El divorcio es total. Los anuncios de llegada de inversiones con las declaraciones de los funcionarios ocupan muchas veces las primeras planas de diarios y portales. Pero las estadísticas muestran que la inversión retrocede cuatro trimestres.

¿Qué ocurre? ¿Los argentinos consumimos o fabricamos una narrativa errónea o al menos parcial? En Economía es difícil señalar que algo está bien o mal si no que depende mucho desde qué perspectiva y período se lo analice.

El ex viceministro de Economía Orlando Ferreres dice que en la Argentina “no hay ambiente inversor” como en los 90. Que el Gobierno generó el esquema de RIGI y súper RIGI, pero macroeconómicamente aún no es significativo. “Quizá más adelante”.

Una cuenta que hizo el Estudio Eco Go pone en perspectiva la afirmación de Ferreres. Del total de los RIGI anunciados, aprobados, publicados en el Boletín Oficial y a desembolsar en los próximos dos años, solo hay US$ 7.881 millones sobre US$ 123.977 millones. Esto equivale a 7,2% del total de inversión en el país y 1,5% del PBI.

Milei hace otra lectura del fenómeno.

Rechaza la mirada bajo la cual la economía argentina registra una recuperación en forma de K (N.E.: un modismo para señalar que hay sectores que crecen mientras otros se contraen, a diferencia de la letra V para describir el ‘pedo de buzo’ de 2024). El Presidente argumenta que las diferencias refleja cuestiones de competitividad, cambios tecnológicos y una nueva distribución geográfica en la inversión y empleo por sector.

Para seguir estimulando todo este reacomodamiento, Milei pretende desregular más la economía (mercado de capitales) y bajar más el riesgo país. Este martes Moody’s elevó la calificación al país.

Los economistas, incluso los críticos, creen que esto podría dar resultado. Los dólares de las inversiones ingresarán y de algún modo el tipo de cambio de equilibrio del Plan Milei es distinto al del kirchnerismo. Pero quizás esto sea más adelante, no de inmediato.

“No se generó todavía una tasa de interés baja y tranquila para la inversión”, cuenta Ferreres. “La mayoría elige no poner un dólar porque quiere ver qué pasará el año que viene. El tema central es si la Argentina es un país como Uruguay o Chile donde si está la derecha o la izquierda no hay cambios con la macro”, asegura.

¿El Plan Milei se lo mejora o se lo revierte el día que no esté más el líder de LLA?

El Gobierno sigue retirando pesos de la economía a través de las licitaciones, evitando que la tasa de interés baje más, como pide Ferreres. De ahí que los funcionarios no vean la hora de que el riesgo país perfore los 400 puntos para compensar ese camino que la Argentina deberá transitar para recuperar su moneda y desinflar la economía como Brasil en los 90 y 2000: una tasa de interés que le gane a la inflación y sea atractiva para los ahorristas. Es una de las estrategias que pidió desplegar el FMI para evitar la volatilidad cambiaria de cara a 2027.

El tema es su impacto en la actividad y en el país. De los proyectos aprobados por el RIGI la mayoría se ubica en Río Negro: Gasoducto Dedicado PAE, Vaca Muerta GNL y Vaca Muerta Oleoducto Sur. En revisión figuran los más grandes: LLL Oil de YPF (US$ 25.000 millones) y El Trapial de Chevrón (US$ 13.800 millones), ambos en Neuquén.

Este grado de concentración en geografía y sectores es típico de un enclave: si en los próximos dos años se desembolsan los US$ 7.881 millones vía RIGI, el 60% vendrá solo de tres inversiones: Vaca Muerta Oleoducto Sur, Proyecto Rincón (Río Tinto) y Gasoducto Dedicado PAE. ¿Eso es la economía?

Precisamente por este tipo de configuración del crecimiento es que la capacidad de difusión de la expansión económica hacia al resto de los sectores, resulta tenue y amarreta. Cinco sectores de la industria operan hoy en día a menos del 50% de su capacidad instalada, según el Indec, y siete de quince sectores que conforman el Estimador Mensual de Actividad (un índice que releva el crecimiento) mostraron una expansión en términos interanuales.

Es sabido desde hace siglos que muchas veces el proceso de expansión capitalista cuando es liderado por nuevas actividades tiende a la concentración de la estructura económica. Son las empresas y sectores con más perspectiva las que más invierten mientras el resto pierde casilleros. Para colmo, los nuevos tienen que invertir más si quieren ganar escala. Como dijo Milei en su working paper junto a Demian Reidel, el capitalismo es un tema de escala. “Hay una escala mínima viable: por debajo de ella el colapso es inevitable, y por encima crecer deja de ser una opción entre varias para volverse la única decisión racional”.

Pero si es como dicen Milei-Reidel, ¿por qué no hay ambiente inversor tal cual describe Ferreres? ¿por 2027?

“Hay cautela”, dice Daniel Marx, ex secretario de Finanzas. “Una pregunta habitual de los inversores es si esta vez es diferente y habrá consolidación de las políticas”.

Pero uno cosa es el regreso al mercado de capitales, que alivia la hoja del Banco Central porque resta demanda del Tesoro de dólares, y otra es que las empresas a nivel local e internacional vean oportunidades de inversión en el sector real. Es el mundo de lo financiero versus el sector real.

Con una economía trabajando en niveles máximos el divorcio entre actividad, inversión y consumo es evidente. El capital es cauto y prefiere perder plata hoy, con Milei, a tener que recuperarla mañana con un candidato que aún es un desconocido.



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