La primera visita de un jefe del Fondo Monetario a la Argentina fue en 1948. Llegó a Buenos Aires Camille Gutt, el primer titular del FMI, que había sido creado apenas hacía tres años en la Conferencia de Bretton Woods. El Presidente del país era Juan Domingo Perón. Y la próxima visita será este lunes con la llegada de Kristalina Georgieva. Se verá con Javier Milei. En el medio hubo muchas otras y no exentas de tensiones, cruces y acusaciones.

La primera llegada de un jefe del FMI a la Argentina resulta interesante porque fue antes de que el país ingresara al organismo. La Argentina no había participado de Bretton Woods cuando el organismo fue creado (1945), pero como Perón quería acceder a préstamos del Banco Mundial, la recomendación de Washington era estar en el FMI para pedir los créditos.

El viernes 26 de noviembre de 1948, tres años después de creado el Fondo y ocho antes de que el país formalizara su ingreso, la edición de Clarín anunció la llegada de Gutt.

“Llegó ayer la misión del Fondo Monetario”, tituló el diario. La noticia fue dada en 25 líneas.

En el primer párrafo se lee: “Anoche a las 20.15 arribó por vía aérea a esta capital, la misión del Fondo Monetario Internacional que encabeza el presidente de la junta directiva y director gerente señor Camille Gutt y que integran los señores E. M. Bernstein, director de investigaciones…”.

El segundo dice: “Los integrantes de esta misión permanecerán varios días en esta ciudad. En este transcurso han de mantener entrevistas con las autoridades del Banco Central, con quienes tratarán asuntos relacionados con la inflación originada por la guerra y la posguerra, la gran afluencia de monedas extranjeras y la falta de divisas para la exportación e importación”.

La investigadora e historiadora Claudia Kedar, de la Universidad de Tel Aviv, contó a Clarín que “los contactos entre la Argentina y las instituciones de Bretton Woods eran preexistentes a cuando Juan Perón asumió la presidencia (1946)”. Perón no solo no rompió los contactos que el país venía teniendo con el FMI y el Banco Mundial desde su creación (1945) sino que los intensificó, cree Kedar. Vale recordar que Gutt, belga, llegó a Buenos Aires en medio una gira regional que incluyó la visita a países miembros del FMI (Chile, Uruguay). Además, en esos años otros países que no habían ingresado en 1945 sí lo harían poco más tarde (Italia, Australia, Turquía, Austria).

Argentina se demoró hasta 1956. Las exigencias del FMI para cumplir ese paso fue algo que Perón no lograba cumplir por entonces: transparencia y homogeneidad en las estadísticas económicas, eliminar controles de cambio y alineamiento con Washington.

Gutt se habría reunido con Perón según versiones de la época. Aunque luego estas fueron desmentidas por el propio jefe del FMI. “Tras mi conversación con un funcionario argentino, un diario de Buenos Aires publicó que en una reunión de dos horas había pedido que Argentina finalmente aceptara ingresar al Fondo Monetario y que él rechazó la idea. Por supuesto que es todo un invento”.

Crease o no, pareciera que desde aquel primer día de un jefe del FMI en Buenos Aires, allá por 1948, las visitas dieron para todo.

Desde un jefe de misión que dijo “Cada vez que veníamos a la Argentina teníamos que traer el papel higiénico, ahora también azúcar. No jodáis”, [N.E.: fue el catalán Joaquín Ferrán, jefe de la misión a la Argentina en la época de Raúl Alfonsín y que negoció con Juan Sourrouille el Plan Austral. Hoy en día el par de Ferrán es Luis Cubeddu que vendrá mañana a Buenos Aires] a una cena incómoda en Olivos entre el matrimonio Kirchner y Horst Köhler, el director alemán que condujo el FMI entre 2000 y 2004.

Köhler visitó el país en 2003, cuando recién asumía Néstor Kirchner. Se reunió con el equipo económico, sindicalistas y economistas. También gobernadores. Hasta brindó una conferencia de prensa conjunta con Roberto Lavagna que Kirchner miró por televisión. El propio ministro contó años más tarde que una de esas noches “Néstor y Cristina agasajaron en una cena en Olivos a Köhler y su esposa”. Según el exministro,“la cena fue pésima, Kirchner, tratando de ser duro generó una tensión que hizo que la cena fuera desagradable”.

Años más tarde, también en Olivos, cenó Christine Lagarde, directora del FMI. Fue en julio de 2018. Esta vez estuvo con Mauricio Macri. Uno de los participantes fue Luis Caputo, entonces presidente del Banco Central. A diferencia de 2003, esta vez la cena fue más amistosa aunque había diferencias de fondo entre el staff del FMI y Caputo por el dólar.

Hay más. Raúl Alfonsín desayunó con Jacques de Larosiere en el Hotel Madison en Washington y Carlos Menem con Michel Camdessus se vieron varias veces en los 90.

Ahora llega el turno de Kristalina Georgieva y Javier Milei que, por cierto, también se han visto las caras. De lo que es seguro es que no será la última visita del FMI a Buenos Aires. Van casi 80 años y somos su principal deudor.



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