Ricardo Arriazu se sumó al debate sobre el dólar y rechazó una devaluación, como sugirieron algunos de sus pares en las últimas horas. Uno de los economistas más escuchados por el mercado (y hasta hace un tiempo de buena sintonía con Javier Milei) planteó que el Banco Central compró “demasiadas divisas” y que el gobierno tiene que mostrar que tiene dólares para “romperte la cabeza”.

Todos los economistas plantean eso, yo soy el gallego que va a contramano por Libertador, soy exflotador converso; en Argentina, cuando se mueve el dólar, se mueven todos los precios… La gente busca una solución sencilla: pedir devaluar es como si el petiso pidiera cambiar el metro; en lugar de medir 1,5 metros, mide 3″, disparó.

Arriazu intentó refutar así los planteos en los últimos días en favor de un ajuste del tipo de cambio, tanto de economistas ortodoxos simpatizantes del plan económico del Presidente, como el extitular del Banco Central Lucas Llach y el economista Miguel Ángel Broda, como por el exprofesor de Milei, Roberto Frenkel.

Durante un evento organizado por la Cámara de Bolsas, el exasesor de José Martínez de Hoz e ideólogo de la “tablita cambiaria” dijo que si el Central no comprara dólares, el tipo de cambio se desplomaría y reconoció que algunas empresas “sufren” el valor del dólar, pero afirmó que lo único que puede hacer el gobierno -como suele asegurar Milei- es “dar equilibrio macro”.

El economista retomó la metáfora del petiso y señaló que “lo que tiene que pedir es hormona de competitividad y crecimiento. Hay que bajar el costo argentino; si no, vamos a tener los mismos problemas”. Y propuso una reforma tributaria con un impuesto al consumo con tasas progresivas, en lugar de un gravamen a las Ganancias e IVA.

En el inicio de su exposición, Arriazu destacó que la baja de inflación incentiva el mercado de crédito y la baja de riesgo país la tasa de descuento para inversiones. En ese marco, destacó los proyectos en minería y el RIGI en San Juan por US$ 30.000 millones. Si se concretan esas inversiones, estimó que el tipo de cambio real permanente va a ser “mucho más bajo”.

En otro tramo, sostuvo que el índice de confianza del consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella es el “mejor” predictor de elecciones, y advirtió que viene cayendo. “Milei se encuentra en el mismo nivel que Mauricio Macri y muy por encima de Alberto Fernández, pero por debajo de Néstor Kirchner, habiendo hecho el ajuste, es increíble que no lo aproveche“, sostuvo.

Luego se refirió a los datos de consumo y la actividad “récord” que suele exponer el equipo económico frente a los comentarios de comerciantes sobre la caída de sus ventas y la quiebra de la industria. “No hay ninguna contradicción, me tomé el trabajo de usar la mejor distribución de ingresos y es cierto, el 50% no llega a fin de mes“, afirmó.

Respecto al último indicador, dijo que creció 7,5%, incluyendo compra de autos, motos y bienes durables, pero que el consumo masivo no creció. “Es la primera vez que me sobran dólares y falta empleo, eso genera una duda política”, aseguró.

Respecto a la actividad, advirtió que abril y mayo no fueron buenos”. “Es un problema del mercado monetario, subieron más los depósitos que el mercado de crédito y los bancos tienen miedo de prestar, pero, además, para comprar divisas el Gobierno estuvo sacando crédito interno, hay que hacer un equilibrio: compramos demasiadas divisas, el Gobierno necesita que eso se dé vuelta”, sostuvo.

Por otra parte, señaló que los argentinos compraron el año pasado US$ 40.000 millones y estimó que este año van a un ritmo de entre US$ 25.000 y US$ 30.000 millones. “Con el ritmo de la cosecha, debería haber crecimiento, pero si no se da el crecimiento y no se traslada, ahí viene la experiencia de cómo eso afecta las expectativas”, advirtió.



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