En la recta final del juicio contra Cristian “Pity” Álvarez Congiú (54) por el homicidio de Cristian Maximiliano “Gringo” Díaz (36) declararon un psiquiatra y una psicóloga que volvieron a hacer referencia a sus adicciones y su salud mental. César Scicchitano Tagle (63), más conocido como el Padre César o el Cura Roquero, tenía que dar su testimonio pero faltó por la cirugía de una sobrina.
El próximo lunes, anticiparon, “Pity” Álvarez declarará ante los jueces Gustavo Goerner, Juan Martín Ramos Padilla y Hugo Navarro, y daría nombres de personas que también podrían ser incorporados como testigos.
Por el crimen, ocurrido en julio de 2018 en el barrio Samoré de Villa Lugano, sumaron el testimonio de peritos médicos sobre la salud mental del músico, y la defensa volvió a apuntar contra la fiscalía.
Ante la ausencia del padre César, la audiencia se realizó por videollamada y no se abrieron las puertas de la sala. Las partes se reunieron de manera virtual aunque estaban todos -menos los testigos y el acusado- en el mismo edificio.
El médico Carlos De Marco fue el primero en declarar e insistió en que “Pity” tiene una base de trastorno agravada por el consumo prolongado y en altas dosis de crack, cocaína y alcohol.
De Marco explicó que el abuso de cocaína produce la “necrosis del lóbulo frontal”, área cerebral responsable de la sociabilidad, la conducta y los frenos inhibitorios. “Cuando consume se produce un cerebro primitivo”, ejemplificó.
Asimismo, advirtió que bajo cuadros de ideación paranoide, psicótica o persecutoria, “la realidad psíquica supera la realidad material”.
Respecto al momento del hecho, el médico afirmó que “es posible que la conciencia esté anulada” y que bajo un estado de psicosis química “él siente que se está defendiendo”. En ese sentido, aseveró: “No hay error porque no hay conciencia”. Finalmente, remarcó que el músico carece de la posibilidad de dirigir sus actos y requiere dependencia afectiva y la supervisión permanente de un tercero.
Además, declaro la psicóloga Daiana Sinigoj que realizó una evaluación al ex Intoxicados en 2022. Y describió: “Las actividades básicas y complejas no podía hacerlas solo. No podía bañarse solo. Necesitaba asistencia para actividades complejas”. Además, describió una “indiferencia afectiva marcada”.
“Se quedaba dormido. No lo podía entender. Le dabas 2 ó 3 opciones y se perdía, no podía elegir la mejor”; aseguró Sinigoj respecto del estado del artista durante las entrevistas.
El abogado Germán Francone, defensor de “Pity” Alvarez junto a Javier Baños y Sebastián Queijeiro, cuestionó la validez del proceso penal mientras el imputado permanece bajo “internación psiquiátrica forzosa ordenada por la justicia civil por considerarlo peligroso para sí y para terceros”: “Es como una falta de congruencia total que hoy se esté juzgando a una persona presuntamente incapaz frente a un tribunal oral con una expectativa de pena que puede ser demasiado grave”.
Francone aclaró que la postura de la defensa no busca eludir el juzgamiento, sino garantizar las condiciones procesales básicas: “Nosotros no estamos pidiendo que no se juzgue a Álvarez, estamos pidiendo que primero se determine si está en condiciones de afrontar un juicio. En tal caso, si no lo está, en el momento que sí pueda afrontarlo, que se celebre el juicio nuevamente”.
Baños explicó antes de entrar a la audiencia que hay tres recursos de queja ante el Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para que se expida sobre la aptitud mental de Álvarez.
El abogado Fabian Améndola. Foto Luciano ThiebergerPor su parte, Álvarez siguió la audiencia desde el centro de salud mental Colonial Solar, de Castelar, donde se encuentra internado por orden judicial. En el lugar se encontraban sus abogados defensores, Sebastián Queijeiro y Luciana Comerci.
Fabián Améndola estuvo conectado en la audiencia representando a la querella y el fiscal Sandro Abraldes, a cargo de acusación del Ministerio Público Fiscal.
El caso
En la madrugada del 12 de julio de 2018, Álvarez Congiú discutió con Díaz y le gatilló cuatro veces. Ambos se conocían del barrio Samoré, en Villa Lugano, donde la víctima volvía a ver a su hija mayor.
Según la acusación, esa discusión fue porque “El Gringo” le recriminó a “Pity” andar diciendo que él le había robado unas pertenencias de una mochila.
Los testigos afirmaron que Díaz empujó e intentó pegarle al músico, pero este sacó una pistola calibre .25 y le disparó en la cara a la víctima. Luego lo remató de otros tres impactos.
Mientras Díaz quedó tirado -muerto- en uno de los pasillos frente a la torre 12, Álvarez Congiú escapó con su pareja a bordo de un Volkswagen Polo. Antes de terminar en el boliche Pinar de Rocha de Ramos Mejía, el cantante descartó el arma homicida en una alcantarilla de la colectora de la autopista Riccheri.
El músico estuvo casi un día prófugo hasta que el 13 de julio de 2018 se entregó en la comisaría 52, donde se presentó con su abogado Queijeiro.
“Lo maté porque era él o yo. Y creo que cualquier animal haría lo mismo”, le dijo a la prensa, antes de quedar detenido.
El artista pasó casi tres años detenido en el pabellón de pacientes psiquiátricos del penal federal de Ezeiza, luego fue beneficiado con la prisión domiciliaria en instituciones médicas y después con tratamiento ambulatorio, hasta que le dieron el alta y terminó en libertad.
