Uno de cada cuatro turistas extranjeros que llegan a la Argentina lo hacen para participar de un congreso, una convención o una feria. Según datos de la AOCA, la asociación que nuclea al sector, en 2024 la industria de los congresos generó $ 3,45 billones en gasto.
Además, quien viaja por un congreso gasta, en promedio, un 25% más que un turista de ocio y permanece más tiempo en el destino. Mientras Buenos Aires se mantiene como la ciudad líder de América, Córdoba, Rosario y Mendoza vienen creciendo con fuerza y buscan posicionarse en un negocio que genera empleo, inversiones y desarrollo económico.
Entre el 5 y 6 de agosto se realizará una nueva edición de Meet Up Argentina, el principal encuentro de la industria de reuniones, donde estarán presentes los principales referentes del sector para debatir las perspectivas de crecimiento para la Argentina. Alli se congregarán representantes de 32 destinos de 19 provincias y 14 países y más de 180 expositores .
La Ciudad de Buenos Aires concentra el 29,7% de las reuniones del país, seguida por la provincia de Buenos Aires con el 16,7%, Córdoba con el 15,2% y Santa Fe con el 9,3%. “Más del 70% de los eventos ya se distribuye entre varias jurisdicciones, y esa es justamente la tendencia que celebramos: la federalización del sector. Buenos Aires sigue siendo una plaza clave —número uno de América Latina hace 15 años consecutivos, con 91 eventos internacionales en 2025 y el 68% de las reuniones ICCA del país— pero el crecimiento de otros destinos no compite con eso, lo potencia: fortalece a la Argentina como país-sede en su conjunto”, señala Fernando Gorbarán, vicepresidente primero de AOCA
“Buenos Aires tiene una combinación difícil de replicar: infraestructura de centros de convenciones consolidada, conectividad aérea potenciada, oferta gastronómica y hotelera de nivel internacional, y recursos humanos altamente profesionalizados en la organización de eventos”, agrega Gorbarán.
“Lo que necesitamos como sector es previsibilidad macroeconómica que nos permita cotizar eventos internacionales a mediano plazo, y un esquema impositivo y fiscal más competitivo para la actividad, que hoy nos pone en desventaja frente a otros destinos de la región a la hora de captar sedes”, apunta.
Para Gorbarán, el tipo de cambio no es decisivo a la hora de potenciar un destino. “La organización de eventos internacionales se cotiza en gran parte en dólares —venues, catering, proveedores especializados— y el horizonte de venta de un congreso internacional suele ser de 18 a 24 meses. Por eso lo que más valoran los organizadores al elegir sede no es tanto el nivel del tipo de cambio, sino su estabilidad: poder planificar un presupuesto sin sobresaltos es lo que nos vuelve una opción confiable frente a otros países de la región”, sostiene..
“Esperamos consolidar la tendencia sostenida que viene mostrando el segmento en los últimos años. Es un sector con un efecto multiplicador comprobado: 1 de cada 4 turistas extranjeros que llega al país lo hace por la industria de eventos, y el 40% de ellos vuelve después como turista de ocio, generando un retorno económico adicional. Esa dinámica de crecimiento compuesto es la que nos da confianza en la proyección del sector hacia adelante”, plantea.
