuvo su vida brutalmente truncada, y mi madre sigue hasta hoy conviviendo con limitaciones físicas y psicológicas que transformaron por completo a la persona que era. Y me pregunto: ¿hasta cuándo la justicia va a fallarle a quienes tuvieron su vida destruida? ¿Hasta cuándo las personas destruyen familias enteras y siguen impunes?”, escribió Bárbara Nunes, la hija de Cleusa Adriana Nunes Pombo (51).

La mamá de Bárbara fue víctima de un siniestro vial ocurrido 1° de enero de 2025 en avenida del Libertador y Alvear, en Recoleta, donde la empresaria gastronómica Patricia Scheuer (72) perdió el control de su Nissan Kicks a las 10.43 y se subió a la vereda, atropellando a Adriana y a su esposo, Fernando Pereira de Amorin Junior (60).

El hombre murió en el acto y su esposa tuvo múltiples heridas que la dejaron internada 30 días en el hospital Fernández. Su familia tuvo que recaudar dinero para trasladarla en un avión sanitario a San Pablo, en Brasil, para continuar con la rehabilitación junto a su familia.

El 20 de mayo pasado, Martín Peluso, cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 9, dictó el sobreseimiento definitivo de Scheuer al considerar que no fue penalmente responsable del hecho que provocó la muerte de Amorin Junior.

“La sensación es de impotencia, abandono e indignación. Ninguna decisión judicial va a borrar la destrucción que quedó. No fue ‘solo’ un accidente. No terminó únicamente con una vida: acabó con toda nuestra familia. Nos quitaron la paz, la seguridad, la alegría y la vida que existía antes de aquel día”, se lamentó Bárbara a 18 meses del fallecimiento de su padrastro.

Su abogada, Liziana Marán, ya recurrió a la sentencia de primera instancia con expectativa de que se revierta la decisión de la justicia.

“Ya pasó más de un año, pero mi madre sigue atrapada en ese momento. Quien la ve desde afuera quizás piense que está bien, pero no es así. Vive rodeada de traumas, de medicamentos, de crisis de llanto y de miedos que antes no existían. Miedo de dormir sola, miedo de salir a la calle, miedo de andar en auto. Su autoestima desapareció, su brillo desapareció”, describió la joven.

Y agregó: “¿Y la casa? Sigue prácticamente intacta. Su ropa (N. d. R: la de Amorín) continúa allí. Muchas cosas permanecen exactamente en el mismo lugar porque, en el fondo, ella todavía parece esperar que todo esto haya sido solo una pesadilla y que él vaya a volver”.

En su descargo la mujer cerró: “Es indignante darse cuenta de que, mientras nosotros convivimos todos los días con el duelo, con el dolor y con las secuelas que dejó esta tragedia, quien causó todo esto sigue con su vida normalmente”.

El fallo

Desde su primera declaración indagatoria, Scheuer sostuvo una versión que mantuvo de forma “incólume” durante todo el proceso. Relató que venía paseando despacio, recordó haber visto el Museo de Bellas Artes y luego dijo: “No puedo recordar absolutamente nada”, al menos hasta sentir un estruendo y ver los airbags.

“Desde el Museo de Bellas Artes hasta el momento en que una persona me avisó que había alguien abajo del auto, no se qué pasó. El hecho es gravísimo, lo sé, pero es como que pertenece a una persona que no soy yo, porque soy tan meticulosa, tan cuidadosa, manejo despacio, realmente no puedo explicarlo porque no se qué pasó. Recuerdo claramente ver el Museo de Bellas Artes porque recuerdo claramente hasta intentar ver qué estaban mostrando, pero después es como la nada”, declaró la mujer.

En base a ello, su defensa insistió en establecer un escenario de pérdida de conciencia durante el momento del impacto que le impidió sostener el control del vehículo.

Su abogado, Alfredo Humber, sostuvo “que lo ocurrido debía comprenderse como un episodio súbito de pérdida total de conciencia, imprevisible e irresistible, que colocó a la imputada en un estado de inimputabilidad”.

De acuerdo al diagnóstico de una neuróloga del Sanatorio Fleni, el cuadro se trató de una “epilepsia focal de causa estructural”.

Por su parte, los peritos del Cuerpo Médico Forense (CMF) establecieron que “no es posible descartar que Scheuer Patricia Ana, haya tenido una crisis focal con pérdida de conciencia al momento del hecho investigado”.

Y tras una serie de estudios sugeridos por el CMF, la neuróloga María Laura Marone del Sanatorio Fleni diagnosticó a Scheuer con “epilepsia focal de causa estructural”. Y este diagnóstico fue clave ya que se transformó en el eje central del fallo que benefició a la empresaria.

Finalmente, la Junta Médica oficial concluyó en igual sentido que el CMF.

El lugar donde la pareja de turistas brasileños fue embestida. Foto Maxi Failla.

“En la pericia tecnológica realizada sobre su teléfono celular apareció un dato esclarecedor, ya que en el instante preciso en que ocurrió el episodio, Scheuer recibió un mensaje de Whatsapp que fue leído al instante, por lo que venía utilizando el dispositivo móvil. Si los peritos señalaron esto, entonces no hubo tal apagón, tal pérdida de conciencia como dijo ella”, había dicho Facundo Orazi, abogado de los hijos de Amorin Junior.

La omisión en la licencia de conducir fue un punto de fuerte debate durante el proceso porque Scheuer, al renovar su registro en 2023, omitió declarar que se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico. Si bien el juez consideró que esto constituyó una creación de riesgo, las pericias determinaron que no existía un nexo causal directo entre esa omisión y el accidente.

Los especialistas forenses indicaron que el tratamiento que recibía en aquel entonces no afectaba su aptitud para conducir ni era el “generador inmediato” de la crisis epiléptica súbita que desencadenó la tragedia.

Finalmente, el magistrado concluyó que el evento se enmarcó en un supuesto de “estado de completa inconciencia”, lo que en derecho penal se traduce en una ausencia de acción. Es decir, que Scheuer se vio privada de su voluntad por un padecimiento médico que no podía preverlo.



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