El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, destituyó este miércoles a una alta funcionaria de la presidencia, Irina Mudra, después de que las autoridades anticorrupción del país anunciaran una operación dirigida contra miembros de la oficina presidencial y un diputado ucraniano.

Esta operación se produce un día después de las duras críticas del ex ministro de Defensa Mijailo Fedorov, destituido en julio, quien denunció la corrupción en Ucrania y pidió la celebración de elecciones presidenciales.

El decreto de Zelenski que destituye a Mudra, que ocupaba el cargo de adjunta del jefe de gabinete, fue publicado el miércoles en el sitio web de la Presidencia.

Por la mañana, la agencia anticorrupción ucraniana (NABU) y la fiscalía especializada en estos casos (SAP) habían anunciado en Telegram que estaban llevando a cabo una “operación especial destinada a desmantelar una organización criminal que operaba bajo la dirección de un diputado ucraniano en ejercicio y de un exdiputado, con la participación de altos funcionarios de la Presidencia ucraniana y de otras personas”.

El diputado ucraniano Vadim Stolar indicó en Facebook que los investigadores registraron su domicilio y que estaba “colaborando plenamente con los representantes” de las autoridades anticorrupción.

Según la NABU, los sospechosos habrían blanqueado 150 millones de grivnas (unos 2,8 millones de euros) con el objetivo de pagar la fianza de un acusado en otro importante caso de corrupción que sacudió a Ucrania el año pasado.

Este caso estaba relacionado con desvíos masivos de fondos en el sector energético y provocó la dimisión de los ministros de Justicia y Energía, así como la salida de la Presidencia del brazo derecho de Zelenski, Andriï Iermak, considerado uno de los hombres más influyentes de Ucrania.

Según varios medios, también están involucrados los directivos de Sense Bank, Oleksiy Stupak y Mykola Hladyshchenko, director ejecutivo y presidente del consejo de supervisión, respectivamente.

La trama cobraría sentido debido a que Sense Bank estaría involucrado en el caso de corrupción a gran escala en Energoatom, que precisamente constituye el núcleo de la investigación “Mida”. Varias escuchas telefónicas demostrarían supuestamente la participación de Mudra en intentos de influir sobre la actuación de los directivos del banco.

Pero no solo eso. Según las grabaciones difundidas por la NABU, Mudra también habría hablado sobre la posibilidad de influir en la selección de los miembros del comité de supervisión pública de la agencia anticorrupción.

La exjefa adjunta de la Oficina Presidencial de Zelensky habría afirmado que Klymenko —aparentemente en referencia al fiscal jefe anticorrupción, Oleksandr Klymenko— debería ser reemplazado por una persona leal a la Presidencia.

“Si fuera confirmado para un segundo mandato, por otros siete años, estaríamos todos perdidos”, habría dicho Mudra.

En este contexto, resulta inevitable recordar el episodio en que Zelensky planteó limitar las atribuciones de la NABU y de su organismo hermano, la Sapo, con el argumento de que era necesario “limpiarlos” de lo que definió como “influencia rusa”.

Según los investigadores, este amplio entramado de corrupción fue organizado por Timur Minditch, un empresario considerado amigo cercano del presidente Zelenski y quien huyó al extranjero.

Hasta ahora las operaciones de la NABU y la SAP rara vez desembocaron en condenas judiciales.



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