La tarde del 24 de junio, cuando dos feroces terremotos sacudieron Venezuela, Lucas Gámez, de nueve años, se encontraba con sus tíos en la ciudad de La Guaira, epicentro de los sismos. El niño, que había nacido en Argentina, había vuelto a vivir a Venezuela, país de origen de sus padres, en enero. La búsqueda del pequeño, que debería haber cumplido 9 años el último lunes, movilizó rescatistas de todas partes del mundo con especial atención de los equipos argentinos, que se abocaron a la tarea desde que supieron que un argentino podría estar con vida bajo los escombros.

1 de julio: los padres no pierden la esperanza de encontrarlo con vida e ingresan al edificio



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