Italia vive, como el resto de Europa, una crisis grave debido a los aumentos excesivos de temperatura, que conllevan un alto riesgo de mortalidad por estrés térmico. Esto se agrava por la elevada densidad demográfica de casi sesenta millones de habitantes y la edad avanzada de la población.

Concluye agosto y, para este fin de semana, se espera el regreso masivo de millones de automóviles de quienes vuelven de las vacaciones, así como la partida, también en masa, de quienes buscan huir de las ciudades y acudir a las zonas balnearias para buscar alivio al calor excesivo, con noches tropicales.

Las vacaciones obligan a pensar que los datos finales serán muy serios en una Europa que, en 2022, registró 47.000 muertos por la oleada de calor, cifra que en el verano de 2024 subió a 67.000 muertos por estrés térmico.

Para obtener los datos definitivos, hace falta que pase el tiempo a fin de hacer las comparaciones. Las cuatro oleadas de calor de este año hacen prever cifras altas. Además, la Universidad de Oxford publicó un estudio que anuncia oleadas de frío para el próximo invierno, con tormentas intensas.

Se registra en los hospitales italianos un aumento importante de ingresos por deshidratación, golpes de calor y descompensaciones cardiocirculatorias. El segundo aspecto relevante para la salud pública son los estrés de calor nocturnos. Elevadas temperaturas mínimas nocturnas comprometen la calidad del sueño y aumentan los problemas psicofisiológicos.

Son más frecuentes los incendios y la degradación del suelo, en particular los incendios de bosques. Además, se recalientan los mares y la energía disponible para fenómenos temporales extremos de fin de estación.

Cae el rendimiento agrícola. Sufren el maíz, la viticultura y la producción de tomates. También sufre la cría de animales: el estrés reduce la producción de leche y aumentan los costos, ya que son necesarios sistemas de enfriamiento intensivos. Suben los consumos y los costos energéticos. El impacto económico del calor se mide en decenas de miles de millones de dólares.

Los medios de comunicación aconsejan a la opinión pública sobre hidratación personal y alimentación. Beber al menos 2,5 litros de agua, que no debe estar muy fría, al día.

Es necesario evitar comidas que aumenten la temperatura corporal. Mejor reducir el alcohol y los cafés no descafeinados. También recomiendan usar los acondicionadores de aire a 25-27 grados. Los ventiladores de noche no deben apuntar directamente al cuerpo: debe circular el aire, pero no de forma libre. Vestir tejidos naturales y ligeros, como el algodón y el lino. En la calle, usar sombreros ligeros, anteojos de sol y cremas contra los rayos ultravioleta.

Hay recomendaciones especiales para pasar las noches tropicales: combinar sábanas ligeras de fibras naturales y mantener bien ventilada la habitación para favorecer la recuperación fisiológica del organismo.

Crece la convicción de que la oleada histórica de calor no perdonará a ningún continente. Estados Unidos anunció que julio ha sido el más caliente en la historia del país.

El cuadro meteorológico de Italia se divide en dos:

En el sur y las islas persisten los picos de calor entre 39 y 40 grados, empujados por el anticiclón africano. Se espera un sensible alza térmica en los próximos días.

En el norte y el centro, el aire más fresco e inestable ha traído una marcada caída de las altas temperaturas en los últimos días, pero determina temporales y naufragios violentos debido a la fuerte energía acumulada en el suelo durante los días de calor récord. En el norte, los lagos y ríos registran fuertes caídas en los volúmenes de agua.



Source link

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *