El Banco Central (BCRA) trabaja en un paquete de medidas para conseguir un margen de intervención por US$ 22.000 millones en el mercado cambiario como reserva para afrontar eventuales presiones cambiarias durante los meses previos a las elecciones presidenciales.

Así fue explicado en los últimos días a inversores en una presentación del vicepresidente de la entidad Vladimir Werning, que habló de sumar “capacidad de fuego” más allá de la compra habitual de dólares para reforzar las reservas.

El Gobierno necesita alejar los fantasmas de un período electoral traumático en lo financiero, como fue el 2025 entre demanda récord de divisas, la necesidad de salir a vender reservas del BCRA para que el tipo de cambio no sobrepase el techo de flotación y el auxilio último de la Secretaría del Tesoro norteamericana.

En esos meses, el equivalente a la mitad de la base monetaria, es decir, los pesos en circulación, fueron a buscar cobertura cambiaria, ya sea a través de la compra directa de dólares o de instrumentos financieros que protejan contra una eventual devaluación.

Con ese recuerdo fresco, el equipo económico ahora busca disminuir todo lo que pueda las chances de otro año electoral volátil que reste chances en las urnas. Una parte fue anunciada por el ministro de Economía Luis Caputo, y refiere a la cobertura de los grandes vencimientos de deuda en dólares por venir en las tres instancias que restan: el mes próximo; enero y julio de 2027.

En paralelo, el Central espera juntar su propia munición. Se trata de un plan sostenido en tres columnas: la utilización de contratos de dólar futuro como medida para contener expectativas de alza cambiaria, la renegociación de los préstamos REPO que ya ejecutaron bancos privados y que vencen en 2027, y dos líneas de swap de monedas bilaterales.

“El BCRA no solo acumula reservas directamente a través de compras spot (en el mercado oficial), sino que resetea su ‘capacidad de fuego’ con otros 3 instrumentos de liquidez cambiaria (por US$ 22.000 millones)”, dijo Werning en su presentación.

Sobre los contratos de dólar futuro, una de las formas de intervención que tiene el BCRA, distintas consultoras habían observado recientemente que en mayo había caído con fuerza la cantidad de posiciones abiertas de la autoridad monetaria en ese tipo de instrumentos.

Según Portfolio Personal Inversiones (PPI), le quedaron al Central unos US$ 200 millones vigentes de dólar futuro. Al tener un límite permitido de operaciones por US$ 8.000 millones, el desarme de sus posiciones le dará paso a ese margen de intervención en los próximos meses.

La segunda vía de “poder de fuego” adicional está relacionada con acuerdos de intercambios de monedas. El más importante es el que el BCRA tiene con el Banco Popular de China. En agosto vencerá el contrato de swap por US$ 18.000 millones, que llegó a tener activados (es decir, pendientes de devolución), unos US$ 5.000 millones.

“Los swaps de monedas bilaterales activados estarán plenamente disponibles hacia mediados de 2026, en comparación con diciembre 2023 cuando había US$ 8 mil millones indisponibles por pagos pendientes y falta de garantías”, aseguró Werning.

Tal como anticipó Clarín, el presidente del Banco Central Santiago Bausili viajará este fin de semana a China. Se espera que haya contactos con funcionarios chinos por el swap, aunque la razón oficial de la comitiva sea la participación en un congreso organizado por el Banco Internacional de Pagos (BIS) en Shanghai. Bausili hablará el miércoles con tres colegas banqueros centrales de Islandia, Macedonia del Norte y Mongolia.

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Compra de dólares

» En millones de dólares




Fuente: DATOS DEL MERCADO
Infografía: Clarín

El BIS, con base en Basilea, es precisamente la otra entidad con la que el BCRA buscará tener un acuerdo de monedas a disposición, por otros US$ 3.000 millones. El llamado “banco central de bancos” tuvo un papel importante en los últimos meses: con ese financiamiento el Gobierno pudo cancelar el swap con el Tesoro norteamericano, por US$ 2.500 millones.

No está previsto, a priori, un nuevo capítulo en esa línea de crédito urgente como la que otorgó Scott Bessent en plena crisis cambiaria en 2025. El FMI en su último informe, incluso, pidió al Gobierno que mantenga esa opción como recurso ante situaciones “extremas”.

La tercera columna es la renegociación de los préstamos REPO (que viene de Repurchase Agreement, acuerdo de recompra) por US$ 6.000 millones que el Central anunció en dos ocasiones, a principios de 2025 y otro tramo en enero de este año.

Los dos vencerán en 2027. Para evitar que esa refinanciación sume inestabilidad al frente cambiario y financiero, el Central decidió “unificar” la renegociación para que las dos líneas de préstamos de bancos internacionales queden alineadas. “Vamos a cerrar algo que creemos que es bueno”, dijeron en el BCRA, aunque no anticiparon si la definición de esas conversaciones es inminente.

En el mismo informe, Werning anticipó el número de compras de divisas de ahorristas en mayo, un dato que se conocerá oficialmente a fin de este mes. En el quinto mes del año, la demanda fue cercana a los US$ 1.000 millones, menos que los US$ 1.600 millones de abril. La cuenta no toma en consideración los consumos en dólares hechos con tarjeta de crédito.

Para Werning la compra sostenida de dólares billete “no es disruptiva” para la economía porque la mayor parte de esas divisas permanece en el sistema financiero. El año pasado la tendencia era la contraria.



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