Aunque suele hablarse de la elevada presión tributaria argentina, un relevamiento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) muestra otra dimensión del sistema: la cantidad de tributos que conviven entre Nación, provincias y municipios.

Según el “Vademécum tributario argentino 2026”, actualmente existen 150 tipos diferentes de impuestos, tasas, contribuciones y derechos distribuidos entre los tres niveles de gobierno.

El dato más llamativo es que, pese a la gran cantidad de tributos identificados, la recaudación efectiva se encuentra fuertemente concentrada en un grupo reducido de gravámenes. De hecho, apenas seis impuestos explican el 85% de todos los recursos tributarios que recauda el sector público argentino.

El estudio señala que de los 150 tributos relevados, 40 corresponden al nivel nacional, 28 a las provincias y 82 a los municipios. Es decir, más de la mitad de los tributos existentes son municipales.

Entre los impuestos nacionales figuran algunos de los más conocidos y relevantes para la recaudación, como el IVA, Ganancias —rebautizado recientemente como impuesto a los ingresos personales para el caso de las personas físicas—, Bienes Personales, el impuesto sobre los créditos y débitos bancarios, los derechos de exportación e importación y distintos gravámenes sobre combustibles, bebidas alcohólicas, cigarrillos y apuestas.

A nivel provincial sobresalen tributos como Ingresos Brutos, el impuesto inmobiliario, Sellos, el impuesto automotor y diversos derechos vinculados a actividades específicas, como minería, pesca o explotación de recursos naturales.

Los municipios, por su parte, concentran la mayor “diversidad” tributaria. Aparecen desde las tradicionales tasas de seguridad e higiene, alumbrado público y habilitación comercial hasta gravámenes más específicos, como ecotasas, derechos de construcción, tasas de estacionamiento medido, contribuciones por pavimentación, tasas sobre combustibles o derechos por publicidad y propaganda.

Respecto de la edición 2025 del informe, el Iaraf detectó una reducción de cinco tributos nacionales. La baja se produjo como consecuencia de la Ley de Modernización Laboral (27.802), que eliminó impuestos internos que recaían sobre vehículos automotores, embarcaciones deportivas o de recreación, objetos suntuarios, seguros y servicios de telefonía celular.

Como resultado, el número de tributos nacionales pasó de 45 a 40. En cambio, la cantidad de tributos provinciales se mantuvo en 28 y la de municipales en 82. Así, el total relevado descendió de 155 a 150 tributos entre un año y otro.

Sin embargo, la reducción en la cantidad de impuestos no modifica un rasgo central del sistema tributario argentino: la fuerte concentración de la recaudación.

De acuerdo con las proyecciones del Iaraf para 2026, la recaudación tributaria consolidada alcanzaría el equivalente al 26,6% del PBI. Dentro de ese total, seis tributos aportarían el 85% de los recursos.

El principal es el IVA, que representa el 25% de la recaudación consolidada. Le siguen los aportes y contribuciones a la Seguridad Social, con el 19%, y el impuesto a las Ganancias, que explica otro 18%.

En cuarto lugar aparece Ingresos Brutos, el principal tributo provincial, con una participación de 14,7%. Más atrás se ubican el impuesto sobre los créditos y débitos bancarios, conocido como impuesto al cheque, con el 6%, y la tasa municipal de inspección, seguridad e higiene, que aporta el 2,6%.

Si se agregan otros gravámenes relevantes, como los impuestos a los combustibles, los derechos de importación y exportación y el conjunto de otros tributos municipales, la concentración es todavía mayor: diez tributos explican el 94% de toda la recaudación tributaria del país.



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