"Pity" Álvarez consumió cocaína el día que declaró por matar a su vecino: "Esto me hace bien", admitió


Un informe de la clínica de salud mental donde está internado Cristian Gabriel “Pity” Álvarez (54) afirmó que el músico consumió cocaína durante la última jornada del debate, que se desarrolló este lunes y en la que el ex líder de Viejas Locas declaró por más de cuatro horas.

La documentación emitida el neuropsiquiátrico Solar Colonial de Castelar, donde se encuentra internado “Pity”, está dirigido a la jueza Mariana Kanefsck, titular del Juzgado Civil N° 4 en el que tramita una curatela solicitada por la hermana de Álvarez.

Hasta el cierre de esta nota, el informe no fue presentado ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 29 a cargo del juicio que lo tiene al músico como único imputado del crimen de Cristian Maximiliano “Gringo” Díaz (36), asesinado en la madrugada del 12 de julio de 2018.

El informe, fechado el martes 3 de noviembre, indicó que el lunes 2 el paciente se retiró en una ambulancia junto con un enfermero del establecimiento rumbo a los tribunales, donde iba a declarar ese mismo día.

Según relata el escrito, el enfermero no pudo acompañarlo “de manera permanente” durante el juicio “debido a las medidas de resguardo y seguridad tomadas para la audiencia”.

La cuestión se precipitó cuando Álvarez regresó a la clínica, donde fue revisado por personal de la institución. En ese momento, el músico se alejó unos pasos e “ingresa la mano en un bolsillo y destruye mientras intenta esnifar un reservorio armado con restos de bolsas plásticas”, con un elemento que según describió el equipo de enfermería, fue “un polvo blanco”.

A ser consultado “Pity”, él mismo reconoció que era cocaína y que se la dieron durante la audiencia a la que horas antes había asistido.

“Esto me hace bien”, les dijo a los enfermeros, según consta en la denuncia, a la que accedió Clarín.

Al consultarle quién se la había dado, el músico negó dar su identidad “por secreto de adicto” y agregó: “Me dieron dos bolsas, una la tomé allá y la otra la traje para acá”.

La misma clínica comunicó que ese mismo día le realizó un estudio para saber si había consumido cocaína y que le dio resultado positivo. El anterior análisis había sido tres semanas antes y le había dado negativo.

“Volvemos a desaconsejar y contraindicar tajantemente los traslados del paciente en el proceso penal que se encuentra cursando, ya que no podemos controlar ni supervisar en esos momentos a los miembros de su entorno, para así poder intentar sostener la abstinencia del mismo y realizar el trabajo terapéutico que nos atañe”, recomendaron desde Solar Colonial.

Por su parte, la defensa de Álvarez, integrada por Javier Baños y Sebastián Queijeiro, le informaron al tribunal en una de las audiencias pasadas que el músico toma medicación para la abstinencia.

La declaración de “Pity”

Este lunes “Pity” Álvarez declaró por más de cuatro horas ante los jueces Gustavo Goerner, Juan Martín Ramos Padilla y Hugo Navarro. Durante su relato contó su versión de lo que sucedió en la madrugada que asesinó a “Gringo” Díaz.

“Yo no conocía el nombre, me llevaba mejor con el hermano que era un pibe muy copado. El único trato que tenía con él era comprarle sustancia cuando yo no lo podía conseguir porque yo compraba en cantidades grandes”, argumentó el músico, que dijo que no sabía el nombre de la víctima, que solo lo conocía por su apodo: “Gringo”.

Respecto de la discusión y el robo previo al homicidio, contó: “Yo tenía una mochila, tenía mucho dinero, tenía muchas cosas de valor para mí, cosas electrónicas, computadora, todo lo que se puede usar para grabar en la calle, celulares. Le pregunto (a Díaz) si está seguro de llevarme ahí (a la Villa 1-11-14), me muestra en la cintura una pistola y le digo ¡Vamos!”, recordó.

Después, en un confuso episodio dijo que le robó sus pertenencias: “Cuando llegamos le pregunto si me va a esperar, me dice que sí. No tardé más de cinco minutos creo, pero no estoy en lo cierto, pude haber estado seis, siete, cuatro. Y cuando salí ya no estaba más”.

“Yo le dije que teníamos que arreglar unas cuentitas, nunca que le iba a pegar un tiro. No lo vi más después de lo de la mochila o lo habré visto, pero no nos cruzamos nunca”, contó.

El relato del “Pity”, si bien desordenado, detalló con precisión los momentos previos al crimen, su vida en Samoré y los conflictos que tuvo con personas que vivían allí.

La noche del crimen

“El pibe estaba muy borracho, muy empastillado, creo que no sabía ni lo que decía. Si hubiera estado un poco más sobrio me hubiera encarado por otro lado”, recordó sobre el cruce.

Dijo además que Díaz intentó pegarle “piñas y cabezazos” pero que no logró golpearlo por “el estado en el que estaba”. Y recordó sus propias dificultades para movilizarse luego de una operación de cadera.

“En un momento me dice ‘¡Vamos a pelear! ¡Vamos a pelear!’. Este chico era mucho más grande que yo”, describió.

El acusado enfrenta una posible condena con una pena mínima de 11 años de prisión.

El ex Intoxicados se paró para mostrarle al tribunal una secuencia. Levantó los brazos, su remera dejó ver el pantalón bajo y el elástico de su ropa interior. También la panza: “Cuando él saca su pullover, abajo tenía una remera y ahí noto que tiene una cacha en la cintura (NdR. la empuñadura de un arma), una 38 era, no sé”.

Y siguió: “Yo ya sabía que andaba enfierrado y cuando veo dije ‘aaagj, problemas. Así que me empiezo a poner pillo y a ver cómo se mueve él. Lo empiezo a mirar al amigo que estaba con él, como diciendo ‘hacé algo que este está sacado, armado y la tiene conmigo’. Él se dio cuenta”.

La tensión de la pelea empezó a crecer: “Me quiero ir para atrás. Me arrincono solo de irme para atrás esquivándole los golpes. Me tira un par de trompadas, ahí empecé a sentir miedo. Porque nunca estuve en esa situación. Yo lo conocía, esto lo podíamos arreglar de otra manera, pero el tiempo se estaba terminando. Yo ya lo veía”, describió Álvarez sobre los momentos previos a que disparara cuatro veces contra Díaz, que falleció en el acto.

“Hay que estar acorralado por un tipo peligroso en ese momento”, sintetizó sobre el miedo que sentía por la discusión.

“La diplomacia se acababa, las palabras se acababan y este gil de mierda…”, empezó a contar Álvarez cuando tuvo que detener su declaración para reponerse.

Finalmente, llegó al momento del crimen y aseguró: “Se me acabó el tiempo, las palabras se terminaron, cuando vi que se sacó el pullover otra vez, le volvió a dar el menudeo (droga) al chico este, la plata, instantáneamente me tiró un par de cabezazos. Hizo así para sacarse la cacha (el arma) de encima y no sé… que Dios me perdone”, describió sobre esa escena fatal.

Sin decir que tomó el arma de su cintura y disparó contra él, lamentó: “Más allá de cuál sea mi sentencia, lo que hice va en contra de mis principios. Jamás pensé que en este mundo iba a apagar una luz, me gusta encender luces. Más allá de las decisiones que tomen ustedes conmigo, la culpa la llevo yo encima porque esto va contra de mis principios”.

Y se justificó: “Me vi acorralado y tenía el arma en el bolsillo. No la saqué ni del bolsillo, la levanté así y tiré no sé adónde, creo que apunté a su cuerpo. Ya sabía lo que iba a pasar y por eso digo ‘gil de mierda que se pone en el camino’. No sé lo que pasó por unos segundos después”.



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