“Cualquier europeo tiene un fenicio adentro”, dijo Inmaculada Montero Luque, consejera comercial de la Unión Europea (UE) en Argentina, en el 34° Congreso Aapresid al comenzar una charla sobre el acuerdo firmado recientemente por el bloque y el Mercosur, dando cuenta de la relevancia de los pactos comerciales internacionales para los países de ese continente. Este espíritu y este ejercicio se hacen notar en las exigencias y regulaciones que la UE impone a sus socios comerciales.
La UE tiene acuerdos comerciales con 81 países en el mundo que cubren la mitad de su PBI. “Somos un continente abierto al comercio, está en nuestro ADN, Fenicia era una civilización mediterránea que era navegante y comerciante, yo creo que somos herederos de los fenicios, comerciamos, tenemos bastante experiencia en negociar acuerdos comerciales e implementarlos, que es el desafío en el que en el que nos encontramos hoy”, dijo la funcionaria.
“Nuestro objetivo es siempre el mismo: buscar consensos, colaboración estructurada, tener unas reglas de comercio perfectamente claras, largamente discutidas, buscar estabilidad y buscar previsibilidad en nuestras relaciones comerciales”, remarcó. Y destacó que las cuestiones de sostenibilidad ambiental no se negocian.
El acuerdo comercial con la Unión Europea es el de mayor envergadura que Argentina ha firmado. Hoy se encuentra en aplicación provisional. El mismo comprende 23 capítulos y dentro del referente a comercio de bienes se encuentra el del sector agropecuario. Se trata de un acuerdo de grandes dimensiones que incluye numerosas reglas, desde las de origen de los productos hasta las normas sanitarias o las compras públicas, aunque de lo que más se hable por estos tiempos es del calendario de desgravación arancelaria del capítulo de comercio de bienes, el que dio bandera de largada en primer lugar.
Pero el acuerdo implica, además, otros aspectos: tiene un pilar político que incluye temas de derechos humanos, de democracia, de valores; un pilar de cooperación que está diseñado para ayudar a los sectores en el proceso de adaptación e implementación de todos los compromisos del acuerdo comercial que, como reconoció la funcionaria europea, “es larga, ardua, desafiante”, y cuenta con un fondo de 1.800 millones de euros.
El calendario de desgravación de las más de 9.000 líneas arancelarias que tiene el acuerdo es complejo. Poco más de la mitad (54,5 por ciento) llegan con arancel cero a la entrada de la aplicación provisional del acuerdo, mientras un 40 por ciento bajarán a cero entre los próximos 4 a 10 años.
Acuerdo UE Mercosur. Desmantelamiento arancelario.Asimismo, una pequeña parte, un 3 por ciento del total comercializado, se hará en forma de cuotas. Y algunas líneas arancelarias estarán excluidas. “Más o menos el 95 por ciento de todo lo que comerciamos entre la Unión Europea y el Mercosur en 10 años va a estar a cero”, subrayó la funcionaria de la UE.
Acuerdo UE Mercosur. Cuotas.“Nosotros buscamos una diversificación de socios comerciales. A nadie hay que explicarle lo complicado que está el mundo, hay muchas más medidas proteccionistas, la gestión del comercio cada vez es mucho más difícil, y los sectores la tienen difícil porque tienen que adaptarse a un montón de reglas distintas”, expresó Montero Luque.
“Argentina y los países del Mercosur van a pasar de ser proveedores importantes -que ya lo son, porque ya comerciamos bastante sin acuerdo- a ser un socio necesario, es decir, un socio privilegiado para nosotros. La presencia de la Unión Europea en América Latina es fundamental”, destacó la consejera de la UE.
“Buscamos una diversificación de socios, pero no nos conformamos con cualquiera, sino con socios que respetan las mismas reglas, que juegan al juego de la misma manera que nosotros, que son previsibles y que son estables. Y en Argentina vemos ese tipo de socio, un socio que se sienta a la mesa y que puede discutir los problemas, las ventajas, las oportunidades y los desafíos que se van presentando a medida que implementamos el acuerdo. Si hay un país que hizo la tarea, es Argentina”, dijo Montero Luque.
Beneficios
“Claramente vemos que hay grandes beneficios para las cadenas agroindustriales”, señaló Agustín Tejeda, subsecretario de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
“El 84 por ciento del comercio va a tener una desgravación a cero, ya sea de manera inmediata o en el mediano plazo, el 70 por ciento de lo que hoy estamos exportando va a cero, ya está en cero desde la entrada en vigor provisional. Hay otro 14 o 15 por ciento que va a cero en canastas de 4 a 10 años, y hay un 15 por ciento, aproximadamente, del comercio que se ve beneficiado con algunas preferencias limitadas, ya sea por esquemas de preferencias fijas, que es una reducción del arancel sin un cronograma de desgravación continuo, una preferencia que puede estar entre el 20 y el 50 por ciento, y finalmente las famosas cuotas”, detalló Tejeda.
Acuerdo UE Mercosur. Desgravaciones.Algunos ejemplos de productos en canastas que van a hacer una entrada en vigor, son los aceites para uso industrial, los aceites vegetales, algunos productos de la pesca y de origen animal, frutas como manzanas, peras, duraznos, cerezas, ciruelas y uvas de mesa, todo entra a cero desde el primer momento del acuerdo.
“Uno de los principales aspectos a celebrar del acuerdo es la reducción del arancel intracuota Hilton que pasa de 20 a cero por ciento; en calamares o merluza que tenemos aranceles entre el entre el 8 y el 15 por ciento también van a cero desde la entrada en vigor”, indicó Tejeda.
El funcionario indicó que desde el Gobierno tienen más ambiciones en cuanto a lograr mayores o nuevos beneficios, y que se trata de “un acuerdo vivo” que esperan pueda dar lugar a a futuras profundizaciones.
Desafíos y diferencias
Entre los principales desafíos y pasos, Tejeda mencionó la necesidad de alcanzar una efectiva implementación del acuerdo que permita maximizar beneficios: “Eso implica tanto un trabajo a nivel intra Mercosur como con la UE. Entre octubre y noviembre se llevarán a cabo todas las reuniones de cada uno de los Subcomités previstos en el Acuerdo y allí deberá llevar Argentina y el Mercosur todas las cuestiones de implementación”, contó.
Dentro de los desafíos regulatorios incluyó las medidas y normativas unilaterales implementadas por la UE con enfoques únicos y extraterritoriales (“one size fits all”). Eso incluye entre otras cuestiones al paquete ambiental europeo integrado por el Reglamento sobre productos libres de deforestación (EUDR), y el Reglamento sobre cambio indirecto del uso del suelo (ILUC); las Nuevas Medidas SPS, los mayores controles europeos ya vigentes, como el refuerzo sobre aflatoxinas en maní desde el 1 de julio y rechazos de semillas de girasol en frontera por detección de toxinas de alternaria, aun cuando no existe una normativa vigente que respalda esta medida.
Asimismo, incluye al llamado Paquete Ómnibus para alimentos y piensos que pretende eliminar los límites máximos de residuos (LMRs) que fueron establecidos para determinadas sustancias y productos bajo el enfoque de “tolerancias a la importación” y las salvaguardias bilaterales que pueden activarse sobre productos sensibles, incluso dentro de los propios contingentes.
“Las regulaciones presentan desafíos por eso es que el capítulo de comercio y desarrollo sostenible ha llevado tanto tiempo, allí el Mercosur ha podido incorporar algunas disciplinas e instrumentos que nos permiten facilitar la adaptación, mitigar los impactos y evitar de que estas regulaciones se conviertan en restricciones encubiertas al comercio internacional”, dijo Tejeda.
Y subrayó que la posición de Argentina es muy clara: “Podemos compartir el objetivo en cuanto a algunas de las regulaciones que que impone que adopta la Unión Europea, pero lo que no compartimos es el enfoque y los instrumentos. Claramente, este tipo de regulaciones deben cumplir con los compromisos que tenemos a nivel regional y con los compromisos multilaterales. Y tienen que ser normas basadas en ciencia, proporcionales al riesgo que buscan cubrir, tienen que contemplar las distintas realidades y capacidades de los distintos miembros y actores, tienen que cumplir con la normativa de la OMC (Organización Mundial del Comercio) en términos de no ser una restricción encubierta al comercio internacional y, en el caso de abordar desafíos globales, el mejor enfoque es con soluciones globales y el consenso con los distintos socios”; remarcó el subsecretario.
Asimismo, destacó el diálogo fluido con la UE desde la entrada en vigor del acuerdo y contó que se está trabajando en la adaptación a los distintos requerimientos y en el rediseño de estas normativas para evitar los impactos negativos y las restricciones encubiertas.
