Durante cinco noches, colonos israelíes rodearon tres viviendas palestinas en las afueras de una localidad en la Cisjordania ocupada, impidiendo que las familias salieran de forma segura pese a que se les agotaban los suministros de comida y agua.
Qusai Abu Rida se atrincheró dentro con su hijo adolescente cuando los colonos cortaron el agua y la electricidad, obligándolos a beber agua de pozo al tiempo que decenas de colonos israelíes levantaban tiendas de campaña afuera. Su hermano palestino-estadounidense en Ohio, dueño de la casa, observó el asedio a través de cámaras de seguridad y llamó para pedir actualizaciones.
El enfrentamiento en la localidad de Qusra, en el norte de Cisjordania, es el más reciente de una ola de violencia de colonos que sacude el territorio, que Israel capturó en la guerra de Oriente Medio de 1967 y que constituirá la parte principal de un futuro Estado palestino.
Este jueves, el embajador de Estados Unidos, Mike Huckabee, se refirió a los colonos como “terroristas”, una palabra que los funcionarios estadounidenses suelen reservar para los milicianos palestinos. Fue una reprimenda inusualmente contundente por parte del gobierno del presidente Donald Trump, que a lo largo de los años ha brindado un apoyo sin precedentes a los asentamientos israelíes.
El aumento de las críticas a Israel desde Estados Unidos podría suponer un desafío para el primer ministro Benjamin Netanyahu, que intenta mantener buenas relaciones con el aliado más cercano de su país al momento en que moviliza a votantes ultranacionalistas de cara a una dura contienda por la reelección en octubre.
Los colonos han permanecido en la zona pese a intervención del ejército
El domingo, decenas de colonos llegaron a las viviendas en Qusra, bloqueando las puertas e impidiendo que los ocupantes salieran, según las familias.
Las tropas israelíes han intervenido en múltiples ocasiones, pero los colonos siguen regresando, dijo Loui Ridi, el dueño de la vivienda, que radica en Ohio y escribe el apellido de la familia de manera diferente. Grupos de derechos han acusado desde hace tiempo a las fuerzas israelíes de hacer la vista gorda a la violencia de los colonos o de intervenir para proteger a los colonos.
“Es un ciclo”, dijo Ridi. “Hay que impedirles estar en toda la zona, no sólo retirarlos y moverlos 30 metros (100 pies) para que cuando el (ejército israelí ) se vaya, vuelvan”.
El martes, el ejército de Israel condenó el asedio como “ilegal, reprobable e inaceptable” y declaró Qusra como zona militar cerrada. Al día siguiente, decenas de colonos regresaron, intentaron bloquear la carretera con rocas y se enfrentaron con soldados israelíes, según un video grabado por residentes de la aldea.
El jueves, el ejército explicó que sus efectivos desmantelaron “dos asentamientos ilegales” en Qusra y en una aldea cercana, y detuvieron a un israelí. Además se enviaron más soldados para “llevar a cabo misiones defensivas y patrullas”.
El alcalde de Qusra, Abdel Azim Wadi, dijo que las fuerzas israelíes evacuaron más de una docena de viviendas para tomar posiciones en la aldea. Los colonos, aunque fueron expulsados de sus asentamientos, siguen en otras partes de la localidad, añadió.
Abu Rida detalló que los soldados dieron a los ocupantes de todas las viviendas 30 minutos para evacuar y trasladarse a una de las casas asediadas. El ejército informó que se instruyó a los soldados a permitir que las familias permanezcan en sus viviendas y a no operar en ellas, pero las familias aún no han regresado, dijo Abu Rida.
Aún no está claro cuándo las familias en la zona asediada podrán obtener suministros básicos y qué ocurrirá con sus viviendas. El ejército de Israel señaló que las familias tenían suministros básicos como comida y agua cuando las revisó el miércoles.
Pero Ridi dijo el jueves que luego que se reconectaron las líneas de agua y electricidad, los colonos las cortaron de nuevo.
Colonos israelíes se congregan frente a las casas palestinas que están sitiando en la aldea de Qusra, en la Cisjordania ocupada, al sur de Nablus. Foto APAumentan actos de violencia de colonos
El gobierno de Netanyahu, el más ultranacionalista y religioso en la historia de Israel, ha presidido un aumento de la construcción de asentamientos en Cisjordania. Considera Cisjordania como la patria bíblica e histórica del pueblo judío y se opone a la creación de un Estado palestino.
El jueves, miembros del gabinete de Netanyahu se sumaron a la celebración de la reconstrucción de un asentamiento en otra parte de Cisjordania que había sido desmantelado en 2005.
“La era de las retiradas y las expulsiones ha terminado. Comienza la era de la construcción y el sionismo”, sostuvo el ministro de Defensa, Israel Katz, en la ceremonia.
Durante su primer mandato, Trump manifestó una amplia aceptación de los asentamientos, que la mayor parte de la comunidad internacional considera ilegales y un obstáculo para la paz. Al inicio de su segundo mandato, retiró las sanciones impuestas por el gobierno de Joe Biden a colonos acusados de violencia.
Huckabee, un aliado de larga data del movimiento de colonos, ha condenado el aumento de la violencia.
“Las acciones de quienes llevaron a cabo este horrible acto de terror destinado a intimidar y hostigar a esta familia son repugnantes”, dijo Huckabee en su publicación sobre los hechos en Qusra. Agregó que la embajada ha estado cooperando con el ejército y la policía.
Qusra ha sido un foco de ataques de colonos
La oficina humanitaria de la ONU indicó en abril que había registrado más ataques de colonos en Qusra que en cualquier otra comunidad de Cisjordania en 2026. Un residente de 25 años murió baleado por un reservista israelí fuera de servicio en marzo y otros ocho han resultado heridos en los ataques, según Naciones Unidas.
El mes pasado, los hechos de violencia entre colonos y palestinos dejaron dos israelíes y cuatro palestinos muertos en una aldea cercana del norte de Cisjordania. Tras ello, una mezquita en Qusra fue incendiada y la palabra “venganza” fue escrita en hebreo con grafiti en su muro.
Soldados israelíes observan a palestinos durante una incursión en la ciudad de Qusra, al sur de Nablus, Cisjordania. Foto EFEUn total de 87 palestinos han muerto este año a manos de colonos y soldados israelíes, según el Ministerio de Salud de la Autoridad Palestina. Israel asevera que algunos estaban involucrados en terrorismo, que define de manera amplia para incluir ataques de milicianos y lanzamiento de piedras. Las autoridades palestinas no distinguen entre milicianos y civiles al registrar las muertes en el conflicto.
Autoridades palestinas han reportado 1.476 ataques de colonos israelíes en 2026, incluyendo varios casos en que colonos se apoderaron de viviendas y propiedades palestinas.
El ejército asegura que trabaja para mantener la ley y el orden en el territorio, y ministros del gabinete israelí han atribuido los ataques a un pequeño grupo de jóvenes extremistas que actúan fuera de la ley.
Unos 2,8 millones de palestinos viven bajo el gobierno militar israelí en Cisjordania, con la Autoridad Palestina ejerciendo una autonomía limitada en centros de población. Los colonos, que ahora suman más de 560.000, son ciudadanos israelíes. No ha habido conversaciones de paz israelí-palestinas en más de una década.
“Esta no es una vida que pueda continuar así”, dijo Wadi, el alcalde de Qusra. “Demasiada presión eventualmente provoca una explosión”.
