Cuba anunció este miércoles la suspensión de las operaciones de los servicios financieros Visa y Mastercard en la isla, debido a las sanciones de Estados Unidos contra el régimen de Miguel Díaz-Canel. Así lo informó el Banco Central de Cuba (BCC), tras la Orden Ejecutiva de EE.UU. del 1° de mayo. La suspensión de las operaciones de Visa y Mastercard se concretará el 6 de junio. El banco privado extranjero que realizaba las operaciones con el exterior (cuyo nombre no fue difundido por el BCC) comunicó el martes a la autoridad monetaria que interrumpía su relación con la entidad financiera Fincimex (perteneciente al conglomerado empresarial del ejército, Gaesa) para evitar las sanciones. “Dicha interrupción se relaciona directamente con la Orden Ejecutiva No. 14404 del 1 de Mayo, emitida por el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, como parte de su estrategia de asfixia contra el pueblo de Cuba”, indicó el BCC. La entidad agregó que a partir de esta decisión “Cuba se ve imposibilitada de recibir ingresos como resultado de la comercialización de bienes y servicios por intermedio de tarjetas internacionales de probado alcance tales como Visa y Mastercard”. La salida de este banco supone cortar todas las conexiones financieras de la isla con el exterior Esa orden ejecutiva reitera que Cuba, situada a 150 kilómetros de la costa de Florida, representa “una amenaza extraordinaria” para Estados Unidos, lo que redobló el bloqueo petrolero del gobierno de Trump sobre la isla. Prevé sanciones para las personas y empresas que mantengan vínculos económicos, comerciales o financieros con el Gobierno cubano. En la mira está el Grupo de Administración de Empresas S.A. (Gaesa), principal conglomerado de empresas de Cuba y vinculada a las fuerzas armadas. De hecho, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) de Estados Unidos tiene previsto este viernes 5 de junio como fecha límite para que las empresas extranjeras reajusten sus operaciones. Dos de los sectores más golpeados son el hotelero y el de la minería. El grupo español Iberostar dejó de administrar 12 hoteles y también la cadena canadiense Blue Diamond informó que suspendía sus operaciones. La última firma en anunciar su retirada parcial es la española Meliá, la mayor operadora extranjera en el sector. Explicó que deja de operar y comercializar “de forma inmediata” quince de los 35 hoteles a su cargo en Cuba (todos los establecimientos son de propiedad estatal en la isla, pero muchos son gestionados por cadenas internacionales), alegando “circunstancias sobrevenidas ajenas” ligadas al “contexto geopolítico social, legal y económico”. El martes había trascendido la retirada de Archipelago International, a cargo de recientes proyectos de gran visibilidad como el Grand Aston, en pleno Malecón habanero. Abandona la gestión de los seis hoteles que opera. La minera canadiense Sherritt fue la primera en salir de Cuba, el pasado 7 de mayo, inaugurando una sucesión que incluyó a las navieras CMA CGM, de Francia, y Hapag-Lloyd, de Alemania. Este miércoles, por su parte, el Gobierno de Estados Unidos sostuvo que en Cuba hay “tecnócratas” dispuestos a negociar para encontrar cambios políticos. “Creo que hay algunos tecnócratas con los que se puede trabajar”, aseguró el Secretario de Estado, Marco Rubio, en una audiencia ante una comisión de la Cámara de Representantes estadounidense. “Eso se vuelve un poco más difícil a medida que se sube en los escalafones, por la inclinación ideológica que algunos tienen”, añadió. Como parte de su presión, Estados Unidos presentó recientemente cargos contra el líder histórico aun en vida de la Revolución de 1959, el expresidente Raúl Castro, de 94 años. Washington y La Habana reconocieron que existen contactos al más alto nivel. El director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a la capital cubana a mediados de mayo, y la semana pasada hubo contactos militares a las puertas de la base militar estadounidense de Guantánamo. Con información de agencias Source link Navegación de entradas Trump confirmó que llamó “jodidamente loco” a Netanyahu y dijo que Israel complica las negociaciones con Irán