Mirgor desvinculó a 300 empleados por conflictividad laboral y este lunes el Ministerio de Trabajo y Empleo de Tierra del Fuego dictó la conciliación obligatoria, medida que pone en suspenso los despidos por 15 días.
Además, convocó a las partes a una audiencia para este martes a las 13 horas con el objetivo de retrotraer el conflicto y generar una instancia formal de intercambio.
“Durante este período, los trabajadores deben continuar ingresando a sus puestos de trabajo y no deben producirse medidas que profundicen el conflicto. Por eso, fijamos una audiencia de manera inmediata para comenzar a trabajar”, sostuvo la cartera provincial, y resaltó que la finalidad es “preservar los puestos, en el complejo contexto que atraviesa hoy la actividad industrial”.
El conflicto se profundizó en los últimos días, luego de jornadas de paros con asambleas extraordinarias, de forma reiterada y sin aviso previo, por causas que en el sector reconocieron que son ajenas a la realidad de la empresa que fabrica electrónica y autopartes, y que están más vinculadas a la situación en general de la isla, que, según datos oficiales, fue en julio la provincia de peor desempeño interanual en términos de generación de empleo privado registrado en todo el país, con una contracción del 11,2%.
Fuentes allegadas a la compañía aclararon que la decisión no está relacionada a una caída del consumo, sino que, por el contrario, la firma busca ocupar los puestos de trabajo en cuestión para mantener sus operaciones en Río Grande. Negaron la intención que denuncia el sindicato de reducir la estructura de personal.
En ese sentido, apuntaron que las últimas medidas de fuerza complicaron la actividad de las plantas que ensamblan celulares y televisores, y fabrican componentes para terminales automotrices.
Al respecto, aclararon que Mirgor tenía el compromiso del sindicato de que se continuarían desarrollando las tareas productivas a la par que avanzaban las negociaciones para desactivar los paros. Pero la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) incumplió, admitieron en la industria, y lanzó medidas que interrumpieron la producción, y que Mirgor tomó como una señal de falta de diálogo y agotamiento de todas las instancias de negociación.
Esta situación complejizó las operaciones de la empresa, especialmente la autopartista, en un mercado que se maneja con pautas diferentes a la producción electrónica, donde hoy hay stock de respaldo, y que en cambio trabaja en función de los pedidos de clientes. El incumplimiento de las solicitudes de las automotrices puede generar un perjuicio empresarial que podría poner en riesgo la continuidad productiva, destacaron.
Ahora, con la instancia de diálogo entre las partes que abre la conciliación obligatoria, resta resolver si los empleados involucrados volverán a sus posiciones o si estas se cubrirán con otras personas.
