El gobierno de Gustavo Petro se acerca a su fin. Este domingo se sabrá quién lo sucederá en la presidencia, cuando los colombianos decidan en las urnas entre dos modelos opuestos de país. La pelea parece reñida entre el populista de derecha Abelardo De la Espriella y el oficialista Iván Cepeda. Y aunque la incertidumbre sobre los resultados sobrevuela el último tramo de la campaña, sí hay una certeza: el próximo gobierno se topará con un escenario económico complejo, con un gigantesco déficit fiscal, un crecimiento modesto y una inflación en aumento.

Aunque Petro, el primer presidente de centroizquierda en la historia del país, logró mejorar las condiciones de vida de una importante porción de los sectores medios y bajos, con aumentos de salarios y creación de empleo, lo cierto es que ahora deja al país endeudado, con un gasto público de dimensiones inéditas y un sistema de salud quebrado tras una serie de intentos fallidos de reforma.

Según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Colombia no solo está gastando más de lo que recauda, sino que es el país de la región que más ha empeorado su balance fiscal en el último año, al pasar de un déficit de 2,4% del PBI en 2024 al 3,6% en 2025, según publicó días atrás el diario El Colombiano.

El desembolso de dinero del gobierno crece al 7,8% en términos anuales -muy por encima del promedio histórico del 4,6%- y se ha convertido en el principal sostén de la economía colombiana. El consumo de los hogares, en tanto, aumenta apenas 2,7%.

En tanto, el Producto Interno Bruto de Colombia -la suma de todo lo que el país produce en bienes y servicios. avanzó 2,2% entre enero y marzo de 2026, comparado con el mismo trimestre de 2025, según las cifras publicadas a comienzos de junio por la Dirección Nacional de Estadística (DANE). Un año atrás, el dato era de 2,5%, lo que marca una desaceleración.

Proyecciones

Días atrás, el Ministerio de Hacienda presentó oficialmente el Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2026, que actualiza las principales proyecciones macroeconómicas y fiscales del país para los próximos años. Entre los cambios más relevantes figura un ajuste hacia arriba en las metas de déficit fiscal y de inflación, además de una revisión de las perspectivas sobre ingresos, gastos y cuenta corriente.

De acuerdo con las cifras expuestas por el ministro Germán Ávila, la meta de déficit fiscal para 2026 pasó de 5,1% del PBI contemplada en el Plan Financiero presentado en marzo, a 5,3% del en el nuevo escenario. La razón: una previsión de mayor gasto fiscal.

Aunque por los barrios de clase media de Bogotá no se nota un escenario de crisis, con bares, restaurantes y comercios en plena actividad, lo cierto es que muchas familias comienzan a controlar sus gastos, en un escenario de inflación que no parece detenerse.

Según el último Informe de Política Monetaria presentado por el Banco de la República el mes pasado, durante el primer trimestre de este año la inflación total anual aumentó hasta el 5,6% y se alejó aún más de la meta del 3%. El documento señala que la inflación continuaría aumentando a lo largo de 2026 y alcanzaría el 6,4% en diciembre. Para 2027 y 2028 se espera que la inflación se reduzca gradualmente y se acerque a la meta del 3%, en un marco de reducción de las tasas de interés.

El senator Iván Cepeda, candidato oficialista para las elecciones presidenciales de este domingo en Colombia. Foto: BLOOMBERG

Según el informe de la entidad, la aceleración de los precios en el primer trimestre del año se explica por incrementos en los costos laborales por aumentos significativos en los salarios, una actividad económica que continúa fuerte y sigue mostrando señales de excesos de gasto, problemas en la producción de alimentos asociados con el clima y bloqueos de rutas, y mayores costos de bienes e insumos internacionales derivados de los impactos de la guerra en Oriente Medio.

La decisión de Petro de aumentar los salarios en un 23% a fines del año pasado pesó en el aumento de la inflación, aunque el propio presidente salió este viernes a defender su política económica. En un mensaje en la red X, el presidente destacó el dato difundido el jueves de que la economía del país creció 3,3% en abril y que los recursos obtenidos por deuda se destinaron a cubrir obligaciones de gobiernos anteriores.

“Colombia viene de un escenario macroeconómico complejo por el exceso de gasto y una política fiscal muy expansiva”, explicó a Clarín el economista Andrés Velasco.

El gobierno que asuma el 7 de agosto, cuando termina el mandato actual, enfrentará un panorama difícil. “Este gobierno ha gastado mucho más de lo previsto, y de este déficit se derivan todos los demás males: el desfinanciamiento del sector de la Salud, del sector de Defensa, el sistema de pensiones”, señala Velasco. “El sector energético también necesita que el Estado se ponga al día”, pues se teme una crisis en el sector eléctrico, por la falta de inversiones en los últimos años.

“El próximo presidente tendrá el desafío de muy corto plazo de restablecer el tema financiero. El desbalance fiscal es muy fuerte y habrá que tomar decisiones”, explicó a esta enviada el analista Yann Basset, profesor de ciencia política de la universidad del Rosario.

Estrategias opuestas

Pero la estrategia será bien diferente de acuerdo a quién gane el balotaje de este domingo.

De la Espriella, un líder de derecha que admira a Donald Trump y a Javier Milei, y que ha elogiado la política de la motosierra, busca un ajuste fiscal que reduzca el tamaño del Estado hasta en una cuarta parte y promete construir una “patria milagro” que haga crecer la economía al 7% en su eventual gobierno.

Su propuesta se centra en disminuir las cargas tributarias a las empresas y simplificar las regulaciones para estimular la inversión y la economía.

“Colombia no puede seguir tratando sus finanzas públicas con irresponsabilidad ni asfixiando al sector productivo porque de ellas dependen la confianza inversionista, la competitividad, la calificación de riesgo y la capacidad de generar riqueza”, señala su propuesta.

El socialdemócrata Cepeda, en cambio, plantea que el Estado asuma un “papel estratégico” para orientar y promover el desarrollo económico, con el foco en reducir la desigualdad con programas sociales, en un país en el que la pobreza alcanza al 28% de la población, según el último dato oficial, de 2025, el más bajo desde 2012.

“El objetivo es un sistema fiscal transparente y justo que financie el desarrollo, proteja a la clase popular y media, cierre brechas de género y garantice que cada peso público llegue con impacto real a todos los territorios y hogares”, resalta su plan de gobierno.

Atacar el déficit fiscal será un reto urgente. El camino para hacerlo comenzará a develarse con los resultados de este domingo.





Source link

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *