El Gobierno postergó otra vez la suba de los Impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La decisión se da en medio del aumento del transporte público este lunes de 4,6% del boleto en las líneas de colectivos de la Ciudad de Buenos Aires y las de Provincia, y el incremento que se prevé para mediados de junio en el pasaje de más de 200 líneas que dependen de Nación. Además, este lunes subió 12,5% el subte.

La medida se publicó este lunes en el Boletín Oficial y lleva la firma del Presidente, Javier Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro de Economía, Luis Caputo. Dispone que el ajuste acumulado en los impuestos, que se aplican sobre la venta de combustibles y que debía entrar en vigencia desde este lunes, se aplique a partir del 1° de julio.

Así, se busca contener el impacto en los precios de las naftas y el gasoil para no provocar una mayor aceleración de la inflación: para junio, se espera una cifra más baja que la que daría mayo, que, a su vez, sería inferior al 2,6% de abril. En las últimas mediciones de IPC del Indec, la categoría ‘Transporte’ fue una de las de más peso tras las recientes subas.

Asimismo, se busca aminorar la caída de las ventas. La suba de los combustibles profundizó la baja en abril: según datos recopilados por el portal Surtidores a partir de estadísticas oficiales de la Secretaría de Energía, en el cuarto mes del año se vendieron 1.333.298 metros cúbicos de combustibles en todo el país, 2,38% interanual menos, frente a los 1.365.814 metros cúbicos despachados en el mismo mes de 2025. Además, respecto de marzo, el retroceso fue de 1,98%.

La venta de la nafta súper cayó 1,63% interanual, mientras que la del diésel Grado 2 se contrajo 9,96%. En contrapartida, los combustibles premium mantuvieron cifras positivas: la nafta de mayor gama avanzó 0,76% interanual y el gasoil Grado 3 trepó 5,85%. YPF fue la única petrolera que aumentó sus ventas en abril, con un crecimiento interanual de 1,79%.

En este contexto, la decisión de aplazar el incremento se tomó “con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”, precisó el decreto. “Resulta necesario, para los productos en cuestión, diferir los incrementos remanentes originados en las referidas actualizaciones”, explicó el texto.

En mayo, el Ejecutivo ya había diferido de manera parcial la actualización de esos gravámenes sobre las ventas de naftas y gasoil, luego de que en abril por el impacto de la guerra había aplazado un mes la aplicación total.

La actualización de estos impuestos se hace en base a la inflación acumulada trimestral y tiene impacto directo en los precios de la nafta y el gasoil en los surtidores, con un traslado posterior a los precios finales de los productos y servicios.

En lo que va de esta gestión, se aplicaron alzas, pero todavía siguen demorados incrementos por trimestres de 2024, todo 2025 y se suma la inflación de los primeros tres meses de 2026, equivalente a 9,4%.

A medida que se extiende el conflicto bélico en Medio Oriente, sin un acuerdo de paz a la vista, se mantiene cerca de los US$ 100 el precio internacional del barril de petróleo: al cierre de esta nota, cotiza a US$ 97 el Brent, referencia de Europa que se usa en la Argentina para fijar los precios en los surtidores.



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