Con la tensión en el punto máximo en décadas en la crisis diplomática entre la Argentina y Brasil luego de los agravios de Javier Milei a Lula tras su visita a San Pablo este fin de semana, hay preocupación en distintos sectores, aunque descartan un impacto inmediato en la relación comercial, excepto que escale aún más el conflicto, anticipan especialistas.

Brasil es el principal socio comercial de la Argentina desde 1991. La relación tuvo momentos de tensión en los últimos 50 años, como en los ’60 y ’70 por diferencias por la carrera nuclear armamentista y la represa Itaipú. A partir de 1985, con la firma de los acuerdos entre los ex presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney se inició un proceso de integración comercial que se profundizó con la firma del Tratado del Mercosur de 1991, encabezado por Carlos Menem y Fernando Collor de Mello.

En 2025, el intercambio comercial entre ambos países, de US$ 31.195 millones, marcó un récord en 13 años. La cifra histórica más alta fue US$ 39.616 millones en 2011, cuando los mandatarios eran Cristina Kirchner y el actual presidente brasileño Lula Da Silva.

En la primera mitad de 2026, el intercambio rozó los US$14.000 millones. Y en junio, registró un déficit para la Argentina de US$ 241 millones, con exportaciones por US$ 1.176 millones e importaciones por US$ 1.417 millones, según el último informe del Indec.

Brasil es el destino número uno de las exportaciones nacionales. Representa 13% del total de los envíos y 69% de los que van para el Mercosur. En 2025, alcanzaron US$ 12.771 millones. Vehículos, plásticos, petróleo y derivados, productos químicos y petroquímicos, trigo, papas prefritas congeladas y aluminio son los bienes que más le vende la Argentina.

En tanto, las importaciones desde el país vecino sumaron US$18.424 millones en 2025. Se concentran en vehículos, neumáticos, autopartes, fertilizantes, insumos agrícolas, bienes de capital y productos farmacéuticos.

Brasil se ubica en el cuarto puesto de inversión extranjera directa en la Argentina, detrás de los Estados Unidos, España y Países Bajos, con 8% del stock, según la Bolsa de Comercio de Rosario.

Las empresas descartaron la interrupción de sus actividades y del desarrollo de proyectos. “La mirada está puesta en fortalecer los vínculos. Las coyunturas políticas cambian, pero la relación comercial, industrial y energética lleva décadas de construcción y depende de previsibilidad, no de la coyuntura. Son socios estratégicos, con enorme interés mutuo en seguir profundizando esa relación”, apuntaron desde la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña (Cambras).

Brasil es el destino número uno de las exportaciones nacionales. Foto: archivo

En la industria automotriz, desde hace 35 años, la Argentina y Brasil mantienen el Acuerdo de Complementación Económica N.º 14 (ACE 14), que facilita el intercambio de vehículos sin aranceles y es una de las claves de la integración productiva entre los dos países. Estará vigente hasta junio de 2029 y en el sector hay incertidumbre con este clima sobre su renovación, aunque esperan que se extienda, una vez que afloje la tensión.

Según la consultora Abeceb, las exportaciones de vehículos a Brasil cayeron 23,3% interanual en el primer semestre y las de motores y otras partes retrocedieron 16,4%. Distinto fue el caso de los vehículos para carga, que subieron 21,5%.

En ese sentido, más allá de que una escalada podría afectar la dinámica del Mercosur porque la Argentina y Brasil, como las dos principales economías del bloque, impulsan las negociaciones y la agenda, por el momento, se limitaría a lo diplomático e ideológico.

En el primer semestre, las exportaciones de vehículos a Brasil cayeron 23,3%. Foto: archivo

Si no escala, no se va a interrumpir el comercio. Está contenido por la relación de los sectores, los actores y los convenios. Brasil es nuestro principal comprador de productos industriales, casi el único”, señaló Diego Guelar, exembajador argentino en Brasil.

“Hoy, estamos por debajo del récord de casi 40.000 millones de dólares de 2011, pero Brasil sigue siendo el principal vendedor y comprador. Importadores y exportadores expresarán eventualmente sus reclamos, por ahora no están afectados”, resaltó Juan Pablo Lohlé, exembajador argentino en Brasil.

“Estamos en un nivel de tensión alto, como hace mucho que no se ve, pero no veo una interrupción ni medidas restrictivas del comercio o la inversión, hay que ver cómo evoluciona el conflicto”, consideró Marcelo Elizondo, experto en comercio exterior.



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