Por la caída de la actividad y la disparada de tasas del año pasado, las pequeñas y medianas empresas siguen enfrentando dificultades para el manejo de sus pagos. En junio, la cantidad de cheques rechazados alcanzó los 159.000, unos 30.000 más que el año pasado o un aumento del 23,7% interanual.

Los datos surgen de un informe del Banco Central que monitorea los medios de pago del sistema financiero, como transferencias, tarjetas, débitos directos y cheques, incluyendo los electrónicos. En cuanto al monto, los cheques rechazados sumaron $ 521.770 millones en junio, un aumento del 49% y del 12% sin el efecto de la inflación.

El indicador refleja un mayor nivel de estrés financiero de las empresas -en particular de las pymes- desde febrero, cuando los cheques rechazados alcanzaron el récord de 327.000. Luego, en marzo, descendieron a 153.000; en abril, a 148.000; y en mayo, a 139.000. Pero en junio, volvieron a subir.

“En términos absolutos, la cantidad de cheques rechazados registró un fuerte incremento durante el año pasado y, en los últimos meses, se estabilizó en niveles elevados“, señaló el director de Analytica, Claudio Caprarulo.

Pese a la baja de la inflación en los últimos meses a niveles en torno al 2% mensual, los bancos vinculan el nivel de rechazos con una actividad que “no despega”, tasas activas que siguen altas en términos reales y mayor nivel de exigencia del sistema financiero que en los meses previos. Desde el Banco Central, no hicieron comentarios.

El gigante de la industria avícola Granja Tres Arroyos se vio afectado por las mayores dificultades financieras. Según trascendió, el grupo acumuló cerca de 2.000 cheques rechazados, sumando una deuda que supera los $ 26.400 millones entre sus principales sociedades y en agosto podría paralizar sus plantas, en medio del atraso del pago de salarios.

“Esto responde al estancamiento de la actividad en los sectores vinculados al mercado interno, especialmente entre las pymes, que continúan siendo las principales usuarias de este medio de pago, y al fuerte endurecimiento de las condiciones monetarias durante el segundo semestre de 2025 para contener las presiones cambiarias en la previa electoral”, explicó Caprarulo.

Si se compara con el inicio de la gestión de Javier Milei, los cheques rechazados registraron un fuerte aumento desde los 81.000 registrados hace 32 meses atrás. “Desde noviembre de 2023, la cantidad de cheques rechazados casi se duplicó (+96%)”, señaló un informe de CEPA.

El volumen de cheques rechazados exclusivamente por no tener fondos mostró un mayor deterioro. En junio, fueron 105.000, unos 38.000 más que el año pasado o un incremento del 57,3% interanual. En términos de monto, sumaron $ 341.467 millones (un aumento del 77% y el 33% deflactado).

Desde que asumió Milei, los cheques rechazados por falta de saldo se triplicaron (+231%), según CEPA. Por otra parte, los cheques no pagados llegaron a 133.031, con un aumento de 43.000 respecto del año pasado o un crecimiento de 70% interanual. Y desde noviembre de 2023, crecieron 146%.

“Hay un aumento de los rechazos y un dato de color, le perdieron el miedo a tener un rechazo en los cheques electrónicos. La razón es que al no repuntar las ventas, no se está recaudando para cubrir los cheques emitidos, más con la perdida de rentabilidad y la falta de cubrir los descubiertos autorizados”, dijo una fuente de CAME.

Sin embargo, al analizar la proporción de cheques rechazados sobre el total de cheques compensados -aquellos que se acreditaron en la cuenta de quien lo depositó-, la película es menos dramática. El ratio se mantiene relativamente estable desde hace varios meses, en torno al 3%, con una leve tendencia descendente. En el caso de los rechazos por falta de fondos, el ratio ronda el 2%.

“Si bien se trata de niveles elevados en perspectiva histórica, para encontrar registros superiores es necesario remontarse a los momentos más críticos de la pandemia o, previamente, a la crisis de 2018-2019, el indicador dejó de deteriorarse y se mantiene relativamente estable”, dijo Caprarulo.

Para el economista, las complicaciones con los cheques en el último tiempo tienen que ver con el importante aumento de los encajes bancarios redujo la liquidez disponible para el otorgamiento de crédito, elevó la volatilidad de las tasas de corto plazo y encareció significativamente el financiamiento de capital de trabajo.

En el último tiempo, las empresas también afrontaron un encarecimiento de sus principales fuentes de financiamiento de corto plazo, como los adelantos en cuenta corriente y el descuento de cheques.

“En el caso de los adelantos en cuenta corriente, las tasas llegaron a registrar niveles cercanos al 190% nominal anual en octubre. En un contexto de ventas débiles, se tensionó la cadena de pagos, especialmente entre las PyMEs, que cuentan con un acceso más limitado a otras fuentes de financiamiento“, concluyó el director de Analytica.



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