La psiquiatra que atendió en la cárcel a Felicitas Alvite (23), alias “Lo Toretto”, complicó este jueves la estrategia defensiva de la joven sometida a juicio oral por atropellar y matar a un motociclista, en abril de 2024 en La Plata.
La perito oficial declaró como testigo en la cuarta audiencia del debate y aseguró que la acusada “no tiene ninguna enfermedad grave”.
También dijo que cuando la entrevistó mientras permanecía presa “se mostraba incómoda por estar detenida con gente que no era de su condición social” y que en esos encuentros “no mostró signos de angustia por el motivo que la llevó a su detención”. Es decir, la psiquiatra consideró que la ex influencer parecía más preocupada por su imagen que por las secuelas del episodio que protagonizó.
“Estaba deprimida por la situación de malestar que le generaba estar detenida con gente de distinta condición social”, explicó María Cecilia Rodríguez, de la Asesoría Pericial de La Plata, quien trató a Alvite entre mayo y diciembre de 2024 cuando la joven estuvo en una alcaidía del Servicio Penitenciario.
En uno de esos encuentros, la imputada le contó que había comenzado una carrera universitaria y que tenía intenciones de convertirse en promotora de redes sociales para trabajar con marcas internacionales.
Pero, que todo el impacto de la muerte del motociclista Walter Armand (35) perjudicaba su imagen “y todo eso la angustiaba”, agregó la experta.
Los dichos de la testigo derivaron en un tenso intercambio entre esta y el equipo de la defensa, encabezado por Flavio Gliemmo. Los abogados buscaron refutar las conclusiones de la profesional y al final del testimonio pidieron la recusación como perito. El tribunal rechazó el planteo y todo el aporte de la psiquiatra quedó incorporado al proceso.
Además de Rodríguez declararon dos amigos que estuvieron con “La Toretto” la noche previa a la madrugada del 12 de abril de 2024, cuando ocurrió el choque mortal. Aseguraron que ellos habían tomado alcohol y que por eso Felicitas manejó uno de los coches. “Ella no había tomado nada, por eso se ofreció”, dijo quien acompañaba a la acusada en el Gol Trend que embistió la moto de Armand en el cruce de las avenidas 13 y 532.
El juicio oral por la muerte del motociclista comenzó este lunes en los Tribunales de La Plata.
La joven habló en la primera jornada y se quebró: pidió disculpas a la familia de la víctima y dijo que nunca quiso estar en una situación como esta. Además, repitió que está apenada por el sufrimiento ocasionado al entorno de Armand.
Por eso, Gliemmo y el equipo de la defensa confrontaron a la psiquiatra en la audiencia de este jueves.
El miércoles declaró Milton Armand. Conmocionado, contó cómo afectó a la familia y a su madre, quien -según dijo ante los jueces- “mira todos los días el video y no puede creer lo que paso”.
Luego de esa exposición, el hombre se quebró y también se tuvo que retirar su madre. Tampoco resistió la emoción por el relato. Alvite estuvo, mientras transcurría el testimonio, con la mirada contra el suelo. No pudo mirar el rostro del hermano de la víctima.
En tanto, durante el debate se produjo el aporte del testigo Andrés Raggio, ingeniero mecánico y perito de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, quien explicó si Alvite, podría estar corriendo una picada con el auto de Valentina Velázquez, la otra imputada en este caso. Y si, además, en su recorrido tuvo acciones riesgosas que debieron representar un final trágico y no hizo nada para modificar la actitud.
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 platense, integrado por los jueces Silvia Hoerr, Analía Carrillo y Claudio Bernard, quienes deberán resolver cuándo se llevará a cabo la audiencia de alegatos y en esa jornada no se descarta que las acusadas pidan la palabra.
Ambas llegaron al debate como imputadas del delito de “homicidio simple por dolo eventual”.
Para los acusadores, “La Toretto” y su amiga entendían que su acción podría derivar en una situación fatal, pero que no hicieron nada para evitarlo. Si avalan esta posición, podrían ser condenadas a entre 8 y 25 años de prisión.
Si el dolo eventual eso no se comprueba, o los elementos que se debaten no convencen a los jueces de que ocurrió esa situación, la causa se encaminaría hacia un homicidio “culposo” (sin intención) y entonces, la pena sería mucho menor.
Mientras tanto, la acusada sigue con prisión preventiva, pero beneficiada por una domiciliaria.
