Silvia piensa “todos los días” en Guadalupe. Reza, ruega y sueña con una respuesta, saber “aunque sea lo más mínimo”, qué pasó con su nieta. La semana pasada surgió la punta de un hilo del qué tirar y revolucionó a su familia. A un mes de que se cumplan cinco años del caso que revolucionó a San Luis, se dividen entre la indignación y la furia.
Es que Roque Lucero, el abuelo de Guadalupe Lucero (5), fue imputado por abusar sexualmente de una niña con discapacidad que vivía en su barrio. Descubrieron que ni la justicia de la provincia ni la federal investigaron nunca a este hombre, a pesar de que ya había sido denunciado hacía más de dos años.
Guadalupe desapareció el 14 de junio de 2021 en el barrio 544 Viviendas de la ciudad de San Luis. Jugaba en la vereda durante un cumpleaños familiar y tenía 5 años. La buscaron con rastrillajes en toda la ciudad y desplegaron múltiples hipótesis pero nunca más se supo de ella.
La causa, que pasó por la justicia provincial y luego a la federal, nunca tuvo detenidos, imputados y ni una hipótesis firme. “Se enteraron por nosotros, te da bronca e impotencia. Es una niña desaparecida, y cuando pasa lo de Guada, en la investigación provincial ya había una denuncia contra esta persona. Y hace dos años que está la segunda y recién cinco año después nos venimos a enterar y por la abogada. No puede ser que la justicia federal se entere por nosotros, no trabajan en conjunto. Es una niña, el abuso infantil no es algo menor, imaginate lo que sufre una criatura y que no se le de la importancia o decir, mirá que está pasando esto: hay que investigar”, dijo Silvia Domínguez (54), la mamá de Yamila Cialone (33), la mamá de Guadalupe.
Para la familia de la nena desaparecida, esta imputación es una línea de investigación sobre la que la justicia no indagó. “Es el menos investigado de toda la causa”, insisten.
“No entendemos cómo no lo investigaron, cuando pasó lo de Guada a todos nos quitaron los teléfonos, nos interrogaron para saber dónde estaba cada uno. Será su abuelo, lo que sea, pero cuando desaparecen menores, la familia es la principal sospechosa. Tienen que investigar todo, hasta que se diga lo contrario todos somos sospechosos. Y estas denuncias las tenía antes, no podés no pensar que hay que investigar”, reclamó Silvia.
Soledad Poma de Otaegui es la abogada de las niñas que denunciaron a Roque Lucero. Explicó que la denuncia se realizó en noviembre de 2024 y que la niña -que entonces tenía 15 años- tiene una discapacidad con dificultades para comunicarse verbalmente. La adolescente vivía en el mismo barrio que el agresor denunciado y sus padres habrían notado crisis de angustia y cambios en su personalidad hasta que un día logró expresar lo que había sufrido.
Según contó en Cámara Gesell, el hombre la habría forzado a ingresar a su domicilio para cometer los abusos. Tras la denuncia, él se mudó porque tenía una restricción de acercamiento y no podía estar cerca de la niña ni de su familia. Fue así que dejó la casa que compartía con Eric Lucero, el padre de Guadalupe.
“Fue un camino muy largo, nos costaba notificarlo porque declaraba distintos domicilios, costó llevar a la nena a la Cámara Gesell, pero se concretó el 20 de abril, la pericia arroja resultados positivos, la nena logra un relato muy concreto, donde puede contar la situación y no quedan dudas de los hechos. Por eso la fiscalía decide imputar a Lucero y formularle cargos”, explicó Poma de Otaegui a Clarín.
Este jueves, además, la abogada se constituyó como querellante en el expediente que investiga la desaparición de Guadalupe tras contactarse con Yamila Cialone para darle detalles de las denuncias contra Roque Lucero.
Además, otra nena, que tendría un vínculo familiar con Lucero, también lo denunció por abusos reiterados en 2025, aunque todavía no lograron que declare en Cámara Gesell y ni que él sea formalmente imputado por esa causa. Esos hechos, se habrían producido en también en la casa familiar.
Según explicó Poma de Otaegui, al no haber sido condenado, no hay antecedentes penales y por eso no hay registro de esas denuncias en el expediente. Pero, advirtió que hay “una declaración de él de junio de 2021 en la que dice que tenía denuncias por abuso sexual”.
Con esta formulación de cargos, la justicia federal deberá indagar en esta línea para determinar si hay algún indicio de que pudiera estar vinculado con la desaparición de Guadalupe.
“No estamos afirmando nada, pero si hay antecedentes de este tipo, queremos que se investigue. Y si no tiene nada que ver, que la Justicia lo determine”, concluyó Silvia Domínguez. Y cerró: “Le pido a Dios todos los días por Guada, por tener la mínima respuesta, que nos digan algo concreto, pero la respuesta es la misma de aquel día: no hay nada. Imaginate la desesperación cuando nos enteramos de esto, ¿cómo la justicia puede pasar por alto algo así? Y no solamente hablo por mi nieta porque es lo que nos toca a nosotros, no es la única niña desaparecida. Cómo es posible que haya montones de niños desaparecidos y lo vean como algo natural: no se lo deseo a nadie”.
