Cientos de bomberos lograron contener el martes dos incendios que en los dos últimos días ya arrasaron más de 2.000 hectáreas del histórico bosque de Fontainebleau, cerca de París. Hasta ahora seis personas han sido detenidas bajo sospecha de haber provocado deliberadamente las llamas, entre ellas, un bombero voluntario

El Servicio Departamental de Incendios y de Socorro de Seine-et-Marne indicó que el bombero fue suspendido y expresó su “profunda consternación”. El hombre admitió haber “prendido fuego a unas ramitas con un mechero y gasolina”.

Otro hombre reconoció haber “provocado accidentalmente un incendio tirando una colilla”, declaró la fiscal de Fontainebleau, Diane Ngomsik.

Los dos están sospechados de haber generado distintos focos de incendio el lunes, uno en Arbonne-la-Forêt y el otro en la zona de Faisanderie, cerca de la ciudad de Fontainebleau. La Justicia no ha podido establecer ningún vínculo entre ambos, aparte de que los dos tienen 19 años y no cuentan con antecedentes penales.

A su vez, otros dos hombres también permanecen bajo custodia, uno de ellos con varias infracciones de tránsito. Sin embargo, para la fiscal la principal hipótesis es que el incendio esté vinculado a trabajos realizados en las inmediaciones de la autopista A6, aunque aclaró que están explorando “todas las hipótesis, tanto accidentales como intencionadas”. La A6 -la principal arteria de París hacia el sureste- tuvo que ser cerrada por el fuego.

Otras dos personas habían sido detenidas, pero ya recuperaron la libertad porque la fiscalía no tenía pruebas suficientes sobre ellos.

El incendio se desató el domingo en plena ola de calor en este pulmón verde situado 60 kilómetros al sureste de la capital de Francia. Un segundo foco, de menor magnitud, se declaró el lunes.

El martes se veían árboles calcinados y el suelo cubierto de hollín. El olor a quemado se percibía incluso hasta 100 kilómetros de distancia, cerca de la ciudad de Orleans, informaron periodistas de AFP.

Tres gigantescos aviones Canadair cargaron agua en el río Sena para arrojarla sobre las llamas. Este martes comenzaron a utilizar excavadoras para ensanchar una vía de acceso a la zona quemada.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, señaló que se habían realizado casi 300 descargas en 48 horas. “Los medios aéreos desempeñaron un papel decisivo para controlar estos incendios”, escribió en X.

Más de 800 bomberos fueron movilizados para tratar de sofocar el fuego, que está controlado pero no apagado. El prefecto local dijo que los bomberos deberán permanecer en el lugar durante días, incluso semanas.

Los incendios han arrasado unas 2.050 hectáreas, según las autoridades.

El bosque de Fontainebleau, una antigua reserva de caza real que atrae a turistas, amantes de la naturaleza y escaladores, ocupa unas 25.000 hectáreas y recibe más de 15 millones de visitantes al año. Su popularidad, sumada al suelo arenoso y a una vegetación altamente inflamable, lo hace vulnerable a los incendios.

“La primera noche fue muy angustiante, con el fuego acercándose a nuestras casas”, explicó Nicolas Tournier, que vive en Le Vaudoue, localidad parcialmente evacuada.

El prefecto de la región de Seine-et-Marne, Pierre Ory, señaló que quienes tuvieron que marcharse podrán regresar a sus casas, pero no antes del miércoles. Se calcula que unas 1.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares.

Nunez afirmó que 32.000 hectáreas en toda Francia se han visto afectadas por incendios desde principios de año, más que durante toda la temporada de incendios de 2025.


Además del sur, más cálido, los fuegos también afectaron a regiones más frescas, como Bretaña en el oeste, donde las llamas devoraron 38 hectáreas en el cabo Fréhel, un área natural protegida.



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