Las franquicias se consolidaron en los últimos años como una de las alternativas más elegidas por quienes buscan emprender con un modelo de negocio probado. Dentro de ese universo, el segmento gastronómico mantiene un rol protagónico impulsado por marcas con trayectoria, escalabilidad y capacidad de adaptación a distintos mercados.
Según datos de la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF), el rubro gastronómico representa cerca del 43% de las marcas franquiciadas del país, consolidándose como uno de los segmentos más dinámicos dentro del sistema. En este escenario, cada vez más emprendedores e inversores buscan modelos respaldados por marcas reconocidas, con operaciones estandarizadas y perspectivas de crecimiento sostenidas.
Uno de los principales atractivos del modelo es la combinación entre escalabilidad y previsibilidad. Dentro de este esquema, Café Martínez ofrece distintos formatos de negocio adaptados a diferentes ubicaciones y perfiles de inversores.
Para sumarse a este formato la inversión estimada comienza en aproximadamente US$ 90.000 para formatos compactos y puede ubicarse entre US$ 180.000 y USD 200.000 para locales tradicionales con servicio completo. En todos los casos, el plazo de recupero estimado ronda entre los 26 y 30 meses, dependiendo de las características de cada proyecto.
A esto se suma una rentabilidad promedio estimada del 12%, un indicador que suele ubicarse entre las principales variables analizadas por quienes evalúan invertir en una franquicia gastronómica.
Además de representar una oportunidad de inversión, las franquicias se consolidan como importantes dinamizadores de las economías regionales. El sistema emplea alrededor de 260.000 personas en Argentina y en el caso de la gastronomía, una nueva apertura puede generar más de 10 puestos de trabajo directos, a la vez que impulsa la demanda de proveedores y servicios de la zona.
Según el último relevamiento del sector, el 51% de las marcas franquiciantes incrementó su dotación de personal, reflejando la capacidad del modelo para seguir generando empleo y fortaleciendo la actividad económica en las comunidades donde opera.
A diferencia de quienes inician un emprendimiento gastronómico de manera independiente, los franquiciados acceden a un modelo de negocio validado, una marca con fuerte reconocimiento entre los consumidores y una estructura operativa desarrollada a lo largo de años de experiencia en el mercado. La combinación entre marca, escala y conocimiento del negocio constituye uno de los principales diferenciales para quienes buscan invertir en el sector gastronómico.
Actualmente, Café Martínez cuenta con una red de 250 sucursales en Argentina, Uruguay y Paraguay. En el mercado argentino, más de 220 locales operan bajo la marca y cerca del 90% funcionan bajo el sistema de franquicias, un indicador que refleja la consolidación y el alcance del modelo de negocio.
Como parte de su estrategia de crecimiento, la compañía proyecta la apertura de 31 nuevos locales durante 2026 y una inversión de USD 7 millones para fortalecer su sistema de franquicias y ampliar su presencia en la región.
“Hoy sostener una red de franquicias requiere mucho más que una marca reconocida. La clave está en construir un modelo flexible, eficiente y cercano al franquiciado, capaz de adaptarse a distintas realidades regionales y nuevas dinámicas de consumo”, señaló Leandro Canabe, CEO de Café Martínez.
Para quienes estén interesados en sumarse a la red, el proceso comienza a través de la sección de franquicias del sitio web de Café Martínez, donde los candidatos completan un formulario de solicitud. A partir de allí, se inicia un recorrido de evaluación y entrevistas junto al equipo de desarrollo, que culmina con el otorgamiento de la licencia y el inicio del proyecto.
