Cuando faltan tres meses para las elecciones presidenciales en Brasil, el escenario parece girar en favor del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que recuperó su ventaja en los sondeos frente al senador de derecha Flávio Bolsonaro, su principal rival.
Tras varios meses en que diferentes encuestas situaban al mandatario socialdemócrata y al líder de ultraderecha en un empate técnico en una eventual segunda vuelta, los estudios más recientes muestran nuevamente al frente de la disputa a Lula, que, a sus 80 años, aspira a la reelección y a su cuarto mandato no consecutivo.
El último sondeo disponible, divulgado el jueves por la firma AtlasIntel, le atribuye un 48,8% de intención de voto frente al 42,3% del hijo del ex presidente Jair Bolsonaro en una eventual segunda vuelta, después de que en abril ambos aparecieran igualados.
En la primera vuelta, que se realizará el 4 de octubre, el mandatario también amplió su ventaja sobre el senador, mientras que el resto de posibles candidatos tiene una intención de voto casi insignificante.
El cambio de tendencia coincide con una serie de episodios que deterioraron la candidatura del hijo del ex presidente Jair Bolsonaro (2019-2022) y fracturaron el bloque conservador que hasta entonces había permanecido relativamente unido.
El primero fue la divulgación de que Flávio Bolsonaro solicitó financiación al Banco Master, controlado por el banquero Daniel Vorcaro, para producir una película sobre la trayectoria política de su padre.
Vorcaro, actualmente preso y al que el candidato ultraderechista tildó de “hermano” en un mensaje, es investigado por un presunto fraude bancario considerado uno de los mayores registrados en Brasil en las últimas décadas, y la asociación entre ambos abrió un nuevo flanco para la campaña opositora.
La segunda crisis estalló cuando la ex primera dama Michelle Bolsonaro anunció públicamente que no respalda la candidatura presidencial de su hijastro, al que acusó de haberla humillado y menospreciado.
El enfrentamiento provocó una división interna en el Partido Liberal (PL) entre los sectores alineados con Flávio y los que apoyan a Michelle, esposa del ex presidente, una de las figuras con mayor influencia entre el electorado femenino y evangélico.
La encuesta de AtlasIntel divulgada esta semana mostró que el 64,1% de los consultados cree que la crisis entre Flávio y Michelle debilita la candidatura del senador.
La tensión aumentó cuando el senador demoró varios días en desautorizar unas declaraciones de Paulo Figueiredo, un comentarista político con fuerte influencia en la derecha y entre los bolsonaristas y quien afirmó que las mujeres “no saben votar”, lo que amplificó las críticas dentro del propio campo conservador.
La tercera controversia tuvo repercusiones en política exterior. Flávio envió una carta a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos para solicitar no la suspensión sino tan solo un aplazamiento de los nuevos aranceles previstos contra productos brasileños y, al mismo tiempo, defendió que Brasil pudiera negociar acuerdos comerciales por fuera del Mercosur.
La iniciativa fue aprovechada por Lula para acusar a su adversario de actuar contra los intereses nacionales. El mandatario calificó a la familia Bolsonaro de “traidora de la patria”, denunció un supuesto “entreguismo” frente a Washington y sostuvo que cuestionar el Mercosur equivale a atacar uno de los principales instrumentos de inserción internacional de Brasil.
En contraste, el oficialismo parece haber limitado el impacto político de las investigaciones que alcanzaron al senador Jaques Wagner, uno de los principales aliados de Lula en el Congreso y quien era el portavoz del gobierno en el Senado, también vinculado al caso Banco Master.
Wagner renunció a su cargo como portavoz hace diez días, después de que una operación dejara al descubierto que es investigado por supuestamente haber recibido pagos ilegales del Banco Master a través de una empresa de su hijastra, así como un departamento en la ciudad de Salvador valorado en unos 490.000 dólares.
Pese al temor de los oficialistas de que la situación del senador afectara a la candidatura de Lula, el sondeo de AtlasIntel mostró que el impacto al parecer fue limitado.
